La vida de John Lennon según la versión de su primera esposa

Libro. Cynthia Lennon aporta datos interesantes sobre la pareja en "John"

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O GLOBO | BERNARDO ARAÚJO

Si hay algo que no falta en las estanterías de las librerías son relatos sobre los Beatles, y tampoco en las estanterías virtuales: una búsqueda en Amazon.com de libros referidos al cuarteto pasa los 76 mil resultados.

Ahora, un personaje de peso en la historia de la banda y, principalmente, en la vida de John Lennon ofrece más detalles. John es el relato de Cynthia Lennon, primera mujer del compositor, que lo conoció en una clase de caligrafía, todavía a fines de los años `50, en la facultad, y con él estuvo hasta 1968, cuando el músico la dejó para quedar con Yoko Ono.

Aunque recupera los primeros años de los Beatles, el libro vale más por las impresiones que Cynthia ofrece de Lennon, por entonces un joven marcado por la muerte precoz de la madre (atropellada, cuando él tenía 14 años) y por la custodia de una tía dura, Mimi. Cynthia ya había publicado un libro, A twist of Lennon, en 1978, que ahora clasifica como superficial.

Ella cuenta que su familia y amigos estuvieron contra la relación, al inicio: aquel muchacho metido a músico, que no ponía atención en las clases, no era para ella. Reacción típica de la clase media del interior de la Inglaterra de la época. Lo sorprendente es que, al final del libro, ella confiesa que, si hubiera sabido las consecuencias que la pasión por Lennon acarreó, habría "dado media vuelta y me hubiese apartado de él para siempre".

La vida al lado de Lennon fue una montaña rusa del comienzo al fin, por motivos diversos: después de superar la pequeña diferencia social -ni la madre de Cynthia ni la tía de John aprobaban el noviazgo-, vino la falta de dinero. Pasajes de trenes y ómnibus, almuerzos modestos, cigarros y un black velvet (mezcla de cerveza y espumante) en el pub era todo lo que las mensualidades de los dos financiaban. Como nadie tenía casa, el sexo era hecho en las dunas de la playa de New Brighton o en un apartamento prestado por un amigo. El temperamento explosivo del compositor también aparece en diversos momentos.

Cuando la antigua banda de Lennon, los Quarrymen, comenzó a transformarse en los Beatles (todavía con Pete Best en batería), Cynthia conoció a personajes como Paul McCartney y George Harrison. El último, según ella, era centro de cierto desprecio de la dupla: "George era un muchacho que los seguía (...). Ellos lo toleraban porque él era bueno, pero lo trataban con aire de superioridad y con frecuencia lo ignoraban cuando estaban absorbidos en algo juntos".

El ascenso de los Beatles, relatada en forma ágil, sin el exceso de detalles que ya están en otros libros y films, es alegre, a pesar de la relación a la que los músicos eran sometidos. Cynthia cuenta que, antes de comenzar a trabajar con el empresario Brian Epstein, que fue esencial en la escalada al estrellato, los Beatles hacían bromas en el escenario, bailaban, comían y bebían durante los shows, y frecuentemente tocaban versiones de 20 o 30 minutos de sus músicas. Los shows más sobrios, los cabellos y los trajecitos son, según Cynthia, obra de Epstein. El empresario, que sólo recibe elogios de la autora, habría sido gran amigo de Lennon, pero ella rechaza categóricamente las insinuaciones de una relación homosexual entre los dos. Epstein, que de hecho era gay, murió por sobredosis en 1967, a los 32 años.

Al hablar de eso, Cynthia no se cansa en recordar de las muchas experiencias de Lennon con drogas, desde las anfetaminas en las temporadas de los Beatles en Hamburgo, todavía en los principios del grupo, hasta el supuesto uso de heroína, cuando Lennon ya se había casado con Yoko Ono. Recuerda que la marihuana fue presentada a los Beatles por Bob Dylan, que encontraba que el verso "I can`t hide" (no puedo esconder) de A hard day`s night era, en verdad, "I get high" (yo quedo volado). Cuando Lennon pasó al LSD, ella comenzó a preocuparse, pues no sólo él tomaba el ácido diariamente como llevaba decenas de personas extrañas para drogarse con él en la casa de la pareja, que ya tenían, en la época, un hijo, el pequeño Julian. Ella culpa a las drogas por el comienzo de la caída del matrimonio. El libro incluye también un relato interesante sobre el viaje de los Beatles a la India con Mick Jagger y el beach boy Mike Love, para una temporada de iniciaciones con el gurú Maharishi Mahesh, en 1967.

A esa altura, la artista plástica japonesa Yoko Ono ya había entrado en la vida de Lennon: cierta vez, Cynthia llegó de viaje y los encontró a los dos sentados en el piso, vistiendo grandes ropas, mirándose, en una especie de ritual. Lennon intentó el viejo `no es nada de lo que estás pensando`, pero luego cambió la vieja compañera por la nueva, no sin antes pedir que un amigo, Alex, intentase seducir a Cynthia, para que después él pudiera procesarla por adulterio. Él también amenazó con acusarla de haberlo traicionado con el italiano Roberto Bassanini (que después, de hecho, se casaría con ella), pero desistió.

Si el mundo entero pinta a Yoko Ono como una bruja, nadie mejor que Cynthia para descascarar a la hoy dulce anciana nipona. Ella todavía muestra alguna humanidad, al decir que tuvo pena cuando Yoko abortó un hijo de Lennon. Pero la historia del pésimo padre (para Julian) y ex marido que el Beatle fue después del divorcio de la pareja es siempre refrendada por la supuesta mente maligna de la japonesa. Antes un hombre dulce y amoroso con la familia, habría pasado a no hacer el menor movimiento para ver al hijo, aparte de dejarle una pensión ínfima. Claro que ella misma jamás tuvo una vida tranquila: se casó cuatro veces y vivió en decenas de casas, en varios puntos de Inglaterra, Irlanda, Gales y Francia. Hoy, a los 70 años, vive en España, con el cuarto marido.

El asesinato y un nuevo acercamiento

El asesinato de Lennon, ya relatado millares de veces, tiene una mirada diferente en John: en el libro, Yoko oscila entre la gentileza en relación a Julian y la completa frialdad por el hijo más viejo del beatle, que tenía 17 años en la época del crimen, en 1980. Julian estaba incluido entre los herederos de Lennon -al lado de Yoko, Sean y Kyoko-, pero su parte de la herencia sólo llegó a sus manos dos décadas después. Aunque haya ignorado al hijo en el inicio del casamiento con Yoko, Lennon estaría reaproximándose a Julian cuando lo mataron. Eso no le impedía de eventuales ataques, como una vez en que gritó para que su hijo parara de reírse, pues sus carcajadas lo irritaban. Según Cynthia hasta ahora Julian raramente se carcajea. Hoy con 46 años, él tiene una carrera musical. Su mayor suceso, Too late for goodbyes (Demasiado tarde para despedidas), según el libro, nada tiene que ver con John Lennon. Habría sido compuesta para una ex enamorada.

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