La Edad Media desde hoy

| Jaime Yavitz señala que la obra tiene gran fidelidad histórica y es para público popular

CARLOS REYES

La Comedia Nacional demostrará a partir de hoy cómo encaró un texto difícil, en el que conviven elementos antiguos y modernos, trágicos y cómicos. Dirigido por Jaime Yavitz a partir de la traducción de Mario Morgan, El león en invierno es una empresa enjundiosa, dado que se trata de un drama histórico escrito en el siglo XX pero a la manera de los autores antiguos, lo que le da una mezcla de épocas que obliga al director y los artistas —y quizá también al público— a un esfuerzo para acercarse al texto.

"Lo más difícil que tiene la obra —comentó Yavitz— es que es un drama histórico moderno, donde lo actual tiene que ver con el diálogo. No es de esos dramas isabelinos, que para decir "te quiero" demoran media hora, pero tiene una ubicación histórica muy precisa, en 1183, que le da una estructura que no parece contemporánea. El tema es el eterno problema del poder, y no sólo está basada en una historia real, sino que el trabajo de aproximación a la época es muy riguroso".

Considerada la obra más importante del norteamericano James Goldman (1927-1998), allí se dan cita los miembros de la familia real inglesa, los Plantagenets, quienes se reúnen en Navidad luego de una década de expulsión y cautiverio de la reina Leonor de Aquitania, a cargo de Estela Medina. Enrique II irá por cuenta de Delfi Galbiati, completando el elenco Mario Ferreira, Luis Martínez, Pablo Varrailhon, Fabricio Galbiati y la actriz invitada Micaela Gatti.

La obra, cuyo lenguaje se define como "moderno con sabor clásico", ubicó a su autor entre los más grandes dramaturgos norteamericanos de la segunda mitad del siglo. Para ello contribuyó su estreno en Broadway (con Roberto Preston, Rosemary Harris y Christopher Walken) y más aun su adaptación al cine, realizada por el propio autor, que dio oportunidad de lucimiento a Katharine Hepburn y Peter O’Toole, y en versión más reciente a Glenn Close y Patrick Stewart.

VERSION. Según señala Yavitz, "la pareja real, en el invierno de su vida, se presta para infundir al drama cierto concepto de comedia, lo que se refleja en el lenguaje, que a la vez es dramático y divertido. La obra no busca la broma, no mete el chiste en medio de la situación: crea una situación que siendo tensa, introduce también efectos cómicos, un poco como en los chistes de velorio. Por eso la esposa del autor, Bárbara Goldman, afirmaba que era una tragedia con toques de comedia, o a la inversa. Entonces se puede representar como tragedia, y sin hacerle grandes cambios, como comedia".

"En cuanto a la escenificación —afirma el director— aprovechamos en su totalidad el amplio escenario del Solís, pese a que no son muchos actores. Para eso contamos con la escenografía de Osvaldo Reyno, quien por medio de diversos elementos (escaleras, una rampa, un segundo nivel) creó un espacio dinámico, sin buscar decorados naturalistas. Por ejemplo, en la obra aparece una bodega, pero nosotros no la hicimos, porque lo que más nos interesa es el uso del espacio."

Yavitz aclara que la pieza juega con algún pequeño anacronismo que los espectadores con mayor curiosidad intelectual pueden querer descubrir, pero que en general está ubicada en la época, aunque descartando la concepción de una Edad Media oscura, para enfocarla desde un sentido contemporáneo, que la reconoce como un período de brillantez. La propia personalidad de Leonor de Aquitania habla de una mujer independiente, que abandona al marido y que lleva una vida de gran libertad. No obstante todas las referencias históricas, Yavitz remarcó que no es necesario manejar las referencias históricas para entenderla. Por el contrario, puede ser perfectamente para un público popular.

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