El dinero que destina la Intendencia de Montevideo al Carnaval este año se vio incrementado sensiblemente con respecto a la temporada anterior, cuando el monto ascendió a 11 millones. Uno de los motivos es que se subsidian más escenarios.
En 2011 hubo diez escenarios populares, sin contar el Museo del Carnaval que también recibe el subsidio. En la temporada en curso se aprobaron las quince solicitudes enviadas a la IM por comisiones vecinales en busca de hacer viables sus tablados. De los 18 millones de pesos que se destinan al Carnaval, $ 7.500.000 van para los escenarios de barrio, $ 2.000.000 para los premios que se otorgan en Las Llamadas, $ 800.000 para los premios del Desfile Inaugural, $ 1.700.000 para la fiesta de las reinas, $ 2.000.000 para el alquiler de las gradas de los desfiles callejeros. Y a eso se suman gastos menores como la compra de trofeos y los corsos.
En los escenarios de barrio lo más demandante es la contratación de los grupos.
La IM hace un doble subsidio, puesto que al mismo tiempo que asume el costo total de tres conjuntos por noche en cada tablado, garantiza a los artistas un piso de quince actuaciones durante la temporada. Como norma, cada escenario debe contratar una cuarta propuesta, que se financia con la venta de entradas (el precio de cada una es equivalente a dos boletos, es decir $ 40). El resto, aquello que se entienda como ganancia, la comisión barrial tendrá que volcarla a un fin de bien comunitario.
Los conjuntos carnavalescos ven engrosadas sus arcas o no, de acuerdo a la capacidad que tengan de incrementar la taquilla en los recintos comerciales (la mayoría ubicados en el Centro y zonas costeras). Ahí se manejan reglas de mercado en las que la IM no interfiere y prima la visión y el gusto de los empresarios. El rango del caché puede ir desde $ 6.000 a $ 11.000 en un escenario popular, donde por común acuerdo cobran un 10% menos. Entre los más caros figuran los parodistas y los más baratos se ubican dentro del género murga.
Fernando González, gerente de Eventos de la IM, dijo a El País que desde la comuna se califica a esta temporada como "muy buena" porque "se incrementó la asistencia de público a las funciones". El control de las entradas vendidas es total porque es la IM quien imprime los talonarios. "Si no reclaman más talonarios es porque no se está vendiendo bien, pero estamos en condiciones de decir que el fin de semana pasado ya se habían comercializado la misma cantidad de entradas en los escenarios populares que en la totalidad del Carnaval del año pasado. Claro que influye que esta vez sean quince, pero evidentemente la venta creció". La proporción de este aumento es de 300 espectadores más por función. El año pasado iban 500 por noche, en 2012 se registran casi 800. El decreto estipulado en 2006 por la Junta Departamental que rige a este tipo de lugares sufrió modificaciones al crearse los municipios. Hoy en día cualquier comisión de vecinos que tenga el aval de su municipio puede presentar su proyecto teniendo en cuenta que no exista una propuesta de similares características cerca. "La idea es que no estén pegados y que no compitan entre sí. En general la zona de la periferia es la más desguarecida", agregó González.
El gerente de Eventos, señala que "se trata de un mecanismo de inclusión social; hay mucha gente que lamentablemente no accede fácilmente a manifestaciones culturales a menos que éstas vayan a su lugar. Es una herramienta bien interesante porque no sólo se les está llevando un espectáculo sino que se les reclama la capacidad de organización y autogestión, dado que deben trabajar para mantener abierto el tablado y esas mismas comisiones después siguen activas todo el año atendiendo policlínicas y merenderos".
Con respecto al reglamento continúa la puja entre Daecpu y la IM por una discusión que tiene ya medio siglo. "Sigo insistiendo en que el principal defecto que veo en el reglamento es que no se puede valorar un hecho artístico dividiéndolo por partes, porque el todo de un espectáculo no es una simple sumatoria de partes, es algo mucho más complejo que tiene que ver con los códigos de comunicación que se están manejando", agrega González. En contrapartida ve como positivo que al menos el jurado deba poner un puntaje en el casillero de "visión global", coherente con este concepto.
Por otra parte, destaca que "la competencia alienta la superación de los conjuntos pero lo importante está en que esas actuaciones puedan ser entendidas en Malvín, en el Cerrito de la Victoria o en Piedras Blancas, no sólo en el Teatro de Verano". "El Carnaval está teniendo propuestas más jugadas desde el punto de vista de la transgresión cultural, rompiendo códigos, pero con el anclaje popular al que se debe. El día que sólo se trate de la competencia y no giren por los barrios tendremos dos Carnavales", opina. Durante la primera rueda no hubo denuncias de plagios ni se advirtió la utilización de elementos no originales en las presentaciones.
A lo sumo, algún grupo se pasó un minuto del tiempo estipulado.
La cifra
800 Es la cantidad de personas que asisten por función a los tablados barriales subsidiados por la Intendencia de Montevideo.