MATÍAS CASTRO
"Jackass" significa "burro" y también "idiota". La película "Jackass 3D" y sus responsables, los mismos de la serie que popularizó la cadena MTV, apuestan a darle un nuevo significado a la palabra. Aunque les duela.
Mientras Johnny Knoxville, el cabecilla y creador de treinta y nueve años de la serie Jackass, estaba haciendo un acto promocional para esta película en Estados Unidos, un hombre se le acercó con un contrato y una lapicera. En el contrato decía que si Knoxville firmaba, estaba autorizado a pegarle al hombre en sus genitales sin riesgo de futuras acciones legales. Knoxville firmó, pero no lo golpeó. Al menos eso fue lo que contó.
"El éxito no es lo nuestro. Solo el fracaso resulta realmente divertido", dijo en una entrevista. Esas palabras son relativas, si se tiene en cuenta que Jackass 3D facturó cincuenta millones de dólares en sus primeros tres días en los cines de Estados Unidos. El fracaso al que se refiere es el de las "bromas", por llamarle de alguna manera a las pruebas que hacen frente a cámaras, ya que son más divertidas e impactantes cuanto más inesperados son sus resultados. Knoxville se ha dado electrochoques, se ha trepado a un árbol de 15 metros de altura para que alguien lo derribe, perdió dientes a base de los golpes más insólitos y ha sido machucado de mil y una manera. Él, Steve-O y los demás del grupo saben de dolores.
La anécdota del hombre que le pidió un golpe en los genitales no era excepcional, sino que, según contó Knoxville, se da con cierta frecuencia. Hay gente que los para por la calle y les sugiere ideas para nuevas bromas, pero hay otros que solo les piden golpes.
Jackass no hizo más que poner en televisión lo que mucha gente ha hecho siempre para divertirse, y potenciarlo al máximo a base de atrevimiento, capacidad de producción y algo de egocentrismo, imprescindible para la exhibición televisiva. El programa, que se hizo entre 2000 y 2002, tuvo éxito mundial y ha generado tres películas y una buena cantidad de subprograma de menos repercusión.
"Mi padre siempre fue un gran bromista", explicó Knoxville. "Sus víctimas solían ser los trabajadores que tenía empleados en su tienda de neumáticos. Le encantaba invitarles con batidos, en los que previamente había introducido unas gotas de laxante". Pero esa broma de mal gusto no fue la peor, porque llegó a hacerles creer a sus empleados que tenía una fuerte enfermedad venérea y a uno de ellos, que era analfabeto, que un gorila se había escapado del zoológico.
Con ejemplos como ese, Knoxville creció con aspiraciones de convertirse en actor. Sin embargo, no tuvo la suerte que esperaba y debió que dedicarse a otras cosas para mantenerse. Una de ellas fue escribir un artículo para una revista de skate, en la que contaba qué se sentía como conejillo de indias ante los disparos eléctricos de las armas de defensa personal. Quien le publicó esa entrevista era el editor Jeff Tremaine, quien con la ayuda de su amigo Spike Jonze (director de videoclips, cortos y películas como ¿Quieres ser John Malkovich?), convirtió sus proezas en un programa de televisión y luego en tres películas que dirigió.
Recibieron la tecnología 3D con desconfianza, pero finalmente les sirvió. "Sí, se nota que el dolor es real al cien por cien y es un recurso que coloca al espectador en el centro mismo de la barbarie... hace que cualquiera pueda hacerse una buena idea de lo que supone que te golpeen ambas mejillas con dos pescados".