Guillermo Zapiola
Hace treinta años obtuvo una fama que luego perdió meneándose al compás de los Bee Gees en "Fiebre de sábado a la noche". Ahora John Travolta vuelve convertido en motoquero en "Rebeldes con causa", que se estrena mañana.
Cuatro amigos (Travolta, William H. Macy, Tim Allen y Martin Lawrence), antiguos integrantes de la pandilla The Wild Hogs, se envuelven en sus camperas de cuero, empuñan los manubrios de sus Harley-Davidson y se largan a un viaje de tres mil kilómetros por carretera a través de los Estados Unidos, desde Cincinatti hasta las costas de California. Sin duda quieren recuperar la adrenalina y las emociones de una juventud que está quedando atrás.
A la altura de Nuevo Méxi- co empiezan o se agravan los problemas. Los amigos se tropiezan con los motoqueros de tiempo completo Los Del Fuego, capitaneados por el agresivo Ray Liotta, quienes consideran que The Wild Hogs son demasiado blandos para su afición. El asunto derivará en violencia, pero también en un abundante margen de comedia física salpicado con música rock.
Para una generación de espectadores, John Travolta fue el protagonista de Fiebre del sábado a la noche, y la música de ese filme legendario (aunque, reconozcámoslo, harto mediocre) hizo mover a medio planeta. Al actor le costó mantenerse en el pináculo en que lo colocó esa película de John Badham, y pareció eclipsarse luego de Grease, al punto de que llegó a considerárselo como completamente acabado.
Pero nunca digas nunca. Quentin Tarantino le proporcionó el comienzo de una segunda carrera en Tiempos violentos (1994), y desde entonces ha subido y bajado en función de los papeles que ha tenido la buena o mala suerte de elegir. Tipo curioso este Travolta: puede rendir si un director lo exige (Tarantino, Brian De Palma, John Woo, Mike Nichols), puede parecer totalmente perdido si alguien no le indica qué hacer, puede descender hasta el nivel "kitsch" de Batalla final (2000), una superproducción que él mismo produjo a partir de una novela de ciencia ficción de su gurú L. Ron Hubbard, el inventor de la Cienciología.
PERSONAJE. El actor se manifiesta bastante satisfecho con su labor en Rebeldes con causa, donde interpreta a un individuo con problemas que trata de disimular. Al respecto ha señalado en un reportaje: "Creo que hay muchos hombres parecidos a Woody. Incluso ante sus amigos, él desea brindar la imagen de una vida ideal y no quiere admitir que tiene algún tipo de problema o preocupación; no les dice la verdad de lo que le pasa. Creo que cuando las mujeres se reúnen son mucho más honestas. En los primeros cinco minutos, una mujer te contaría todo lo que mi personaje está atravesando; sin embargo, a Woody le lleva dos semanas revelarles a sus amigos que tiene problemas con su vida".
Travolta afirma también que su personaje es muy divertido. Aparenta ser un empresario exitoso, que vive en una mansión espectacular con la esposa más hermosa del mundo, pero la realidad no es tan idílica. La verdadera motivación de su viaje reside en un par de secretos que el hombre se empeña en ocultar, y que trata desesperadamente de dejar atrás.
Por supuesto, básicamente se trata de una comedia, aunque toque temas "serios". El actor se burla (y sostiene que el filme también lo hace) del enfrentamiento entre los motoqueros que se consideran a sí mismo "verdaderos" (o sea, que se dedican todo el tiempo a eso) y los "falsos" como los personajes centrales del film, que tienen una vida fuera de sus máquinas. Travolta sostiene que todo "es una tontería, porque cualquiera que anda en motocicleta es un motociclista". Sin embargo, agrega, le gustó la idea de la película, porque esa rivalidad no ha sido un tema frecuente en el cine y le pareció "fresco".
Travolta reconoce que ama los vehículos en general (incluyendo botes, aviones y automóviles), pero que se aficionó a las motos cuando se mudó a Hollywood y necesitó un transporte barato. "Todavía me encantan los caminos abiertos y el aire en la cara", asegura.