Guillermo Zapiola
La propuesta es por lo menos extraña. Un Jim Carrey atípico, obsesivo y acaso peligroso es lo que propone "El número 23", película dirigida por Joel Schumacher que se estrena mañana en Montevideo.
Se trata de un juego de "ficción dentro de la ficción". Al protagonista Walter Sparrow (Jim Carrey) le regalan una novela titulada justamente El número 23, donde se narran una serie de misteriosos asesinatos, y en la que parece haber inquietantes paralelismos con la vida real del personaje. Estimulado por la lectura del libro, Walter se ve obligado a descifrar los secretos de su pasado antes de poder seguir su vida junto a su esposa Agatha (Virginia Madsen) y su hijo adolescente Robin (Logan Lerman). Hay un momento, por lo menos, en que un peligro mortal parece sobrevolar sobre todos ellos.
El guionista británico Fernley Phillips ha explicado que se sintió atraído por primera vez por el enigma del número 23 a través de un amigo, y al igual que el protagonista de la película se sumergió rápidamente en los presuntos misterios de su significado. El escritor devoró la al parecer vasta literatura sobre el tema, que constituye una verdadera subcultura alrededor del número, y sintió que ahí había una película. Así pudo saber, por ejemplo, que existía todo un culto del número 23, incluyendo una página web donde la gente toma fotografía del número donde lo encuentra alrededor del mundo. Ya Chesterton dijo que cuando la gente deja de creer en Dios termina creyendo en cualquier cosa, claro.
NUMEROLOGÍA. "Leí al futurista Robert Antón Wilson, autor de obras como The Illuminatus Trilogy", recuerda el guionista Phillips, agregando: "Comencé a abrirme a los fenómenos numerológicos, así como a la represión de la memoria, a la hipnosis y al poder de la sugestión. Decidí incorporarlos todos en una historia única".
La primera idea de Phillips fue integrar esas ideas en un thriller político, pero luego decidió que la política no era lo suyo. Se le ocurrió entonces la idea una de un hombre que lee un libro que refleja su vida, y esa lectura le hace evocar imágenes y eventos del pasado. Necesitaba darle un nombre al libro y decidió incorporar al número 23 dentro de la historia.
Los productores Flynn y Vinson decidieron que Joel Schumacher, un ecléctico que puede hacer cosas interesantes (Un día de furia, Tigerland, Enlace mortal) y de las otras (¡Batman y Robin!) era el hombre para el proyecto. "Schumacher fue nuestra única elección para este material", sostiene Flynn. "Mucho antes de haber trabajado con él en Tigerland admiraba su mezcla de visión moderna, de instinto para el lado oscuro y una relación sin paralelo con los actores".
El director también se interesó de inmediato por el material: "Pensé que era totalmente original y único", asegura. "Me intrigó porque siempre estoy buscando algo que los demás no estén haciendo y esto era totalmente original y representaba un gran reto".
Schumacher pensó de inmediato en un actor con quien habían trabajado en Batman eternamente en 1994: Jim Carrey, un tipo que puede ser algo más que el Rey de la Morisqueta que lo han obligado (o a aceptado) encarnar demasiado a menudo. Puede hacer las tonterías de Ace Ventura, La máscara o Tonto y retonto, pero su filmografía incluye también The Truman Show o El mundo de Andy.
DOBLECES. Esta vez tenía que encarnar dos papeles: el "real" Walter Sparrow, y el detective Fingerling del libro que está leyendo. Lo que los productores no sabían era que Carrey tenía también su propia conexión personal con el número 23.
"En realidad, cambié el nombre de mi compañía a JC23 hace unos años porque hacía ya algún tiempo que estaba obsesionado con este número", afirma el actor. "Uno de mis amigos en Canadá estaba obsesionado con el número y me contó historias al respecto, mostrándome cosas, como matrículas de coche y demostrándome cómo la suma de los números daba 23. Pensé que era ridículo, pero luego comencé a encontrarme ese número en todas partes hasta culminar con el descubrimiento de que el Salmo 23 habla de vivir sin temor. Por eso fue por lo que lo utilicé en el nombre de mi compañía".
Carrey aclara que el guión llegó a sus manos de manera totalmente casual: "Le estaba contando a un amigo acerca de mi relación con el número 23, y él me contó que acababa de leer un guión llamado Número 23. Entonces, lo leí y quedé totalmente sorprendido. Era increíblemente irresistible y me estaba volviendo loco, página tras página. Le pasé el guión a otro amigo para que lo leyese y después de una hora y media, lo volví a ver. Había leído todo el guión y había vuelto a la página 23 donde estaba subrayanda cada vigésima tercera palabra para ver si había algún patrón. Esto es lo que creo que la película va a hacer con la audiencia: saldrán del cine diciendo: ¡allí está!". Nuevo "hobby": buscar números por el mundo.
Acerca de números y conspiraciones
"El número 23" se inspira en parte en las ideas de Robert Anton Wilson o RAW (Nueva York, 18 de enero 1932 - 11 de enero de 2007) novelista, ensayista, filósofo, psicólogo, ocultista, anarquista e investigador estadounidense de conspiraciones. Su obra más conocida es la trilogía "The Illuminatus!" (1975), escrita junto a Robert Shea, que trata humorísticamente sobre conspiraciones de sociedades secretas. El autor dijo más de una vez que no pretende ser tomado en serio, pero su juego consiste precisamente en crear en el lector una fuerte duda acerca de lo que es real y lo que no.