Carlos Reyes
Esta noche tendrá lugar la primera de las seis funciones de "Espía a una mujer que se mata". El espectáculo permitirá tomar contacto con uno de los creadores más originales de la escena porteña de hoy, Daniel Veronese.
Basada en Tío Vania, de Chejov, la multipremiada obra actualiza los problemas planteados por el dramaturgo ruso, a la vez que plantea una reflexión sobre el hecho teatral en sí. Más allá del interés de la puesta en sí, este trabajo es el resultado de dos décadas de crecimiento en la carrera de Veronese, la que transitó por un amplio rango de investigaciones teatrales.
Actor, director y titiritero, Veronese (1955) fundó en 1989 el grupo El Periférico de Objetos, con el que investigó la integración de actores y objetos. Una de las mayores producciones de esa compañía visitó Uruguay en abril de 1996, en el marco de la VII Muestra Internacional de Teatro. Era Máquina Hamlet, de Heiner Müller, una reescritura del texto de Shakespeare, ubicada en una Europa conmovida ante la caída del muro de Berlín.
Mezclando muñecos e intérpretes, el director formulaba un teatro fuertemente visual, que apoyado en proyecciones trazaba un doble juego entre la identidad de Hamlet y el vínculo entre los muñecos y sus manipuladores.
Junto a Emilia García Wehbi y Ana Alvarado, el director desplegó con el Periférico un conjunto de espectáculos de referencia, como Ubú Rey, Variaciones sobre B., El hombre de arena, Cámara Gesell y Circo negro, en los que los rubros téc-nicos trabajaban en conjunto para ayudar a crear cuadros refinados, muchas veces logrados a partir de luces tenues y materiales elegantes cargados de detalles.
Este despliegue de creatividad y preciosismo, que lo ubicaba en el centro de la escena alternativa porteña, se inscribía en una generación de autores-directores que revolucionaron el teatro argentino de la década del `90. Algunos de sus representantes, como Alejandro Tantanián, influirían directamente en el teatro uruguayo, por ejemplo a través de la directora Mariana Percovich.
En muchos casos, aquellos renovadores de la escena argentina -que había apostado a la fragmentación del argumento y el tiempo escénico-, fueron volviendo a un teatro de corte mimético, incluso planteando obras con argumentos que desarrollan extensas cronologías.
Esa distancia entre la escena argentina de los años `90 y la de hoy se puede apreciar en la obra que esta noche llega al Solís. En ella no se van a encontrar elementos que recuerden a Máquina Hamlet. Por el contrario, un teatro de sesgo aparentemente más convencional se ofrece en esta versión libre de Chejov. Pero detrás de esa aparente sencillez, hay un director muy maduro, y un verdadero investigador de la escena.
Sin trajes teatrales, ni ritmos bucólicos, ni grandes salones familiares, el director apostó a la velocidad de las acciones y al apresuramiento del tiempo escénico para traer el conflicto de la obra al presente. Con actores muy eficaces, Veronese construye un conjunto de voces y acciones que se precipitan en el escenario, en una alocada carrera en la que los diálogos se pisan, se atropellan y chocan.
Ese efecto demoledor parece comunicar por encima de los parlamentos de los propios actores, en una labor orquestal de notable resultado. Por eso, Espía a una mujer que se mata resulta muy recomendable para los amantes del teatro.
Charlas y seis funciones
"Espía a una mujer que se mata" va en la Sala Zavala Muniz del Solís, hoy y mañana a las 20 hs, dando el miércoles y jueves dos funciones diarias, a las 20 y 22 hs. Las entradas valen $ 500 y se venden en el teatro.
Paralelamente, habrá dos instancias para tomar contacto con el creador argentino, puesto que tanto hoy como mañana, luego de la función, el dramaturgo y director tendrá un diálogo con el público. En él participarán como moderadores la actriz Margarita Musto (hoy) y la directora Marianella Morena (mañana). Será una instancia especial donde espectadores y artistas podrán interactuar con este gran director, que ha recibido múltiples reconocimientos, entre ellos el Primer Premio Municipal de Dramaturgia y el Primer Premio Nacional de Dramaturgia de Argentina. Sus obras, además, participaron en importantes festivales internacionales, como el Theatre der Welt, Festival de Avignon, Kunsten des Arts, Hebbel Theatre y el Holand Festival.