MATÍAS CASTRO
El recital de la agrupación tanguera Orquesta Típica Fernández Fierro en el Teatro Solís el 1 de septiembre los sorprende en un momento de su carrera en el que prometen comenzar a cerrar un círculo. Así lo cuenta su cantante, Chino Laborde.
Irónicamente, luego de más de una década de vida, los músicos de la Fernández Fierro pueden decir que han tocado en varias oportunidades en el Teatro Solís, pero nunca en el Colón. "Nadie es profeta en su propia tierra", cita Walter "Chino" Laborde, carismático cantante de esta agrupación y también actor cuando tiene oportunidad. Sus palabras, de todos modos, no traen quejas ni nada que se le parezca, sino extensas explicaciones sobre el nuevo disco de la banda y el punto en el que están.
Según cuenta por teléfono, ahora mismo hay dos cosas que dan forma a la personalidad de la banda y que se expresan claramente en el nuevo disco. Una es la duración de sus canciones. Y la otra es su forma de edición.
Las ocho canciones del CD tienen, en promedio, unos dos minutos de duración, lo que hace que el total no supere los veinte. Para Laborde esto tiene que ver con el concepto roquero que maneja la orquesta ya que se plantearon hacer un disco conciso y directo, sin música de relleno. El énfasis, cuenta, se hizo en las canciones breves para concentrar el foco de atención del público. "Tiene que ver con el rumbo y la evolución de la orquesta, por eso hacerlo así nos salió de forma natural. Y creemos que fue una gran pegada porque al ser corto uno tiene la necesidad de ponerlo otra vez. Viste que muchas veces en el tango los discos son una goma, una música larga donde los músicos tocan y tocan", explica.
El disco también viene con una copia extra para regalar. La idea viene de la experiencia de otras bandas de rock de Argentina, cosa que no se ha hecho en el mundo del tango, según cuenta. "Aquello de pagar para compartir y regalar, asentar el boca a boca, es muy roquero", dice. Como lo editan en forma independiente no tuvieron porqué convencer a una discográfica sobre esto. La vida independiente y cooperativa les da una libertad particular para este tipo de decisiones ya que no tienen que convencer a un empresario y esto tiene que ver con el punto de madurez del grupo.
Una y otra vez Laborde recalca que en esta década la banda ha dado varios pasos. Uno de los aspectos en los que ha cambiado es el hecho de que cada vez componen más. Si bien empezaron con un estilo tipo Pugliese y elementos de Piazzolla y Troilo, cuenta, fueron haciendo su camino y "abandonando los goles hechos y tratando de hacer lo más difícil, que es tener personalidad en un estilo tan vasto como el tango". Su objetivo era que sus composiciones estén a la altura de lo que interpretaban. Ya en el disco Mucha mierda, del año 2006, hicieron énfasis en los temas propios y dice que para el que grabarán el año que viene habrá solo composiciones de ellos. "Es un camino lento pero es de pisadas profundas y seguras", señala.
Uno de los quiebres en cuanto a la composición fue cuando hace unos seis años cambiaron de director y comenzaron a trabajar más aún ese aspecto. "En los comienzos hay que componer con mucho respeto porque es un género muy rico. Componer tango no es tan fácil como en otros géneros populares; tiene mecanismos intrincados y es casi como música clásica adaptada al Río de la Plata. Necesita de mucho trabajo de prueba y error", explica.
De todas maneras el más reciente paso en sus búsquedas propias ha sido el de componer sus propias letras, ya que en composiciones pasadas usaban letras de Palo Pandolfo y Tape Rubín (al que Laborde considera su compositor fetiche) entre otros. "Para nosotros es un atrevimiento importante porque nos estamos plantando en el camino de los letristas y los compositores. Creemos que la forma de honrar a los grandes artistas que nos dejaron tanto es intentar hacer la música nuestra".
Yuri Venturin, el contrabajista del grupo, es quien oficia de compositor para casi todas sus canciones originales. Es quien se ha encargado de buscar la música indicada para cada una de las letras que sus compositores les envían. Durante sus ensayos procuran distintos arreglos y los prueban una y otra vez para ver si se ensamblan adecuadamente o no. Cuenta que el proceso es para ellos una búsqueda permanente y que exige estar todo el tiempo sobre la obra para ir puliendo sobre la marcha. "Pero nuestro trabajo es más de músicos de rock, ya no lo podemos negar. Es algo que no es forzado sino que nos ha atravesado y por eso tenemos este sistema de trabajo que tiene que ver con el rock y nuestra formación", dice. Por eso agrega, no apelan a los violines "babosos" y buscan otros elementos influidos por el espíritu del rock.
"El tango es como una mini obra, en tres minutos te cuenta mucho"
Hace poco tiempo Laborde tuvo que viajar a Finlandia para participar de un documental que se apoyaba en la teoría de que el tango había nacido en ese país. Él y tres músicos de la banda volaron hasta allí para grabar y debido a esto se perdió la posibilidad de trabajar interpretando a José Razzano en una obra pequeña en Buenos Aires. La obra trata sobre la relación de este músico con Gardel durante su estancia en Uruguay. La obra es tan pequeña que hasta ahora ni siquiera tiene productor. "La actuación siempre la relego a lo musical. Y si tomo algo de la actuación me gusta que tenga que ver con el tango, como ha pasado en Luna de Avellaneda, en Vientos de agua y en una miniserie sobre el tango que hice para Playboy". Para él la actuación es una vocación que siente desde toda la vida, pero que queda en segundo plano debido a que la música y, en particular, su trabajo con la Orquesta Fernández Fierro, quedan en primer lugar. De todos modos no por estar lejos de los personajes teatrales o de las cámaras de cine siente que está lejos de la actuación. "El tango, se dice, es como una mini obra. En tres minutos te cuenta muchísimas cosas. Incluso antes de la invención de la música pop, partiendo de Discéplo, en tres minutos de canción se contaba una historia, como en una película. La actuación tiene mucho que ver con el tango".