Elogios para memorias del cantante Rod Stewart

Impacto. El libro "Rod: The Autobiography" se ha vuelto todo un fenómeno editorial

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Se está convirtiendo en el fenómeno editorial en lengua inglesa del año. Rod Stewart ha publicado su autobiografía, dice al parecer muchas cosas y todo el mundo quiere leerlas. Se afirma también que es divertida y que está muy bien escrita.

Quienes han leído el libro titulado sin mucho esfuerzo imaginativo Rod: The Autobiography, se han encargado ya de señalar que esas memorias del músico y cantante están llenas de sexo, drogas y rock and roll. También tiene humor. En un momento, Rod escribe: "La reina y yo tenemos una cosa en común. El mismo peinado durante 45 años".

El libro está poblado de infidelidades, encuentros con mujeres ajenas y detalles de sus tormentosas relaciones con tres esposas (que le dieron en total ocho hijos) y otras relaciones intermedias. Ya hay feministas que están rezongando por sus despliegues de machismo que lo llevan a pavonearse de sus conquistas (cuenta con bastante detalle, por ejemplo, cómo se llevó a numerosas "groupies" a la habitación que compartía con su amigo Ronnie Wood), pero ese no es el ángulo excluyente de su relato autobiográfico.

Stewart cuenta también, por ejemplo, que su carrera empezó realmente cuando cumplió quince años. Esperaba que su padre le regalara un tren en miniatura, pero recibió en cambio una guitarra española, aprendió a tocarla en el patio del colegio, y ese fue el episodio que marcó todo su futuro.

Sus métodos de seducción adolescente eran por cierto bastante ingeniosos. Llevaba a las chicas a los barrios más exclusivos de Londres, se detenía ante la casa más lujosa de los alrededores, y se excusaba de llevar adentro a la muchacha diciendo que "ese día su padre tenía visitas". Al parecer, el truco frecuentemente funcionaba.

No siempre fue un mujeriego, asegura. Le fue fiel a su segunda esposa, Rachel Hunter (veinte años menor que él) durante todo el matrimonio (antes había estado casado con Alana Hamilton, pero fue un vínculo mucho más tormentoso: mientras duró, llegó a estar liado simultáneamente con las modelos Kelly Emberg y Kara Meyers y la actriz Kelly LeBrock).

Fue Hunter quien decidió romper el vínculo, y Rod se desmoronó. "Sufrí una especie de fiebre romántica decimonónica", dice. Perdió peso, pasó días temblando en el sofá, practicó yoga y recibió terapia para superar el trance. Hoy afirma haber madurado: está casado con su tercera esposa, Penny Lancaster, a quien conoció cuando ella le pidió un autógrafo, y sostiene que es la definitiva.

Otras anécdotas del libro son más livianas. Una de ellas se centra, por ejemplo, en un intercambio de regalos con su amigo Elton John. Una Navidad, Stewart le regaló a John un refrigerador portátil y su colega le correspondió con un Rembrandt. Elton razonó que había gastado demasiado y perdido en el cambio, y lo compensó con su siguiente regalo. Cuando Stewart se casó con Hunter le envió un vale de 12 euros de una droguería acompañado por una nota que decía: `Cómprate algo para la casa`.

Stewart afirma en su libro que nunca creyó que ser una estrella de rock era "algo por lo que tenía que pedir disculpas`". El hedonismo sin complejos, sostiene, resulta una condición indispensable para su trabajo.

La prensa anglosajona está recibiendo con abundantes aplausos el libro de Stewart. "Lo mejor de la autobiografía de Stewart es que revive el arrollador humor y la personalidad que se burla de sí misma de su carrera temprana. Adopta la gozosa perspectiva de alguien que sabe que es uno de los tipos más afortunados del mundo, y el resultado demuestra ser contagioso", sostiene el periódico New York Daily News.

El comediante Jimmy Fallon dice a su vez que todo aquel quiere ser una estrella de rock debe leer "estas locas historias". Según el británico Dailly Mail sostiene por su lado que el libro es "la más ultrajante e inteligente autobiografía rockera de la década".

Una idea similar surge del comentario en la página web Spin.com: "Rod: The Autobiography es una cálida, pícara evocación... Las memorias de Stewart tienen mucho de la alegre emotividad de las grabaciones del cantante en los tempranos setenta. Hay más de Mandolin Wind que de Da Ya Think I`m Sexy?, o algo parecido de los últimos treinta y cinco años. El libro proporciona una divertida y rápida lectura."

Indiscreciones: Las aventuras amorosas se suceden en el picante relato del músico.

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