TACUAREMBO | GUSTAVO LABORDE
Cualquiera que llegue en estos días a Tacuarembó verá que los principales kioscos de la ciudad exhiben el ejemplar de junio de 2005 de la revista Selecciones. La foto de tapa y el informe central están dedicados a Carlos Gardel, por lo que la publicación ocupa un lugar destacado en muchos puestos. En la página 94 de esa revista que se traduce a 19 idiomas y se distribuye en todo el mundo, los tacuaremboenses pueden enterarse de la siguiente noticia. "El 12 de febrero de 1893 una multitud se apiñaba junto a la planchada que permitía ascender al buque Dom Pedro, de bandera portuguesa. Aquel día frío y lluvioso en el puerto de Burdeos, Francia, una mujer menuda y algo regordeta pero fuerte, vigilaba los bultos con sus pertenencias y a su pequeño e inquieto hijo. Con veintisiete años y proveniente de la ciudad de Toulouse, iba a emprender una travesía hacia la desconocida y lejana Buenos Aires en compañía de su hijo, Charles Romuald Gardes". Esta historia arranca risas cómplices de todos los lugareños, incluyendo las dos gallinetas que nadan apaciblemente en la Laguna de las Lavanderas.
Hace más de un siglo Tacuarembó conoce otra historia sobre el origen del Zorzal Criollo. Al principio circuló como una infidencia que se decía a media voz entre los conocidos y se guardaba de hablar en público. Las historia tiene lugar a fines del siglo pasado e involucra al coronel Carlos Escayola y a las tres hermanas Oliva a las que desposó consecutivamente: Clara, Blanca y María Lelia. Dos años después de muerta Clara, el coronel se casa con Blanca, con quien tiene seis hijos. Pero mientras mantenía ese matrimonio, deja embarazada a su cuñada, María Lelia. El hecho se complica por otras circunstancias, como que ella en ese momento tenía 13 años y que el coronel era su padrino. Otra sospecha oscurece más el panorama: se dice que María Lelia sería hija del coronel y su suegra, Juana Sghirla de Oliva. El bastardo fue dado a luz en secreto en una estancia de Valle Edén y entregado en crianza a la planchadora francesa Bertha Gardes. Existe otra versión que dice que Gardel fue directamente hijo del coronel y Bertha. Como sea, con el tiempo ese niño se convirtió nada menos que el mismísimo Carlos Gardel, de quien hoy se conmemoran 70 años de su muerte (y al mismo tiempo del nacimiento de su mito).
Esta historia fue silenciada largo tiempo, pero la gigantesca fama del implicado hizo que el velo que todo lo cubría fuera, lentamente, levantado. Una vez conocidos los incidentes, se generó una polémica de escala mundial. De alguna manera se podría pensar que el inescrupuloso coronel fue víctima del escrache más grande en la historia universal del adulterio. Pero también hay que decir que luego de muerta Blanca —la segunda esposa del coronel, quien se suicidó el 31 de diciembre al conocer el engaño—, el infatigable Escayola se casó con María Lelia, con quien tuvo siete hijos legales. Desde que el periodista Erasmo Silva Cabrera (Avlis) divulgó estos datos la familia Escayola, fundada por el coronel que dejó 15 hijos legítimos y otros 50 naturales y que se continúa hasta hoy, ha quedado en el ojo de una tormenta histórica, académica, turística y política.
HERENCIAS. En la ciudad de Tacuarembó viven los hermanos César "Cerito" Escayola y Carlos "Pinocho" Escayola. Ellos descienden directamente del coronel y María Lelia, los presuntos padres de Gardel. Uno de los hijos de este matrimonio fue César, teniente del Quinto Regimiento de Caballería, y hermano del famoso Pato Escayola, el esquivo confidente de Avlis. Uno de los hijos del teniente fue César Pablo, alias "Cero", también hermano de Aurea y de Heber Gustavo Escayola, un pianista que desde hace años reside en Hamburgo. "Pinocho" y "Cerito" son dos de los cuatro hijos de César Pablo Escayola. Ambos son maestros de escuela. No sería exacto decir que ellos son portadores de una historia familiar que se transmitió de generación en generación, porque lo que ellos recibieron cada vez que interrogaron sobre el tema Gardel fue el silencio cuando no el rezongo. "De eso no se habla", fue la respuesta recurrente. Y ellos mismos, aunque están dispuestos a hablar del tema, tampoco lo hacen abiertamente. Antes de conceder la entrevista fue necesario un par de llamadas telefónicas con "Pinocho". Es un tipo muy amable, gracioso y comunicativo. Se toma una hora larga en conversar en el lobby del hotel Tacuarembó, exactamente en frente al único pedazo que aún queda en pie de lo que fuera la casa del Coronel Escayola. No oculta que antes de ir a la casa de su hermano, donde se hará la entrevista, quiere cerciorarse de que el periodista no sea "ningún zapallo que quiera escribir terrible boniato". Superada la prueba, "Cero" es excelente anfitrión que enseguida invita a brindar. El es tres años mayor que su hermano. "Yo soy modelo 47 y él un 50", bromea. Por ser el mayor, es el que más recuerdos familiares tiene.
Entender las múltiples ramas parentales del árbol genealógico de la familia Escayola no es sencillo. Los descendientes se cuentan en decenas y las segundas nupcias se multiplican permutando todo el tiempo apellidos y padres de crianza. Sin duda que es una familia interesante. "A mí lo que me pasó con Gardel es que me permitió conocer a mi familia", dice César Escayola. La presencia de Gardel en la casa de "Cerito" es discreta. La imagen del cantante sólo aparece en un llavero de cerámica, que reproduce el Gardelazo de Arotxa, junto a la puerta de entrada. En otra de las paredes cuelga un cuadro que reproduce una de las puertas del teatro Escayola, que mandó a construir "el viejo" Escayola, como le dicen al coronel.
"En casa no se hablaba de Gardel", dicen los hermanos. "Papá hacía chistes, pero no se hablaba. El se ponía un sombrero y decía: ‘estoy igualito al tío’. Y la abuela se ponía furiosa, lo rajaba enseguida". Aunque cuando "Cerito" era chico no escuchaba a Gardel —"me gustaba El Club del Clan y Julio Sosa"— un día le preguntó por Gardel a su abuela por parte de madre (muerta en 1974, con 84 años). "Me dijo que no eran cosas de niños y me mató. Ella había nacido en 1890, algo tenía que saber. Bueno, ella recibió visitas de duelo cuando murió Gardel. Las vecinas la vinieron a saludar por ser la cuñada de Gardel. En la sociedad de entonces ser cuñada era ser hermana política", cuenta "Cerito".
En su época de estudiante "Cerito" vivió un tiempo en el apartamento de su tío abuelo Carlos Segundo Escayola, el hijo menor del matrimonio del coronel con María Lelia. "Nosotros le decíamos tío. El tuvo farmacia acá en Tacuarembó, pero luego se fue a vivir a Montevideo, a un apartamento en Julio Herrera y San José. Me acuerdo que le gustaba comer pescado con vino blanco. Luego se prendía un ‘xarutinho’, porque ya no le daba para los habanos y decía, con la copa de vino en la mano, ‘qué mal viven los pobres’. A él si le preguntabas por Gardel, te sacaba corriendo. Se enojaba muchísimo. Un día que yo insistí con el tema, me dijo que después que él muriera se iba a empezar a saber. El falleció un 11 de noviembre de 1979".
—¿Pero nunca dijo nada, nunca se le escapó nada?
—Decía que era un asunto de familia muy delicado. Que mientras él viviera no se iba a saber nada.
—¿No decía que la "tesis uruguaya" era un disparate o una mentira? ¿Quiere decir que no hablaba del tema, pero no lo negaba como hubiera sido lógico de ser mentira? ¿Nunca dijo que era una patraña o que era una falsedad armada?
—No. Pero eso lo podés decir ahora, pero en aquel momento nosotros no lo pensábamos así. Era algo de lo que no se podía hablar, no le buscábamos la vuelta.
—En su casa, ¿había discos de Gardel?
—Sí, en lo de Pato había. El lo escuchaba. Pero nosotros éramos gurises y no escuchábamos a Gardel. Pero si vos preguntabas algo de Gardel, pum, recibías un planchazo. No se podía hablar ni preguntar. Por eso el famoso tema del silencio de Tacuarembó tiene una razón de ser.
—¿Cuál?
—Y que algo muy fuerte tiene que haber pasado. El coronel se acostó con la cuñada. Pero la diferencia de edad que había era muy importante. El tenía 46 y ella 13. Esa es una. La otra es que Blanca, la esposa de ese momento del coronel, el 31 de diciembre, se suicida. Blanca fue la mujer que más hijos le dio al Coronel.
—El coronel tuvo 15 hijos legales, aunque se dice que tuvo más de 50 naturales.
—Bueno, esa es otra cosa. Para nosotros, para la familia, son 21 los hijos del coronel.
—¿Entre esos 21 está contado Gardel?
—No.
—¿María Lelia era a la vez hija del coronel?
—Ni se nos pasa por la cabeza eso, es muy rebuscado. Hay veces que se mezcla la novela con un intento de estudio. Como el libro Los secretos del Coronel de Susana Cabrera, que es una novela, es ficción y como eso hay que tomarlo.
—¿Ustedes siguieron al detalle la polémica sobre Gardel?
—No.
—¿Y cuando los argentinos dicen que Uruguay se quiere robar a Gardel, ¿qué piensan?
—Nada. Además ahí entrás en una maquinaria... Nosotros no estamos preparados para enfrentar a una mentira dicha tantas veces. Pero igualmente, el gran tema va por otro lado y el 24 de junio queda superado. Porque se cumplen los 70 años y los derechos de Gardel pasan a dominio público y se terminó toda la polémica. Ya no les importa de dónde es, porque el gran tema es la plata.
—¿Alguna vez vino un abogado o alguien a plantearles hacer un juicio para disputar la herencia de Gardel?
—No. Si hubiera venido no duraba cinco segundos sin que lo echáramos. Pero hay algo que nosotros hablamos muchas veces. Nosotros somos lo que somos, buenos, malos, espantosos, lo que sea, pero somos lo que somos. No somos en función de otros. No hacemos reverencias con sombrero ajeno. No lo queremos para nosotros, pero tampoco que se lo roben porque sí. Si hay algo que rescatar de toda esta polémica, es que ha servido mucho a nivel cultural y si se quiere como fenómeno social para Tacuarembó. Esto es parte de la identidad de Tacuarembó. Pero además, para nosotros hay un tema. ¿Por qué Tacuarembó y no otro lado? ¿Qué condiciones sociales, culturales, económicas hubo para que fuera Tacuarembó? Ese es el tema para nosotros. ¿Por qué venían a Tacuarembó compañías teatrales que llegaban antes a este teatro que a Buenos Aires y de repente no pasaban por Montevideo? ¿Por qué actuaban en el teatro Tacuarembó y luego al Colón? Era porque Tacuarembó, con su negocio minero, era un polo de desarrollo. Eso parece que es lo que hay que destacar.
—Parece que quieren restituir también el buen nombre del coronel.
—Es un personaje muy fascinante. Hay que ver en su contexto lo que fue, lo que fue el teatro que mandó hacer. En la familia siempre embromamos con una frase que es "las cosas cuadran, dijo Andrada y se acostó con la cuñada".
—Ustedes no aceptan la teoría de que María Lelia sea hija del coronel. Si así fuera el coronel habría tenido siete hijos más fruto del incesto. Eso quiere decir que también ustedes tendrían ascendencia incestuosa.
—Eso nunca se nos pasó por la cabeza. Eso ya me parece demasiado, porque el tipo luego se casó con María Lelia. Es como muy retorcido que él se haya casado con su propia hija. Parece más producto de una mente febril. Si fuera otro tipo de cultura, bueno quizá podría haber ocurrido, pero no parece verosímil para el Uruguay de fines de siglo XIX. Claro que tampoco se puede decir que no definitivamente, está dentro de los probable. ¿Pero quién tiene pruebas de eso?
Lealtades y mutismos
Como consta en el libro El silencio de Tacuarembó, de María Selva Ortiz, Carlos Escayola recibió vistas de duelo cuando murió Gardel. El famoso Pato, que sería el hermano menor de Gardel, entornó la puerta de su farmacia en señal de duelo, y muchos vecinos se acercaron a darle el pésame. Los hermanos Escayola recuerdan que en la farmacia trabajaba Juan Rodríguez, quien todavía vive en Tacuarembó. Ellos mismos recomendaron hablar con Rodríguez, pese a que no tenían cómo ubicarlo. El teléfono y la dirección de Rodríguez fueron amablemente proporcionados en la oficina de correo de la ciudad.
Rodríguez dijo no tener problema en hablar. Pero advirtió que no sabía "nada de nada", que escuchó hablar de Gardel muchos años después que dejó de trabajar en la farmacia. El "nada de nada" lo repitió muchas veces. Agregó que había entrado a trabajar en la farmacia en la década de 1960.
Cuando El País le dijo a "Cerito" Escayola que la fuente que él recomendó había dicho que no sabía nada, respondió: "Yo lo tenía como una fuente. Me parece respetable su postura. Hay que ver qué compromisos tiene". También agregó que la farmacia de "Pato" había cerrado en 1949.
Muchas veces el gran amigo de Gardel, Irineo Leguizamo, dijo que Gardel había nacido en Francia. También es famoso un error que cometió Leguizamo en una entrevista del diario argentino La Nación, el 23 de julio de 1985, donde recordaba cómo era la relación con su amigo. En una parte dice: "Manteníamos una rivalidad permanente por Paysandú y Salto, los pueblos de donde venimos". De inmediato se corrije "aunque Carlos era francés con carta de ciudadanía uruguaya". Tacuarembó se consituyó como departamento cuando fue escindido de Paysandú.
En estos días se publicó la novela de Joselo González El código Gardel. Uno de los personajes se alinea con Leguizamo. "Lo de Leguizamo fue por lealtad. Y bien entendida", dice. "Hacia Carlos. Y hacia sus amigos, que muy justamente se beneficiaron finalmente de los derechos de autor más cuantiosos del siglo XX en castellano: Razzano, Canaro y toda la Sociedad de Autores, el propio Defino. Eran la ‘famiglia’ de Carlos Gardel". Para la tesis uruguaya, la base del engaño de que Gardel era francés está en función de la apropiación de la herencia. ¿Por qué iba a precisar un testamento ológrafo Carlos Gardel para que lo heredara su madre si le correspondía por derecho?
La memoria popular conoce la historia
En la calle Gral. Artigas, de la ciudad de Tacuarembó, frente al edificio de la policía, hay un almacén, atendido por una amable señora. Ella tiene 83 años y luego de dar instrucciones de cómo llegar a una calle de la ciudad, parece ser insospechada de parcialidad. El despistado transeúnte le pregunta si ella sabe si Gardel nació en Tacuarembó. La señora comienza a rememorar recuerdos de su infancia. Habla de cuando los caminos a las estancias eran de tierra y había carretas. En medio de ese paseo por la memoria de su infancia recuerda algo. "Si mis padres vivieran, tendrían 120 años. Ellos contaban de ese señor que se casó con tres hermanas y de que es el padre de un hijo de la última. Pero después ella se fue con él a Buenos Aires. Yo era chica cuando contaban eso, tendría 6 o 7 años. Pero después eso quedó en el tintero, se dejó de hablar de eso. Después él se hizo famoso. Pero esos son recuerdos de cuando yo era chica, son cosas pasadas esas. Ha pasado mucho tiempo, se iba en carreta a la estancia donde él nació, que fue en la Santa Elena".
Aída González de Latierro es la suegra de "Cerito" Escayola, pero tiene otra versión de los hechos. Ella nació en 1923, en campaña, cerca de Batoví. Llegó a Tacuarembó de grande. Para ella Gardel es hijo del coronel, pero con Berta. Ella lo sabe porque unos tíos del esposo de la hermana, que vivían en campaña, eran amigos de Berta. "Ella iba con el gurisito a la casa de ellos. Después se fue a Montevideo con el nene. Y una tía mía se fue a vivir a Montevideo y empleó a los hijos en los cafés y los bares de allá. Y ellos nos tenían al tanto de la carrera de Gardel, porque él cantaba en los bares. Yo era chica, y ella me traía los libros para que yo pudiera cantar la canciones de Gardel, porque a mí me encanta. Me acuerdo cuando murió que mi tío, en campaña, me dijo: ‘se murió tu Gardel’. Y cuando mi tía vino de Montevideo me trajo las fotos de Gardel. Para mí Gardel es de sombrero, no como ese sin sombrero de acá. Ahora lo quieren hacer nacer en otro país, y yo les digo que están equivocados, que Gardel es de acá. El nació acá y es hijo de Berta, que era amante del coronel".
La versión de que el coronel fue amante de Berta fue muy difundida por la tradición oral en Tacuarembó.