GUILLERMO ZAPIOLA
Comenzó a emitirse por Warner Channel la segunda temporada de la serie "Californication", protagonizada por David Duchovny. Las malas lenguas están estableciendo ya paralelismos entre la conducta del actor y su personaje.
Los seguidores de Californication saben ya que su protagonista Hank Moody (Duchovny) es un escritor en bloqueo creativo, adicto al alcohol y al sexo. Existían menos constancias públicas de que Duchovny también lo fuera, al menos en lo que tiene que ver con el segundo de los rubros citados, pero el tema comenzó a poblar los titulares de los tabloides desde que la serie comenzó a tener éxito, especialmente en los Estados Unidos y un poco menos en el mercado internacional.
La dosis de escándalo, real o fabricado, que los medios han construido en torno a Duchovny tiene acaso una explicación complementaria: la necesidad del actor de construirse una imagen pública alternativa luego de haber protagonizado nueve temporadas de una de las serie más exitosas (y talentosas) de todos los tiempos: Los archivos X. Pese a la perceptible tensión sexual que hubo siempre en la relación entre Fox Mulder (el personaje interpretado por Duchovny en Los archivos) y su compañera del FBI Dana Scully (Gillian Anderson), no había realmente sexo entre ellos. Y Mulder es, por cierto, uno de esos personajes que pueden marcar a un actor para siempre. Si Duchovny quería otro éxito en la televisión, tenía que buscar un personaje totalmente diferente del agente federal obsesionado por conspiraciones extraterrestres. De alguna manera, lo encontró en Hank Moody.
Los hechos pueden leerse también desde otro ángulo: los productores de Californication buscaban un actor que "diera" el personaje, y lo encontraron en alguien cuya existencia real compartiría algunos aspectos de los de su creación ficticia. Tal vez no haya sido casualidad que justamente un mes antes del lanzamiento de la segunda temporada de la serie en los Estados Unidos (en septiembre de 2008), Duchovny informara a la prensa que había ingresado voluntariamente a una clínica de rehabilitación para tratar su adicción al sexo.
En el comunicado emitido entonces a través de su abogado, el actor solicitó a los medios "respeto y privacidad para mi mujer e hijos mientras afrontamos esta situación como familia". Debe saberse que Duchovny está casado desde 1997 con la actriz Tea Leoni, y tiene con ella dos hijos.
Pese a su éxito, Californication no deja de generar polémicas. En Australia, por ejemplo, hubo protestas (y hasta un llamado al boicot) por algunas escenas eróticas del primer episodio, que involucraban a una monja. Y en el año 2007, la banda Red Hot Chili Peppers demandó a la empresa productora, la cadena televisiva Showtime, por el uso del título, que es también el de uno de sus discos. Sin embargo, la demanda fue desestimada porque el obvio juego de palabras con "California" y "fornicación" no figuraba en el registro oficial de marcas norteamericano.
Esos problemas, e incluso sus impulsos sexuales y el poco entusiasmante resultado de la resurrección en pantalla grande de Los archivos X no preocupan demasiado a David Duchovny. El actor ha podido decir incluso que no le inquieta saber si la gente lo ama a él. Lo que le importa es que actualmente protagoniza un programa que al público le gusta, y del que ya se ha comenzado a preparar en los Estados Unidos la tercera temporada.