El mundo del cine despidió a Sidney Lumet, un gran director

Vida. Tenía 86 años, más de 60 de carrera y falleció debido a una leucemia

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Luego de casi sesenta años de una carrera cinematográfica en la que trató de retratar a la sociedad estadounidense, el director Sidney Lumet falleció el sábado. El mundo del cine se vio sacudido por la partida de este cineasta de 86 años.

"Mientras que las otras películas apuntan a entretener, el tipo de película en el que creo va un paso más allá. Hace que el espectador examine una faceta u otra de su propia conciencia. Estimula el pensamiento y pone en movimiento los jugos mentales", escribió Lumet. En su caso, los temas sociales era lo que ponía sus propios jugos mentales en movimiento. Sus mejores películas no solamente exploraron en el perjurio, la corrupción y la traición pero también se enfocaron en actos individuales elogiables.

Doce hombres en pugna, de 1957, su primera película, lo llevó a un cuarto del jurado en el que la presión aumentaba mientras que un juez (Henry Fonda) convencía lentamente a los demás que el acusado de asesinato era, en realidad, inocente. Casi dos décadas después su sentido moral se mantenía, pero en clave de sátira, con la película Poder que mata (1976), uno de sus trabajos más elogiados, según recapitulaba una nota del New York Times. La historia, en este caso, trataba sobre un conductor de informativos que resucitaba su carrera al largar al aire sus opiniones contra la hipocresía de su sociedad.

Pero la filmografía de Lumet es mucho más extensa. Incluye setenta y dos trabajos de dirección (cuarenta de los cuales son en cine) y se extendió hasta el año 2007, cuando estrenó Antes que el Diablo sepa que estás muerto. Este estupendo drama, protagonizado por Phillip Seymour Hoffman y Ethan Hawke, desenvolvía lentamente la historia de un crimen que va revelando facetas muy oscuras de una familia.

En la lista de películas hay muchas más, hoy consideradas ineludibles, como Serpico, Tarde de perros y La colina de la deshonra.

"La gente pasa diez horas frente al ordenador y lo llama comunicarse", dijo en otra oportunidad. Sus películas siempre fueron clásicas, centradas en los personajes y no en los despliegues ni en la espectacularidad, siempre intentando mostrar los rincones oscuros de su país.

Dirigió sus primeros capítulos para series de televisión a comienzos de los años cincuenta, realizó su primer filme en 1958 (12 hombre en pugna), una versión de la implacable novela ganadora del Pulitzer de Robert Penn Warren. Antes de eso se había dedicado varios años a dirigir series de televisión y programas de distinto porte.

Hasta hoy Doce hombres en pugna es recordado por mostrar claramente su estilo de trabajo: entre suspenso, personajes perfectamente retratados, una mirada crítica a la sociedad y también una manifestación por ciertos valores. Durante la última entrevista que concedió a El País de Madrid el director afirmaba que no tenía móvil ni ordenador. "La gente se pasa 10 horas frente a la computadora y lo triste es que piensa que está comunicándose", dijo. "Escribo a mano. Y no quiero que me impongan el estar siempre disponible. Si me buscan pueden llamarme por teléfono y dejar un mensaje en el contestador. Y en cuanto a Internet, creo que me queda poco tiempo de vida y prefiero invertirlo en aprender más sobre las personas que sobre las cosas". En esa misma entrevista, que tuvo lugar en su barrio, en el Upper West Side de Manhattan, describió su forma de enfrentarse a las películas: "Hay muy buenas historias que contar relacionadas con el lado oscuro del ser humano. Y si creas razones que justifiquen las decisiones de los personajes, te sale una buena película".

Nueva York era la escenografía para muchas de sus películas. "He vivido en Nueva York toda mi vida y es como una segunda piel para mí. Es una ciudad extraordinariamente poderosa, además. Las ciudades atraviesan períodos muy marcados en su existencia y, ciertamente, desde 1950 Nueva York está pasando por un gran momento artístico", dijo.

Dichos: "Los films en los que creo hacen que el espectador indague en su consciencia".

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