CRITICA | HENRY SEGURA
TIERRA FRIA | North Country
Es de las películas donde la honestidad de la propuesta hace a la esencia. Reconstruye un caso real, en el cual la trabajadora de una mina lleva adelante un juicio contra la compañía, exigiendo dignidad en las condiciones laborales de las pocas mujeres que trabajan en el lugar. Fueron necesarios veinte años para que la justicia se instalara en el lugar y se sentara un precedente judicial muy importante en Estados Unidos.
Pero no es una historia que se desarrolla en la platea de un juicio. Para la directora Niki Caro, una neocelandesa que revelara talento a través de Jinete de ballenas, el caso Lois Jensen (convertida en la ficción en la Josey Aimes que interpreta Charlize Theron) es una oportunidad para dibujar mentalidades que si bien espantan cuando son expresadas por los tratos brutales con que ciertos hombres se acercan a sus compañeras de trabajo, tienen raíces mucho más profundas.
Buena parte de esta Tierra fría está expresada en los silencios resignados de quienes temen perder trabajos o viven atrapados en consignas prehistóricas, canjeando dignidad por sobrevida. En medio de ese coro hay un padre sometido a la vergüenza del colectivo, por tener a una hija madre de dos criaturas de padres distintos y con espíritu rebelde. Hay una madre que borda amarguras y sin ningún estruendo será capaz de llamar a la razón a la persona con la cual vivió toda su vida. Hay un tímido enamorado dispuesto a reprimirse dando crédito a los rumores dirigidos contra la mujer que parece querer. Hay un hijo, fruto de un hecho traumático, que también se abre a las versiones de una sociedad proclive a otorgar el grado de verdad a las versiones de quienes le dan de comer aunque en su intimidad saben que no es así.
Todas esas conductas son las que le otorgan a Tierra fría una perspectiva más personal, aún cuando incorpora ciertos (pocos) recursos dramáticos que suelen campear en el cine de juicios legales.
En el resultado están pesando otras dos cosas. Una es la actuación sobria de Charlize Theron que vuelve a darle piel a una mujer traumada, aunque esta vez su composición vaya mucho más por dentro que la empleada en Monster. Su personaje tiene la ambigüedad suficiente como para pasar en un segundo de la dureza al mar de lágrimas, pero expresado con una discreción que le da más contundencia.
El otro mérito que sobresale es la perspectiva indiscutiblemente femenina que tiene la película, aunque está muy lejos del feminismo militante. La sobriedad se encuentra en casi toda la narración pero lo llamativo son las secuencias que solamente una mujer puede haberlas imaginado. Como ejemplo vale el final que esquiva al viejo romanticismo para acentuar la relación entre madre e hijo.
Directora. Niki Caro.
Guión. Michael Seitzman, Clara Bingham, Laura Leedy.
Fotografía. Chris Menges.
Montaje. David Couson.
Diseño de producción. Richard Hoover.
Música. Gustavo Santaolalla.
Elenco. Charlize Theron, Elle Peterson, Thomas Curtis, Frances McDormand, Sean Bean, Woody Harrelson, Sissy Spacek.
Estados Unidos 2005