Cuando nada es lo que parece ser

| El agente James Clayton no debe confiar en nadie para cumplir una sorprendente y dura misión

magdalena herrera

De antemano podría pensarse que el instructor de la CIA William Burke (Al Pacino) intenta reclutar como agente a James Clayton (Colin Farrell) por tratarse de uno de los graduados más inteligentes de todo el país. Pero, como el propio Pacino asegura en la piel de su personaje: "nada es lo que parece ser".

Lo recluta, sí, y lo lleva a realizar un riguroso y hasta salvaje entrenamiento en La Granja, espacio que la CIA destina a instruir a sus potenciales espías. En ese ambiente, el joven Clayton se convierte en una suerte de discípulo de Burke y a la vez se enamora de una de sus compañeras, Layla Moore (Bridget Moynahan). Para ambas relaciones no alcanzan las advertencias de su mentor: "no confíes en nadie".

Además, James Clayton llega a la Agencia de Inteligencia con su propia mochila: su padre desapareció en un accidente aéreo cuando él tenía 12 años. Esa historia tiene mucho que ver con su reclutamiento en la CIA y acciones posteriores. "Me atraen los personajes que han sufrido o están sufriendo alguna clase de experiencia fundamental que les cambia la vida. Me atrajo lo lastimado que James estaba en realidad y el hecho de que, a los 25 años, no sea un hombre todavía, aún no haya logrado encontrarse a si mismo. Es como si no tuviera una referencia fija, porque no puede recordar a sus padres", señala el actor irlandés Colin Farrell, convocado para el papel del agente reclutado.

ATRACTIVO. Los realizadores de El discípulo, que se estrena el viernes en Montevideo, señalan que el film ofrece diferentes niveles de interés para los espectadores. En primer lugar, la historia se interna en los métodos de reclutamiento de la CIA así como en los entrenamientos que enfrentan los aspirantes a espías. Lo atractivo, aseguran los productores, fue que para escribir el guión así como para recrear los cuarteles centrales se contó con el asesoramiento de expertos de la propia Agencia de Inteligencia estadounidense.

En segundo término, según el director de El discípulo, Roger Donaldson, la reunión en la pantalla grande de Al Pacino y Colin Farrell logra potenciar al máximo ambas actuaciones. "Tanto Al como Colin son actores consumados. Ambos tienen una maravillosa conexión con su arte. La personalidad de Al sugiere un carácter volátil que va de la mano con una actitud autoritaria y misteriosa. El público siente que, cuando Al habla, sabe cosas que no va a decir nunca. ¿Quién mejor para representar a un espía?", asegura Donaldson.

Para Farrell no fue tan fácil. Hasta el acento irlandés debió dejar tras bambalinas para convertirse en un verdadero agente norteamericano. "Es parte del trabajo —dijo el actor a la prensa de Hollywood— no soy americano ni un agente de la CIA, solo debo pretenderlo tanto en mi forma de hablar como en otros aspectos de la historia. En cuanto al idioma me ayudó un instructor, el mismo que lo hizo en mis últimos cinco o seis films. Comenzamos a trabajar un mes antes del rodaje de El discípulo, y luego me acompañó todos los días en el set".

A diferencia del experimentado Pacino, Farrell recién comienza a sentir de cerca la popularidad y la fama. De todas formas, los dos actores llegaron al set de El discípulo en medio de un fuerte y movido año cinematográfico. A Pacino se lo vio en Noches blancas junto a Robin Williams y próximamente se lo verá en Simone, en el papel de un frustrado director de cine. El veterano actor no descansa: seguirá con People I know dirigido por Dan Algrant y Gigli del cineasta Martin Brest. Por su parte, el joven Farrell (Minority Report) es el actual villano de Daredevil (film en cartel) y su siguiente estreno en la pantalla grande será en Phone Booth del director Joel Schumacher, y posteriormente se lo verá en S.W.A.T.

Además de la historia y los protagonistas, los realizadores de El discípulo resaltan los aspectos que ofrece un thriller psicológico. "Nunca se sabe quién es quién o qué es lo que va a pasar. Todo sucede en los predios de entrenamiento de la CIA pero en el fondo es una obra que gira en torno de la actuación de Al Pacino. En otro nivel de análisis es la historia de un joven que anda buscando a su padre, es el viaje que hace James para reconciliarse con esa ausencia", indica Donaldson, quien es reconocido en la industria por films de suspenso como Sin salida y 13 días.

Apoyo de la CIA para realizar el film

n No es, ni será, la primera ocasión en que un film se interna puertas adentro de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense. La secreta actividad de la CIA consiguió, por décadas, mantener muy viva la imaginación de novelistas y guionistas. Al principio era simplemente eso, imaginación. La CIA no respondía preguntas ni permitía que absolutamente nadie se inmiscuyera en sus asuntos, por lo que los escritores debían apelar a todo su ingenio y sentido común para plasmar la vida de la Agencia en el papel. Ahora, todo es más fácil.

"Al no responder cuando nos describían de una manera negativa y al no ofrecer información real cuando se hacía algún tipo de investigación que sirviera de base a las historias, lo único que hacíamos era alimentar distorsiones de la verdadera misión de la Agencia y del heroísmo, patriotismo, honor e integridad de sus oficiales", señala Chase Brandon, de la CIA.

Justamente, luego de 30 años de silencio, la Agencia cambió su política en cuanto a su imagen pública. Se encomendó a Chase Brandon, un oficial de operaciones de campo que trabajó 25 años en la CIA, que se encargara de las relaciones con la industria del cine. "Si alguien quiere hacer un show televisivo, un documental o un film para la pantalla grande sobre nosotros, y nos trata de un modo justo y equilibrado, habrá posibilidades de que le brindemos un cierto apoyo y cooperación para el proyecto", indica Brandon.

El discípulo contó con el apoyo de la CIA y el asesoramiento de Brandon, quien ofreció su propia visión de la Agencia y narró los métodos y procesos para el reclutamiento de oficiales. "El entrenamiento que se lleva a cabo en la Agencia es muy interesante y, de hecho, tenemos un área dedicada exclusivamente al entrenamiento clandestino de nuestros oficiales. Yo soy consciente de que la gente cree que nosotros llamamos La Granja a esa área. En los términos más clásicos de la Agencia, yo no puedo ni afirmar ni negar que ese lugar exista efectivamente", explica Brandon.

El hombre contacto de la CIA llevó a los productores y al director de El discípulo a visitar los cuarteles centrales de la Agencia en Virginia. "Sabemos que contar una historia en términos teatrales tiene que ver con ciertas licencias poéticas acerca de los hechos verdaderos —aclara Brandon— por ejemplo, un recluta de la CIA jamás tendría que soportar el tipo de abuso físico que el personaje de Colin Farrell sufre. Pero, dicho esto, también tengo que destacar los esfuerzos de los productores y del director para asegurarse de que otros aspectos del entrenamiento táctico aparecieran representados fielmente. En realidad, El discípulo muestra la vida de la Agencia de un modo más fiel que muchos de los films que se han visto en el pasado".

Tan fiel fue la reproducción edilicia de la Agencia, que los propios ejecutivos senior de la CIA quedaron impresionados. "Estaban asombradísimos, y la verdad es que se ve mejor todavía que nuestro verdadero hall", cuenta Brandon quien permitió tomar alguna fotografía en la verdadera sede, y luego él mismo midió largos y diámetros para enviar a la producción del film.

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