Como sin quererlo, con Misión rescate, Matt Damon vuelve a aspirar a un Oscar.
En su película de 1997 En busca del destino, Matt Damon se enfrenta a una crisis existiendia: quedarse en el barrio y trabajar en la construcción con sus amigos —"¿qué tiene de malo colocar ladrillos", pregunta— o usar sus prodigiosos poderes matemáticos para, bueno, lo que sea. Su mejor amigo, Ben Affleck, promete que lo va a matar si rechaza su "billete ganador" y agarra para los ladrillos.
Avancemos hasta 2015, a Misión rescate de Ridley Scott y Damon, como el astronauta Mark Watney, está aislado en otra zona hostil con la ayuda más cercana a millones de kilómetros. En Misión rescate, Watney no tiene el lujo de desperdiciar sus dones mentales. Se prepara para crear agua de combustible de cohete y calor de un núcleo de plutonio. El desafío no puede ser más alto. Si no lo hace, no será Affleck el que lo mate, sino Marte.
Si no puede ver el video haga click aquí
Ambas películas le dan a los espectadores un place singular: vera Damon usar su enorme cerebro para salir de un enredo. El superespía Jason Bourne. El estafador Tom Ripley. Sus papeles en El poder de la justicia, Infiltrados, Syriana, Los agentes del destino.
"Creo que debe ser divertido ver gente más inteligente que uno, resolviendo problemas", dice.
Los directores insisten que no es un acto. "El tipo es rápido como un rayo", dice Scott. Paul Greengrass (Bourne: el ultimatum) describe a Damon, un actor educado en Harvard, como "ferozmente inteligente".
En persona, Damon es pura sonrisa y fuertes apretones de manos. "Hola, soy Matt", dirá, a pesar de que uno ya sabe quién es. En jeans negros, botas y una camiseta blanca, se lo ve en forma (pasó los últimos meses filmando la nueva de Bourne en Londres, Berlin y Tenerife) y feliz (está de nuevo en casa en Los Angeles con su esposa y sus cuatro hijos).
"Fue un tiempo tan confuso", dice de cuando ganaron con Affleck el Oscar al mejor guión por En busca del destino. "Ben y yo nos hicimos famosos, así que está esa sensación de perplejidad y confusión que acompaña todos esos recuerdos".
Con Misión rescate, Damon está de nuevo en la conversación del Oscar. La película recibió dos Globos de Oro (por mejor comedia y por Damon) y está nominada a siete Oscar (incluyendo por mejor película y por Damon) y tuvo críticas excelentes a la película y a su protagonisa. Para Manohla Dargis de The New York Times la película es "a la vez épica e íntima" y Anthony Lane del New Yorker escribió que "Damon nunca parece estar más en casa que acá, a millones de kilómetros a la deriva. (En El País, Guillermo Zapiola escribió: "Damon es uno de los pocos galanes actuales que puede ser también, cuando se lo propone, un buen actor")
"El siempre está bárbaro", dice Greengrass. "pero ahora tiene hijos, vive más la vida y eso se lo puede ver en él y en su actuación. Hay una gran humanidad en lo que hace hoy".
Si Damon es reticente acerca de sus chances para el Oscar, no lo es tanto acerca de la controversia alrededor de su programa/proyecto de nuevos valores del cine que emitió HBO, Project Greenlight, del que él y Affleck son productores ejecutivos. Después de estar fuera del aire durante 10 años, el programa volvió en setiembre con un primer episodio de su cuarta temporada en el que Damon sermoneaba a Effie Brown, una productora negra, sobre diversidad detrás y frente a las cámaras.
Mientras trataban de decidir qué director contratar —Brown se inclinaba por una mujer blanco y un vietnamita-estadounidense que formaban un equipo—, Damon le dijo: "Cuando hables de diversidad, hacelo en el casting de la película, no en el casting del programa".
"Wow," respondió Brown.
Sus comentarios generaron un tsunami de críticas, que lo acusaron de ser condescendiente con ella.
Lo que nade vio, dice Damon, fueron las semanas —sino años— de frustración que llevó a ese intercambio.
"Ben y yo nos llevamos varios palos por esto hace 10 años: que nuestro comité de mayormente hombres blancos había seleccionado a tres hombres blancos como ganadores consecutivos", dice. Esta vez los productores activamente intentaron buscar la diversidad de los aspirantes. A pesar de eso cuando el jurado, entre los que estaban, Damon, Affleck y Brown, llegaron a los finalistas, 17 de 20 eran, sí, hombres blancos.
Después de eso, Damon estuvo de nuevo en el candelero, esta vez, por una entrevista con The Guardian en la que parecía sugerir que los actores deberían permanecer en el closet, es decir, no tendrían que hacer público si son homosexuales. En un momento hablando acerca de la brillantez de Rupert Everett y el precio que pagó el actor por hablar sobre su sexualidad en Hollywood; en seguida se puso a discutir por qué los actores deberían mantener algún "misterio" sobre sus vidas privadas.
"Yo, en realidad, fusioné dos historias que había contado miles de veces en ruedas de prensa y lo hice de una manera muy torpe", dice.
Más alá de la mala suerte de Damon con las malas ediciones, un imprevisto llevó a una particularmente memorable escena en Misión rescate.
"Todos los otros actores, Jessica Chastain y Michael Peña, ya habián empacado y estaba en sus casas, dicehe said", dice. Estaban solos Damon y Scott en la que el aislado astronauta, después de dos años solo en Marte, finalmente se entera de que quizás pueda volver a la Tierra. Sin decirle a Damon, Scott combinó parte los diálogos con viejas grabaciones de la NASA de la época de la edad de oro del programa espacial. El actor se puso a llorar y Scott usó esa primera toma.
"Fue totalmente sin ensayar, imprevista y sin planificar", dice Damon. "Me dejé ir".
Affleck explicó: "Matt está totalmente dispuesto a verse como un tonto, asustado, débil o a mostrar aquellas cualidades humanas que todos tenemos pero que nuestra vanidad nos hace esconderla de los demás. Se puede ver eso en todas sus actuaciones y Misión rescate no era la excepcion".
En enero, cuando se dieron a conocer las nominaciones, Damon estaba en Las Vegas para retomar la filmación de una nueva entrega de la serie de películas de Bourne. Después de irse del último, él y Greengrass estaban discutiendo sobre sumarse a esta nueva.
"Me convenció", dice Greengrass a las risas.
"Yo estaba un poco ansioso acerca de cómo lo íbamos a hacer y recuerdo que me dijo, No está mal hacerlo porque a la gente amaría vernos hacer otra", dice. "Eso me terminó convenciendo. Es algo noble estar al servicio de tu audiencia, me dijo, si tenés la suerte de tener una".

Matt DamonTHE NEW YORK TIMES