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La película que se estrenó con su director preso y es uno de los estrenos más importantes del año

Se estrenó en Uruguay, "Los osos no existen" la última del maestro iraní Jafar Panahi, una historia sobre el cine, las tradiciones y las políticas de su país

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Jafar Panahi

Para ir alertando y que nadie se dé por engañado, Los osos no existen cumple con todo el protocolo de lo que se conoce como cine iraní.

O sea, en la nueva película de Jafar Panahi están los paisajes rurales de un neorrealismo de color muy local de casas, caminos, vidas de tierra y una confusión entre ficción y realidad cinematográfica. Todo lo que ha convertido, muy justificadamente, al cine iraní en un prejuicio, al que cierto ritmo pausado le aporta un montón.

Los osos no existen es la cuarta película de Panahi desde que se iniciaron los procesos judiciales que lo tienen como acusado; se estrenó mientras estaba preso. Ha estado así más o menos desde 2011 cuando se lo condenó a seis años de prisión por participar en los funerales de un muchacho asesinado durante las revueltas antigubernamentales de 2010.

El 26 de abril de este año, dos días después de empezar una huelga de hambre, Panahi fue puesto en libertad. Había sido detenido en julio de 2022, cuando fue a una comisaría para preguntar por dos colegas arrestados por criticar al gobierno. Se le reactivó la prohibición de filmar por 20 años y la sentencia de seis años de cárcel.

En esas condiciones se las ha ingeniado bastante bien. Los osos no existen ganó el premio especial del jurado en el último festival de Venecia. Panahi ha ganado premios en todos los festivales.

La percepción y la forma de obra también están asociadas a su circunstancia: ha usado la limitación espacial y de expresión para armar historias que lo tienen como centro y protagonista. Tiene debilidad y necesidad de ser la estrella de su obra.

Eso aporta al juego de ficción cinematográfica y realidad (por simplificar la fórmula) en el que suelen moverse sus historias. Es, seguramente, el director más brechtiano (por no decir godardiano) del cine iraní.

En Los osos no existen, para no ir muy lejos, hay varios planos narrativos simultáneos. Uno es el rodaje de una película sobre una pareja iraní en Turquía intentando adentrarse en Europa. Falta un pasaporte y ella solo se va si se van juntos. Un melodrama.

Es, en realidad, una escena que Panahi está dirigiendo a distancia y clandestinamente desde su confinamiento judicial. Se instaló en un pueblito rural cerca de la frontera iraní con Turquía, lo que genera sospechas de los locales y de las autoridades. Allí, Panahi es parte en un conflicto entre dos pretendientes de una misma muchacha y la pareja de actores en Turquía tiene los mismos problemas que sus personajes.

Como mucho del cine iraní de la nueva ola (de la que Abbas Kiarostami es el más importante y Panahi le anda cerca), Los osos no existen termina siendo una excusa para hablar de cine, de los deberes morales de los artistas, de la libertad y la imposibilidad de conseguirla. Hay un par de escenas que están entre las mejores del año.

El de Panahi, más allá de su circunstancia política, es un cine necesario. Si es que algo así existió alguna vez.

Los osos no existen * * * *. Origen: Irán, 2022. Título original: Khers Nist- No Bears. Dirección: Jafar Panahi. Guion: Jafar Panahi.
Fotografía: Amin Jaferi. Productor: Jafar Panahi , para JP Production. Con: Jafar Panahi, Mina Kavani, Naser Hashemi, Vahid Mobasheri, Bakhtiyar Panjeei. Duración: 107 minutos.Estreno: 22 de junio, en cines.

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