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Cuatro historias de "El resplandor", el clásico de terror que esta semana se verá en cines

Este miércoles en Movie Montevideo Shopping se exhibe en pantalla grande este clásico del cine de terror dirigido por Stanley Kubrick

Jack Nicholson en una de las imágenes más conocidas de El resplandor. Foto: Difusión
Jack Nicholson rompió 60 puertas para llegar a la toma perfecta

Por alguna razón, quizás sea una de las conspiraciones que rodean la película, uno siempre termina hablando de El resplandor, la adaptación que Stanley Kubrick hizo de una de una novela de Stephen King.

El año pasado, creo, la excusa fue hablar de los 40 años de su estreno en Estados Unidos (en Uruguay esa efemérides se cumplió este 31 de julio). Ahora el motivo es que, misteriosamente se coló en la cartelera local.

El miércoles a las 20.40, en el Movie de Montevideo Shopping, se exhibe El resplandor en todo su esplendor de pantalla grande. Así es como hay que verla. Las entradas cuestan 320 pesos y es una buena manera de hacerle la previa a Halloween.

Por si le interesa la experiencia acá van cuatro cosas que capaz que sirven antes de volverla a ver o, siempre se puede, descubrirla.

Stephen King la odió

El resplandor fue la tercera novela de King (antes había publicado Carrie y El misterio de Salem Lot) y para escribirla se inspiró en unas vacaciones el Stanley Hotel in Estes Park en Colorado y en sus problemas personales con el alcohol: Jack Torrance (que en la película interpretó Jack Nicholson), el protagonista, es un escritor alcohólico. Es una historia de casa encantada en hotel aislado y fuera de temporada al que van a dar Torrance, su esposa y su hijo, Danny, que tiene unos poderes que le permiten ver los fantasmas que hay en la vuelta.

Kubrick se cruzó con la novela mientras buscaba una idea para una película de terror y aunque sabía que King ya había trabajado en su propia adaptación, prefirió ignorarla y escribir de cero junto a Diane Johnson.

A King no le gustó nada lo que hicieron, esencialmente porque prefirió quitarle cualquier empatía al vínculo entre Danny y su padre. “Creo que Stanley quiere lastimar personas con esta película”, le dijo a The New York Times. “El quería hacer una película que lastimase a la gente”.

El escritor escribió su adaptación en una miniserie que será más fiel a la novela pero no está tan buena como la de Kubrick.

Hotel Overlook inventado

Los escenarios siempre han sido claves en el cine de Kubrick. El comando de guerra de Dr. Insólito o, claro, la nave de 2001: Odisea del espacio son fundamentales. A esos hay que sumar el hotel Overlook de El resplandor.

Roy Walker, el director de arte, había localizado un lugar ideal: el hotel Timberline en el Bosque Nacional Mt. Hood, Oregon, que es el exterior al que llega la familia al comienzo. El interior es una construcción a tamaño real que ocupó todos los platós de los Els Tree Studios de Londres. Allí se edificó casi por completo todo el edificio que, dicen, se sentía como un hotel real a pesar de los focos de iluminación y las paredes replegables que permitieron los grandes travellings.

Rompiendo puertas

“¡Here comes Johnny!”, es una de las frases más icónicas del cine. Es el momento en que, totalmente chiflado, Torrance va tras su esposa y su hijo que terminan encerrados en un baño. Imparable, rompe con un hacha la puerta y el resto es historia: “¡Aquí está Johnny!, gita metiendo la cabeza por la rendija que dejó el hachazo. La escena, dicen, se llevó tres días de rodaje y 60 puertas hasta que Kubrick, perfeccionista crónico, encontró la toma perfecta.

Director en la luna

El resplandor
Danny con un buzo polémico

Kubrick no habrá ganado nunca un Oscar pero tiene otra cocarda de popularidad: ser el centro de varias teorías conspirativas. Por ejemplo, la idea de que Ojos bien cerrados era una advertencia sobre la pandemia. La grande que lo rodea, y que dicen, ratificó (o rectificó, según con quien hable) es la que filmó en un estudio la llegada del hombre a la Luna. En El resplandor, el pequeño Danny luce, en un momento, un buzo de lana que tiene bordado un cohete y la palabra Apolo 11, lo que aparentemente quiere decir.

En 2013, en una entrevista con The New York Times, Leon Vitali, actor y asistente personal de Kubrick, tiró abajo la fantasía. El buzo se debe a que el director quería algo que se viera casera y la vestuarista se apareció con eso. ¿Coincidencia?

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