CARLOS REYES
Enrique Castells Capurro nació en Montevideo el 9 de marzo de 1913. El sábado próximo, por lo tanto, se cumplirá el centenario de este artista, cuyos dibujos, principalmente de caballos y otros temas camperos, edificaron un estilo inconfundible.
"Sí, a él le gustaba mucho dibujar caballos, pero comenzó dibujando temas de ballet, y fútbol, para Mundo Uruguayo, para El Día, en los años en que todavía la fotografía era mala. También temas de turf y de polo. Su gran virtud fue la capacidad para expresar el movimiento, que es extraordinaria", recuerda hoy Carlos Castells, sobrino del artista.
Los miles de trabajos que hizo el dibujante a lo largo de su vida -fallecido en 1987 en Punta del Este- son más que conocidos por los uruguayos de ayer y de hoy. Entre sus obras más difundidas están sus ilustraciones para el Almanaque del Banco de Seguro del Estado y los almanaques de Alpargatas, aunque también hizo óleos, murales y esculturas en bronce.
"Yo soy sobrino, hijo del único hermano que él tenía, que también era pintor, Julio Alberto Castells Capurro. Lo conocí y lo traté: era un hombre valiente, muy apegado a la familia, que parecía más hosco de lo que era, porque realmente era puro corazón, lleno de refranes y de dichos camperos. Él era muy ermitaño, participó poco en salones de artes plásticas, era autodidacta, y no tuvo mucho contacto con otros artistas de su generación. Y usted vio, los pintores medio que se odian todos entre sí. Yo pienso que la academia lo sancionó, me parece que hay algo de eso. Yo nunca se lo dije a él, pero esa es la impresión que tengo", estima el sobrino.
"Él trabajó con distintos materiales, pero creo que con tinta china y acuarela, para mí, hizo sus mejores obras. Y luego óleo y también escultura. Todos los premios del Jockey Club, durante 20 años, eran esculturas en bronce, hechas por él. Pero también hay hasta porcelana Limoges con motivos de él. La fábrica copió el dibujo: no sé si le pagó algún derecho: la verdad que no sé. Pero yo he visto piezas Limoges con motivos de él. Toda una consagración".
Si bien el artista vivió la mayor parte de su vida en Punta del Este, también viajó mucho y sus trabajos hoy se pueden encontrar en distintos países, como en Venezuela, donde pintó para las haciendas los hermosos llanos.
"Tengo entendido que fue al Liceo Francés, y de jovencito se dedicó a su arte. Por los años 40 se fue a vivir a Punta del Este, donde edificó su propio chalet, que se llama Ormonde, que fue un famoso caballo inglés. Todavía está, en la Parada 14, en la calle Rio de Janeiro. Él tenía la casa y al lado un atelier, que ahora se demolió, porque se vendió una parte del padrón, pero quedó la casa, que la hizo él con sus propias manos. Era muy habilidoso: hay una puerta toda hecha con caballos. Tengo entendido que querían ponerle Enrique Castells Capurro a la calle, porque no hay ninguna calle con su nombre en Punta del Este, a pesar de haber estado tantos años radicado allí".
Carlos Castells señala que su tío venía de una familia de artistas, tanto por los Castells como por los Capurro. Entre ellos destacó al ingeniero civil Juan A. Capurro, quien levantó el Palacio Santos, que también era dibujante. "Casi todos en la familia Castells han pintado: había un Carlos Castells, que lleva el mismo nombre que yo, que fue medalla de oro en la Exposición Iberoamericana de Sevilla, junto a Barradas. Y él se dedicaba a la misma temática, principalmente los gauchos. Y creo que Enrique empezó imitando un poco lo de Carlos Castells", señala.
"Hay mucha obra de él, dado que produjo mucho, y quizá ese haya sido un problema. Es un problema para un artista producir mucho. Largadas de Maroñas, solamente, hizo como 400, porque cada vez que iba no podía dejar de dibujar. Y su obra está por todo el mundo. Yo fui diplomático y estuve en Egipto, hacia 1980, y un día me voy a una feria muy famosa en El Cairo, y de repente me veo una manta de lana de pelo de camello, con una escena campera. ¡Y era una copia de la tapa del libro Gauchos, prendas y costumbres! Y hablé con el vendedor y me dijo que sí, que de la embajada de Uruguay le habían dado eso y le gustó", relata Castells sobre su egregio antepasado.
Cuando el artista recorrió Uruguay
"Eduardo Víctor Haedo, que fue ministro de Instrucción Pública, lo contrató con una condición. Enrique era empleado del Correo, teóricamente, tenía un empleo en el Correo, y le hizo una especie de mecenazgo. Le dijo, `Mire Castells, yo le sigo manteniendo el sueldo del Correo, pero usted me pinta todos los paradores nacionales`. Y entonces hizo cuadros para el Fuerte de San Miguel, para la Intendencia de Montevideo, murales, todo tipo de trabajos. Frente a la Intendencia de Maldonado había un mural enorme, que estuvo en la plaza durante años. Ese mural es la diligencia de La Comercial del Este, que la pintó hacia el año 50. Él lo hizo para una estación de servicio, luego sacaron el muro entero y lo pusieron en la plaza, y ahora está en el Campus Municipal de Maldonado", relata Carlos Castells sobre el pintor que supo plasmar la velocidad en el papel, la tela y el muro, uno de los grandes desafíos de todo pintor.