Carla Peterson en la piel de una uruguaya

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GUILLERMO ZAPIOLA

El miércoles comenzó a rodarse en Buenos Aires "El mural", un film sobre el agitado período en que el pintor mexicano David Alfaro Siqueiros vivió en la Argentina. Carla Peterson encarna a la uruguaya Blanca Luz Brum, mujer de Siqueiros.

Coproducción entre Argentina y México, El mural está dirigido por el veterano cineasta argentino Héctor Olivera, autor de films como La Patagonia rebelde, El muerto y No habrá más penas ni olvido. La historia posee un elemento novelesco que se aproxima a la fábula, con la salvedad de que todo es cierto.

En 1933, el muralista mexicano David Alfaro Siqueiros viajó a Buenos Aires, donde debía dar un ciclo de conferencias. Llegó a dar solamente una, porque su presencia y sus posturas políticas (era un notorio militante comunista) molestaron a algunos, generaron una polémica periodística, y desembocaron en que el artista fue aprisionado por el régimen militar del general Uriburu.

Pero Siqueiros había atraído la atención de Natalio Botana, el legendario periodista uruguayo fundador del diario Crítica ("el William Randolph Hearst de Buenos Aires", lo ha llamado alguien), quien le encomendó al pintor la confección de un mural para un sótano de su villa Los Granados, en los alrededores de Buenos Aires. También lo contrató como columnista de su periódico.

Siqueiros buscó la colaboración de un grupo de artistas locales (Berni, Castagnino, Spilimbergo, y el uruguayo Lázaro) para que lo acompañaran en el trabajo, que acabaría llamándose Ejercicio plástico. La obra consiste en una serie de cuerpos femeninos desnudos, deformados y fusionan a lo largo y ancho de las paredes, techos y pisos del lugar. La poeta y periodista uruguaya Blanca Luz Brum, esposa de Siqueiros, posó desnuda dentro de un cubo transparente mientras la fotografiaban, y luego sus imágenes fueron proyectadas en las paredes como bocetos.

El mural tuvo una pintoresca historia posterior. Tras la muerte de Botana (en 1941, en un accidente automovilístico), la mansión fue comprada por la familia del político Álvaro Alsogaray. La esposa de éste se escandalizó con "la vulgaridad" del mural que había en el sótano, y exigió que lo frotaran con ácido y lo taparan con cal.

En 1988, el mural fue recuperado (es una forma de decir) por una empresa constituida al efecto, Seville, que compró la casa, removió los materiales que lo cubrían y dividió la pintura en siete partes para convertirla en una muestra itinerante. Lo que siguió ha sido un largo litigio, razón por la cual la obra nunca ha sido exhibida, aunque se afirma que será recuperada para ser presentada en Buenos Aires el año próximo, en el marco de las celebraciones del bicentenario de la revolución de Mayo.

Esa historia es de todos modos ajena al film. Lo que éste cuenta es, fundamentalmente, las circunstancias que rodearon la pintura del mural, y las complicadas relaciones entre sus varios personajes: sin ir más lejos, Blanca Luz habría sido amante de Botana y casi al mismo tiempo habría mantenido una relación con Pablo Neruda, quien también tuvo que ver en la historia.

En la película de Olivera, el mexicano Bruno Bichir encarna a Siqueiros (en algún momento se había pensado en Daniel Giménez Cacho), Carla Peterson es su esposa Blanca Luz, Luis Machín es Natalio Botana, Ana Celentano encarna a la esposa del periodista, Sergio Boris será Neruda, y Mónica Galán encarnará a Victoria Ocampo.

En declaraciones periodísticas, Carla Peterson (popular por telenovelas como Sos mi vida y Los exitosos Pells) ha proclamado su entusiasmo por el personaje de Blanca Luz, su complejidad y sus contradicciones. "Vivió en diferentes lugares del mundo, rodeada de arte y de política, y tuvo una vida muy intensa. Conoció a Diego Rivera, a Frida Kahlo, a Chaplin. No fue una vida esquemática, sino que podía ir de un lado a otro".

A lo largo de esa vida Blanca Luz fue de la izquierda a la derecha, adhirió al partido comunista y finalmente terminó siendo condecorada por Pinochet. Peterson ha explicado que en la construcción del personaje trató de entender cómo pasó todo eso, por qué fue en determinado momento una combativa militante y luego cambió de opinión.

Para Peterson, interpretar a Blanca Luz Brum constituye "un desafío", y dice estar al mismo tiempo "muy contenta, con nervios, ansiedad y miles de preguntas". También se declara convencida de que puede apoyarse en el director y en el elenco para lograr una composición convincente. "Algunos datos que se encuentran sobre ella hasta suenan a fábula", sostiene la actriz, quien agrega que Blanca Luz, como muchos otros artistas de la época, pensaban en un mundo distinto, "con mucho más arte". Peterson sostiene que también ella pretende "aportar arte a este país".

Una figura política y literaria de ribetes que se codean con la leyenda

Su vida podría ser otra novela. Blanca Luz Brum Elizalde nació en Pan de Azúcar (Uruguay) y murió en Chile el 7 de agosto de 1985. Escribió poesía y artículos periodísticas, cultivó la pintura y la militancia política, con vaivenes muy significativos.

A los dieciséis años se casó con el poeta Juan Parra del Riego (una leyenda sostiene que Parra la raptó de un convento para casarse con ella), y enviudó a los veinte. Tras la muerte de Parra viajó a Perú con su pequeño hijo, conoció a José Carlos Mariátegui, escribió para él artículos militantes en la revista Amauta, y editó personalmente otra revista (Guerrilla - Atalaya de la revolución) que publicaba poesía rupturista y de contenido social.

Vuelta a Montevideo en 1928 comenzó a escribir una columna semanal en el semanario comunista Justicia. Luego conoció a Siqueiros y se casó con él, pero el matrimonio se fue a pique.

Lo que sigue es raro. Radicada en Chile se casó otras veces, ayudó al militante peronista Patricio Kelly a huir de la cárcel en 1957, apoyó más tarde a Eduardo Frei, y durante el gobierno de Allende (al que se opuso) intentó infructuosamente que el gobierno uruguayo de Pacheco le concediera un cargo diplomático. Vivió durante muchos años en la isla Juan Fernández, pero volvió a Santiago para donar joyas y ser aclamada por Pinochet.

Un productor y director de larguísima trayectoria con agudo sentido del olfato

Es uno de los más veteranos profesionales del cine argentino, y a lo largo de su carrera a mostrado una extraordinaria capacidad para "caer parado" en las circunstancias más diversas. Héctor Olivera nació en Olivos, Buenos Aires, en 1931, y se vinculó al cine desde muy joven, desempeñando labores secundarias como ayudante de producción desde 1950. En 1958 fundó junto a Fernando Ayala la productora Aries Cinematográfica, una de las más perdurables y prolíficas de su país.

Durante el primer período de Aries, Olivera se desempeñó como productor mientras Ayala dirigía películas como El jefe, El candidato, Paula cautiva y hasta Hotel Alojamiento. Más tarde, el propio Olivera se convirtió en director, oscilando entre empeños meramente comerciales (Psexoanálisis) y un "cine industrial de calidad" con cierta ambición temática y expresiva.

Ha podido reprochársele un sentido de la oportunidad que con frecuencia deriva al oportunismo: en tiempos de apertura democrática (la vuelta de Perón) rodó La Patagonia rebelde, tras la dictadura practicó la denuncia en La noche de los lápices o retrató las carnicerías interperonistas en No habrá más penas ni olvido, o sacó de los titulares de los diarios El caso de María Soledad. Y si fue el productor de Porcel y Olmedo, también supo impulsar el talento de un Adolfo Aristarain. Su cine suele ser eficaz, un poco cuadrado, y muy atento a "lo que pasa" para obtener repercusión pública.

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