"Cada día me sorprendo un poco más de lo que estoy viviendo en televisión"

Buenos Aires I Ignacio Quartino

--¿Cómo asumió la fama que le dio "Bailando por un sueño"?

-No tengo forma de compararlo. Todo lo que había imaginado antes de participar en Bailando quedó corto y cada día me sorprendo un poco más de lo que estoy viviendo. Al ser nueva en esto, es una responsabilidad saber cómo sobrellevarlo. Esto sirve mucho para aprender de uno mismo.

-Sin desmerecer al resto de los soñadores, usted sobresale e incluso logró eclipsar al famoso con el que baila. ¿Cómo se lleva con Gustavo Guillén?

-Creo que el protagonismo que fui ganando se dio naturalmente. La producción de Ideas del Sur no deja detalle librado al azar y tenía claro que nuestra pareja tenía que diferenciarse del resto, sobre todo por mis características. Con Guillén fue una fusión desde el principio. Desde que lo conocí me di cuenta que es un tipo bondadoso, muy afectivo y, sobre todo, está muy pendiente de que los ensayos salgan perfectos antes de salir a la pista. De todas maneras, somos un equipo. A Carla (la coach) le debemos el 80 por ciento de lo que hacemos.

-¿Cuáles fueron los ritmos que más le costó bailar hasta ahora?

-Milonga fue muy complicado…y jazz también, aunque en este último tuvimos muy buenos puntajes: dos 10 y un 9. Casi perfecto.

-¿Cómo vivió la última sentencia? ¿Por qué cree que el jurado los salvó el lunes y no a Carmen Barbieri y Carla Conte que habían ganado en ciclos anteriores?

-Creo que zafamos por el baile y, más allá de eso, por lo que representamos como pareja. Siempre digo que al jurado le generamos expectativa, porque en cada performance tuvimos la oportunidad de mostrarle cosas diferentes.

-Además de la producción del programa y la coach, ¿quién le ha asesorado para mostrarse naturalmente delante de cámaras?

-Claudia Fernández ha sido muy importante en este último tiempo. Actualmente es una de mis referentes. Nacho Cardozo también se está portando muy bien conmigo. Los dos me aconsejan permanentemente en cuanto a la forma de mostrarme en cámaras, me dice que tenga tal postura, que no me olvide las eses cuando hablo. Detalles que hacen la diferencia.

-Sin embargo, el lunes pasado no pudo hablar. Es más, antes de participar en el duelo se puso a llorar.

-Soy demasiado transparente. Es algo que no puedo evitar, por más que mucha gente piense que esté fingiendo. Para ser clara: la última vez que me puse a llorar así fue cuando murió mi tío. El lunes sentí que no podía lograr lo que fui a buscar desde un principio. A mi no me interesa llegar a la final, sino poder cumplir con el sueño. Si se cumple, me voy ganadora. Tampoco me importaba irme en la primera o segunda semana. Creo que no todos en Uruguay tienen claro lo mal que la pasa la gente en el Piñeyro Del Campo. Hay que tener consciencia que eso es parte de Uruguay y que tenemos que encontrar una alternativa para construir un país mejor.

-¿Qué recepción tuvieron del público cuando Guillén dio su mail para donaciones?

-La casilla colapsó. Mucha gente quiere poner plata. Por eso, el martes vamos a dar el teléfono del Piñeyro para que se comuniquen directamente con las autoridades.

-En un ambiente tan complicado como el que aseguran que es el de la TV argentina, ¿ha sentido ciertas muestras de envidia o rechazo?

-Hay gente que se siente con menos suerte de la que tuve yo, pero no creo que me tenga envidia. La verdad que estoy viviendo algo mágico pero esto no fue una casualidad, sino una causalidad. Por ejemplo, antes de presentarme para Bailando, fui al casting del Gran Hermano 4 y estuve muy cerca de entrar. Hoy me cruzo con los chicos que estuvieron en la casa y me dicen que el perfil mío iba muy bien con el del programa. Es decir, en algún momento se me podía dar.

-¿Le ha tomado el gusto a la noche porteña?

-Llego agotada de los ensayos y la verdad que prefiero no salir mucho para no desconcentrarme. Pero sí, salí un par de veces.

-El lunes dijo que no salió de noche el fin de semana pasado, pero fue a cocinar tortas fritas con Nina Pelozo en Puerto Madero. ¿Cómo fue esa experiencia?

-Estuve desde las 14 horas con Nina en el comedor de Castells. Fue un evento social muy lindo porque las tortas fritas no se cobran: el fin es alimentar a la gente que no tiene plata. La pase bárbaro porque me sentí en el ambiente en el que convivo en Montevideo. Estuve con gente que tiene cosas en común conmigo. Para mí fue estar en contacto con mi realidad.

-Además de Nina, ¿con qué otra famosa ha sembrado una buena relación?

-Con Liz Solari tengo una muy buena relación. Lo mismo con Cathy Fullop, Nazarena Vélez y Carlita Conte. Ah, y siempre me olvido de nombrar a la persona con la que mejor relación tengo.

-¿Quién?

-Paula Robles. Es una persona increíble, al punto que no la nombré porque la considero como una compañera más. Es una muy buena persona y esto va más allá de que sea la esposa de Tinelli. Es excelente.

-¿Tiene un pálpito de quiénes serán las finalistas?

-¿Para mí? Paula Robles contra Liz Solari.

Delegada comprometida

Pese a la distancia física que la separa de su barrio y del ambiente en el que se crió y estudió, Abigail Pereira, a sus 21 años de edad tiene muy presente todo lo que está sucediendo con la Facultad de Enfermería y la realidad de los estudiantes de allí y de sus colegas en la carrera.

Como delegada de la Escuela Scosería, en la que estudió no hace mucho tiempo, dice estar indignada con la posibilidad de que su centro educativo sea eliminado de la Facultad de Enfermería, tal como se dice. "Luchamos para que los ministros nos trasladaran a la Facultad de Enfermería y ahora la quieren eliminar. La otra vez nos paramos en el rectorado en forma de protesta y yo soy capaz de ir especialmente a Montevideo para apoyar la lucha de mis compañeros. Siempre voy a estar a favor de los estudiantes que buscan mejorar su formación", aseguró Abigail. ¿Se viene una Evangelina Carrozzo?

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