Las cuatro cuerdas de Satragni acompañaron parte del mejor rock argentino. Luego de tres décadas en Buenos Aires, el canario Beto Satragni regresó a su departamento natal, se tomó un tiempo para armar una banda y ahora vuelve a los escenarios de la capital uruguaya.
"Me fui en el 73, cuando el ambiente ya no daba para más. Me acuerdo de ir a conciertos y sentir lo difícil que estaba buscar el arte en ese ambiente, rodeado de policías, de militares. Me encantaba Psiglo, Tótem, Días de Blues, y también Almendra y Manal. Y crucé a Buenos Aires"
En la capital de Argentina, Satragni se quedó sin dinero a la semana de haber llegado. "Tuve que salir a rebuscarme y lo primero que encontré fue un laburo como bajista en la banda de un circo. Así empecé". Fanático del rock, Satragni iba a cuanto recital podía. "Fui tanto que empecé a conocer a los músicos, hacerme amigos...A los 19, ya estaba tocando con Alfredo Toth y Oscar Moro".
A partir de ese momento, el músico comenzó a acompañar con su instrumento a gente como León Gieco, Lito Nebbia, Ruben Rada y Luis Alberto Spinetta, entre muchos.
Pero también armó su propia banda, Raíces, que dejó la semilla del candombe y la fusión plantada en la capital argentina. "En Raíces empezó a tocar Andrés Calamaro, por ejemplo. Y con él sigo manteniendo una linda amistad. Ya no nos vemos tan seguido, pero nos escribimos bastante", dice Satragni.
Aunque el bajo es el instrumento que le permitió ganarse la vida, Satragni empezó como guitarrista. "Iba a clases a aprender, pero un profesor que tuve intuyó que sería mejor bajista que guitarrista y me alentó a pasarme. Y tenía razón. Yo definiría mi relación con el bajo como de amor absoluto. Estoy casado con el instrumento desde hace mucho".
Y en esa relación entre músico e instrumento, el nexo que permite ese amor es el candombe: "Sí. Eso es lo que buscan los otros músicos cuando me llaman para tocar o grabar. Eso, y que mi bajo habla en mi idioma. En una época, estaba muy influenciado por Jaco Pastorius, sacaba en el bajo los solos de trompeta de Miles Davis, estaba muy metido en ese mundo del jazz y sus cruces. Hasta que decidí que mi bajo hablaría como yo, del lugar que vengo, de esa cultura", cuenta y recuerda que tocó muchos años con Rada cuando éste vivía en Argentina.
Yendo y viniendo de Canelones a Buenos Aires -"la última vez fui a grabar un disco homenaje a Almendra en un proyecto que armó Litto Nebbia", cuenta-el músico conformó una nueva banda, Montevideo Grouve, con la que se presentará todos los jueves de diciembre a partir de mañana en el boliche La Estada.
"Canto y toco el bajo, está Silvina Gómez, mi pareja, en percusión y voz, Martín Giorgeff en teclados, Nicolás Mora en guitarra y bandoneón y Gustavo Etchenique en batería", enumera el bajista. "Nuestra música tiene mucho de candombe y de funk, pero también tiende puentes hacia muchos otros estilos, como el jazz y el rock", define.