THE NEW YORK TIMES | JANET MASLIN
Angelina Jolie ha ganado un Oscar, varios Globo de Oro, un premio a la Acción Global Humanitaria, un Premio de la Libertad y un asiento en el Consejo de Relaciones Exteriores.
Lo ha hecho mientras se convertía, al mismo tiempo, en una de las estrellas femeninas más confiables de Hollywood, que puede sacar adelante una película casi sin ayuda al tiempo que compite por el premio a la Mamá Campeona Mundial.
Todo eso está bien, pero ahora viene el premio mayor: Jolie ha calificado como tema para el nuevo libro escrito por Andrew Morton: Angelina: An unauthorized biography. Morton no escribe habitualmente sus muy legibles trabajos sobre celebridades de jardín. Lidia con figuras como Diana de Gales, Tom Cruise, Madonna o Monica Lewinsky, que no solamente se volvieron famosas sino que también encontraron maneras de sacudir al mundo.
¿Qué califica a Jolie para figurar en esa compañía? Aquí va la versión corta: dinastía hollywoodense, preciosa, fase gótica, tatuajes, intercambios de sangre, Billy Bob, heroína, sadomasoquismo, bisexualidad, un beso muy cálido a un hermano, maquillaje increíble, seis hijos, genio para el control de la imagen. Y rompedora de hogares. Eso también.
MISTERIO. Desde que Jolie tiene también algo de misteriosa, pudo constituir un formidable desafío para los biógrafos ordinarios. Pero Morton no se deja vencer fácilmente. Y tiene un mantra muy útil: las fuentes son para los amateurs. No se necesitan notas al pie o al final del capítulo. Eso simplifica la investigación.
Pocos de los que hablaron con él quieren figurar en los créditos. Y los más ávidos en hablar son justamente gente que no conoce a Angelina, con lo que el libro se ve atrapado en el estrecho espacio para el aporte de varios dudosos "talentos psiquiátricos". Eso implica que un psicólogo que conoció socialmente a Jennifer puede opinar libremente sobre la importancia de la ruptura de Brad Pitt y Jennifer Aniston, la más notoria catástrofe matrimonial provocada aparente- mente por Jolie aunque ella afirme que no jugó ningún papel. "No encontraron sus huellas digitales en la escena de ese crimen marital", escribe Morton.
Una completa industria del chisme se ha dedicado a hacer la crónica de esos episodios, lo cual limita la capacidad de Morton para añadir mucho a la cháchara. Pero hay que reconocerle un par de habilidades. Una es la de husmear a fondo en la información, como por ejemplo que el tatuaje de Billy Bob Thornton grabado en las partes privadas de Jolie estaba escrito en letra helvética (o tal vez fuera helvética, Morton nunca pierde tiempo en explicar cómo obtuvo la información). Su otra más notoria virtud es la habilidad para conectar datos biográficos. Reúne anécdotas mostrando lo extraña que puede ser Jolie, y de inmediato ofrece una explicación de porqué se ha comportado de determinada forma.
Enfrentamiento. Jolie se ha involucrado en una larga pelea con su irritante padre, quien según observa Morton le permitió actuar como una adulta demasiado temprano, luego trató de infantilizarla cuando era demasiado tarde. Esa situación se volvió tan penosa, sostiene el libro, que la peluquería a la que Voight acude ocultó durante años los tabloides para evitar que a su cliente lo molestaran las imágenes de sus nietos cuando iba a cortarse el pelo (informes recientes sugieren una reconciliación).
Morton parece dividido entre su admiración por la belleza de Jolie y la simpatía por los hombres que habrían sido avasallados por ella. Y fueron muchos: el `modus operandi` de Jolie consistiría, aparentemente, en seducir a hombres casados para que se comporten de la misma manera que lo hizo su padre, traicionando a las mujeres con las que están relacionados. Entonces los suelta.
¿Cómo explica, entonces, la actual encarnación de Jolie? No lo hace, y sus omisiones hablan por sí mismas. Presenta a Pitt como una suerte de "bala perdida", señala que le faltan las cualidades artísticas, reflexivas y oscuras, que usualmente atraen a Jolie, y lanza una advertencia acerca del futuro de la familia grande y feliz con la que ella sueña. A Morton lo sorprendería que Jolie no siga sorprendiendo al mundo.