PAULA BUSTAMANTE I AFP
Ayer se estrenó en Estados Unidos la comedia "No te metas con Zohan", actuada, coescrita y producida por Adam Sandler. El estreno convirtió al comediante en la verdadera estrella del cine de esta semana.
El humorista Adam Sandler regresó a los cines con una historia en colaboración con los pesos pesados de las comedias hollywoodenses que intenta ganarse a la taquilla haciendo reír con el conflicto israelí-palestino como telón de fondo.
No te metas con Zohan (que en Uruguay se estrenará el 5 de setiembre) pretende destronar en Norteamérica desde ayer a El sexo y la ciudad e Indiana Jones, dos películas que se impusieron en la taquilla doméstica y mundial en las tres últimas semanas. ¿Conquistará al gran público una comedia sobre un soldado israelí y un terrorista palestino que llegan a unirse contra un nuevo enemigo común en Nueva York?
"No es tan loco como suena", aclaró el director del film Dennis Dugan en la conferencia de prensa en Beverly Hills. "Las personas que viven en conflicto en Medio Oriente son las mismas personas que viven en un vecindario de Nueva York, excepto que mientras que pueden existir rivalidades en Gaza, en Brooklyn no se odian, simplemente se llevan bien. Se tratan más como personas que como bandos enfrentados".
Las dudas sobre la aceptación del film radican en la reacción crítica que lo antecedió y en la osadía de hacer una comedia ligera sobre un conflicto susceptible para las partes implicadas y ajenos, por ejemplo, para los adolescentes mayores de 13 años, que podrán verla sin un adulto, según la clasificación de la industria en EE.UU.
Zohan es un héroe en Israel como agente antiterrorista que, harto del conflicto en su país, finge su muerte para hacer realidad su sueño: ser peluquero en Nueva York.
En la ciudad de los rascacielos se alucina de que judíos y palestinos convivan en paz, hasta que su verdugo palestino llega a la gran manzana a buscar venganza. Antes de que el drama termine en sangre, juntos unen fuerzas ante un nuevo enemigo común.
John Turturro, encarnando al villano palestino Phantom, consideró que "si Zohan es el James Bond judío, Phantom es el Eminem árabe. Tiene dientes de oro, siempre usa gafas oscuras y tiene su propia cadena de restaurantes Muchentuchen".
La trama fue idea de Sandler, hoy de 41 años, que sumó como coguionistas a sus amigos íntimos Robert Smigel y Judd Apatow, este último el actual Rey Midas de las comedias más taquilleras de Hollywood: Virgen a los cuarenta (2005), Ligeramente embarazada (2007) y Supercool (2007).
Dugan y Sandler intentan repetir el exitoso desafío del año pasado cuando estrenaron la comedia Ahora los declaro marido y Larry, que partió con la crítica en contra pero sorprendió por dos semanas en el primer lugar y con una recaudación por encima de los 120 millones de dólares solo en Estados Unidos.
"No te metas con Zohan es una manera cómica de tratar de encarar el aspecto de la vida que se asemeja a Amor sin barreras", bromeó el director Dugan admitiendo que presenció varias discusiones serias entre actores árabes e israelíes en el plató. "Tenían muchas discusiones intensas, pero eran muy amigables, muy sanas, con actitudes muy abiertas. Era realmente fantástico observarlo. Algunos de los muchachos me dijeron que fue la ocasión en la que habían hablado por más tiempo con un árabe o un israelí hasta ese momento... No es que creamos que estamos resolviendo algo: sólo queríamos ser graciosos. Para mí, como judío, fue muy interesante sentirme igual de unido a los árabes que a los israelíes en el set", dijo Smigel, el guionista.
Sayed Badreya, el actor egipcio que interpreta a uno de los taxistas palestinos, recordó que desde que llegó a Estados Unidos soñaba con trabajar en el cine de Hollywood. "Me dejé crecer la barba, aumenté de peso, y conseguí un trabajo enseguida. Desde entonces, por 20 años, he tenido sólo una línea en cada película en la que he actuado: en el nombre de Alá, los mato a todos".
Una película con mucha ironía y signos sutiles de madurez cultural
New York Times | La película se enfoca básicamente en establecer a su personaje principal como el nuevo arquetipo del humor judío. Es un guerrero y también una extensión no imaginada de los trabajos combinados del escritor Philip Roth, Woody Allen y el comunicador radial Howard Stern, un hedonista sexual, tan libre de neurosis que es difícil imaginarlo a él y a Freud en el mismo planeta y mucho menos compartiendo la misma tradición cultural y religiosa. El sexo para Zohan es como el humus, hay provisiones eternas y no hay situación en la que esto pueda ser visto como inadecuado. Sin embargo la natural dulzura de Sandler le agrega mucho a esto. Con su llamativo corte de pelo estilo década del ochenta y sus camisas medio abiertas, Zohan se une a una larga tradición que va desde Will Ferrell hasta Steve Martin o incluso al gran Jerry Lewis. La imagen que da la película sobre los israelíes como gente que está irrevocablemente atrás de la curva de la cultura popular es como un anacronismo (el gusto musical de Zohan pertenece al mismo período que su corte de pelo). El hip-hop cruzado con pop hebreo (de Hadag Nachash) de la banda de sonido es la prueba de que los israelíes de verdad son mucho mas "cool" que los que aparecen en la película. Y la intención de los realizadores judío americanos de burlarse de sus primos de medio oriente es también señal de madurez cultural.