Entrevista

Sofía Balut Páez: "De mi abuelo heredé la pasión por crear"

La nieta de Carlos Páez Vilaró  fortalece este verano el estrecho vínculo entre su genética y el universo del arte. Lo hace al materializar el sueño más ambicioso: su propia galería de arte en La Barra. 

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Sofía Balut

"De mi abuelo tengo la pasión por crear y el amor por la vida”, afirma Sofía Balut Páez. La nieta de Carlos Páez Vilaró e hija de Beba Páez fortalece este verano el estrecho vínculo entre su genética y el universo del arte. Lo hace al materializar el sueño más ambicioso: su propia galería de arte en La Barra. 

Para lograrlo, tuvo que dejar sus "miedos" de lado y alejarse de los emprendimientos gastronómicos que le demandaban muchas horas del día. "No quiero volverme loca, ¡tengo 23 años!", justifica. La joven que da sus primeros pero firmes pasos en la industria del arte habla sobre los consejos de su familia, la amistad con Victoria Saravia y el emotivo recuerdo de su abuelo: "Desde algún lugar él me ayudó a abrir la galería".

—¿Cómo te sentís tras haber inaugurado tu propia galería de arte en La Barra?

—Estoy súper feliz con este nuevo emprendimiento. Tuve el mundo del arte toda mi vida frente a mis ojos pero tenía como un miedo constante a decidirme a abrir algo propio. Siempre estuve en el ambiente de la gastronomía; primero con el bar Agite y después con el restaurante Primera Dama, pero animarme a hacer esto era como más fuerte. Hay que arriesgarse, así que lo hice.

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—¿Tuviste que dejar tu restaurante Primera Dama en Manantiales para embarcarte en este nuevo proyecto?

—Sí, el gran tema fue decidirme a dejar la gastronomía. No me daban los tiempos, la gastronomía es muy demandante. No quise hacer todo junto sino meterme de lleno a la galería. No quiero volverme loca, ¡tengo 23 años! Mi familia también me dijo que no siguiera con la noche y que me metiera en el arte que es lo mío.

—¿Sos de pedir consejos a tu familia para tus obras?

—Siempre, pero nunca termino escuchando lo que me dicen y hago lo que quiero (risas). Le pregunto a mi mamá, mi tía, mis hermanos y hasta a mis amigos. La opinión del otro siempre es importante. Y todos me ayudaron para la apertura del local.

—¿Cómo es la respuesta de la gente que visita la galería?

—A todos les encanta, dicen que la propuesta está buenísima. Les gusta mucho que esté toda la familia Páez Vilaró, porque hay obras de mi abuelo, de mi tía Agó y mías, además de otros artistas jóvenes. Aparte son cuadros muy lindos y accesibles para que la gente los pueda comprar. No puedo pedir nada más, nos está yendo muy bien.

—¿Cómo es tu relación con Pilar Lacalle, que expone en tu galería?

—Muy buena, ella es un amor. La conocí en una exposición en Pueblo Garzón. Nos hicieron pintar en vivo, le dije que estaba por abrir una galería de arte y le encantó la idea de integrarla.

—¿Y con Vitto Saravia, que tiene su marca de ropa también ahí?

—Somos bastante amigas. Nos conocimos el año pasado en Punta del Este y tuvimos la mejor onda. Después estuve viviendo en Buenos Aires unos meses y pasamos mucho tiempo juntas. Lo de la galería fue medio a las apuradas. Yo le expliqué que no podíamos incluir ropa que no estuviera intervenida porque es una galería de arte y ella se copó con la idea y se puso a pintar toda su ropa. Está vendiendo cosas divinas. A la vez también yo hice la producción para su marca Shes Da Boss.

—¿Cómo estás viendo esta temporada de Punta del Este, siendo que has trabajado tantos años en ella?

—Con Agite y Primera Dama siempre nos fue muy bien, pero se sintió que la temporada bajó bastante y lo notamos todos. Hay que ver qué pasa ahora. Esperemos que quede mucha gente en Punta del Este porque la temporada cada año es más corta. Ojalá vuelvan aquellos años en los que mamá abría el parador y duraba tres meses.

—Va a ser un año del fallecimiento de tu abuelo Carlos Páez Vilaró. ¿Cómo lo recordás?

—Es algo muy difícil de explicar. En mi familia todavía no se puede acreditar. Yo intento ver lo bueno de las cosas, llegó a vivir 90 años y estar en las Llamadas que fue lo que siempre quiso. En febrero se despidió de Uruguay y del mundo entero, porque era un ícono mundial. Se fue en paz y feliz. Desde algún lugar él me ayudó a abrir la galería.

—¿Qué te quedó del impresionante despliegue de su despedida?

—Me acuerdo y se me pone la piel de gallina. No lo podía creer. Toda la gente lo aplaudía, desde todas las clases sociales y edades. Tengo la imagen las motos de los policías, atrás iba él, y detrás de nuestra familia estaba lleno de gente aplaudiendo y llorando. No me lo imaginaba, es algo que no logra ni un presidente.

—¿Qué heredaste de él?

—La pasión por crear, y ponerme metas cortas y lograrlas. Pero fundamentalmente el amor por la vida.

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