ROCK-FOLK (UNIVERSAL)
Jack Johnson puede resultar, desde una escucha distraída, un artista meloso. Si se lo escucha con mayor detenimiento, también. Pasa que la propia palabra no tiene por qué tomarse en sentido negativo. A los ejemplos: la música de John Coltrane es exasperante pero perfecta; los Black Sabbath furiosos y, a la vez, de los mejores grupos de heavy metal de todos los tiempos; Neil Young, desgarrador y funcional... Las características de cada uno de estos casos refiere a una palabra que puede ser leída como "negativa", pero su música es todo lo contrario. Claro, también hay toneladas de ejemplos que sí abrazan perfecto esas cualidades en ese sentido literal. La cuestión radica en cómo y por qué el artista crea esa melodía desesperante, potente o bien, melosa.
En su último disco, Johnson transmite el apego espiritual que tiene con Hawaii (donde vive desde que nació). El ex surfista profesional vive alejado de la vertiginosa "vida tecnológica", sin TV cable, sólo entregado a los placeres que le conceden el surf, la pesca, nadar o contemplar las olas. La hipnótica vida del mar. De ahí que lo que exprese sean tonadas tranquilas, cantando en su susurro habitual con la compañía de melodías sencillas y limpias. Esa es una de las grandes virtudes de este trabajo y de Johnson en general: transmitir belleza y cautivar a través de la sencillez.
Los ritmos entrecortados y lentos de All at once, el reggae anesteciante Hope, o la balada pop sobre el crecimiento de sus hijos Go on resumen lo mejor de su quinto álbum; grabado 100 % con energía solar, procedimiento costoso pero que Johnson justifica como su contribución al planeta y muestra la conexión que tiene con la naturaleza. Por otro lado, no usó ningún programa de edición, grabándolo directo sobre la cinta, en máquina análoga. Sin embargo, suena bárbaro, como si ese método semicasero y poco convencional en estos días, mejorara el sonido. Sleep Through The Static trae el rock-folk de siempre, melodías tristes y evoca sensaciones bien isleñas. Las letras tratan sobre lo necesario de aceptar y pasar por ciertas "etapas", sobre la ardua tarea de educar a sus hijos. Suavidad y tranquilidad, pero en ningún momento aburrimiento.
Angel Down
SEVENTH TREE
La rabia del ex-Skid Row y los arañazos de sus guitarristas parecen entregar un material contundente pero en realidad se vuelve más atronador que otra cosa. Axl Rose participa en dos temas y versiona junto a Bach, Back in the saddle, de Aerosmith. Angel Down es monótonamente ruidoso, contiene temas muy similares unos de otros: el heavy-metal no es sólo distorsión de guitarra, desquite batero o gritos. En la ejecución, triunfan: con la fórmula metalera no tienen problemas, pero la vena creativa no aparece. Y es esa la que baña el producto, imprime cierta estampa a las bandas y, en definitiva, conquista con éxito al público.
SEBASTIAN BACH (EMI)
Goldfrapp (EMI)
Hay portadas de discos que pueden darte una idea sobre qué vas a escuchar e incluso si te va a gustar: un prejuicio sano. Goldenfrapp consigue superar las expectativas de su "imagen". Desde 1999 este dúo británico se desliza por la música electrónica pero en Seventh Tree están más cerca al dream pop, subgénero atmosférico y sugerente, creado a través de la voz volátil de Alison Goldfrapp, cuerdas folk, sonidos electrónicos y pulidas orquestales. Una obra que transporta a bosques otoñales, melancolía circense y paraísos remotos pero posibles. Clown, Happines y Eat Yourself, por nombrar algunas.
Tanguito
LOS CALZONES (EMI)
Octavo álbum de este divertido conjunto argentino a medio camino entre Los Auténticos Decadentes y La Mosca. En los 90´ se hicieron famosos por su hit Yo te sigo ("siempre yo te sigo a todas partes, a veces yo no puedo…", esa). Inyecciones de ska, mucho instrumento de viento y estribillos salerosos. Grabado en mes y medio, Tanguito es básico y parejo pero el jugo de la banda se puede extraer mejor en vivo: Los Calzones son una banda de pogo. Al disco, por sí solo, se nota que le falta algo y es, justamente, saltar y cantar las canciones.