El protagonista de esta historia es Stu Sheperd (Colin Farrell), un asesor de medios, arrogante, que cree que todo lo puede, sin importar que para lograr sus objetivos deba engañar a la gente. Al principio del film se lo verá rodeado de teléfonos celulares con llamadas que su asistente le pasa mientras camina por las calles de Nueva York llevándose el mundo por delante.
Por esta adición a los teléfonos y por lo que ellos representan a la hora de hacer uso de su "poder", es que Stu no podrá resistirse a atender la llamada de un teléfono público, aunque nada indica que sea para él. Ni bien descuelgue ese auricular, la vida de Stu ya no será la misma.
"Qué curioso, escuchás el timbre de un teléfono sonar y podría ser cualquiera. Cuando suena un teléfono, hay que contestarlo, ¿no es así?", son las primeras palabras que escuchará Stu de esa voz que de forma misteriosa lo acompañará todo el día y que con el correr de las horas le mostrará que sabe muchas cosas de su vida. Pero lo peor de todo es que está apuntándole con un rifle de gran precisión y que, si no hace las cosas que él le pide, morirá.
La situación se complicará más aún debido a un incidente que el protagonista tendrá con unas prostitutas y su protector, lo que traerá a la policía, respaldada por un pequeño ejército de francotiradores al mando del capitán Ramey (Forest Whitaker). También se sumarán a ese "circo", Kelly, la esposa de Stu, que poco sabe de los engaños de su marido, y Pamela, una ingenua aspirante a actriz que este asesor de medios quiere llevar a la cama.
¿Qué quiere la voz del otro lado del teléfono? ¿Cómo podrá Stu escapar de la mira de ese francotirador? ¿Qué roles cumplirán Kelly y Pamela una vez en la escena del revuelo? ¿Podrá el capitán Ramey ayudar al protagonista? Estas son las preguntas que se irán respondiendo en esta poco menos de hora y media de "Enlace mortal", un thriller que atrapa de principio a fin.
BUENOS ACTORES Y REALIZADORES. La idea de hacer una película adentro de una cabina telefónica persiguió al guionista Larry Cohen durante veinte años. "Me imaginé un escenario en el que no pudieras salir de la cabina telefónica, que ésta se convirtiera como en un ataúd de cristal. Estás a la vista de todos y nadie sabe que estás siendo aterrorizado adentro de la cabina. Es una trampa por excelencia".
Finalmente Cohen resolvió el problema hace tres años y en menos de una semana escribió el guión, proponiéndole a Joel Schumacher hacerse cargo de la dirección. Fue este último quien eligió al irlandés Colin Farrell, con quien ya había trabajado en "Tigerland", para protagonizar el film. "En ‘Tigerland’, Colin interpretó a un héroe muy reacio. En ‘Enlace mortal’, interpreta a una víctima muy reacia", dijo Schumacher.
"La historia realmente se movía, no la podía dejar de leer. Pero es mucho más que un gran thriller; explora la lucha de vida o muerte de un personaje complejo por redimirse, mientras sufre esta experiencia aterradora", señaló Farrell respecto a su personaje.
Al hablar del francotirador, Schumacher lo describió como alguien que "ha llegado a la conclusión de que tiene el derecho a decidir quién es ético y moral, y quién no lo es. E impone el castigo apropiado. El interlocutor es un observador, un mirón y una persona extremadamente inteligente con un sentido del humor negro y un fuerte toque de sadismo. Tiene un plan maestro y ha elegido a Stu por múltiples razones". Forest Whitaker, Kathie Holmes (Pamela), Radha Mitchell (Kelly) y el dueño de la voz misteriosa que amenaza a Stu y cuyo nombre preferimos no develar para no atentar contra la historia, completan el elenco de "Enlace Mortal", una película que cumple las expectativas.
Una cabina inexistente
Si bien la película transcurre en la ciudad de Nueva York, en realidad fue filmada en una sección histórica del centro de Los Angeles con una arquitectura similar a la de los edificios de Manhattan. Para recrear la calle 53 de la Gran Manzana, Joel Schumacher dependió enormemente del talento del director de fotografía Matthew Libatique y del diseñador de producción Andrew Laws.
Pero lo más curioso del asunto es que en la cuadra de Nueva York donde supuestamente se desarrolla la historia, calle 53 entre 7a y 8a, no existe tal cabina telefónica, sino la pared lateral de una sala de Broadway donde se exhibe la versión de "La Boheme" a cargo de Baz Luhrmann y de la otra acera un edificio en construcción. De la cabina, ni rastos.