ENTREVISTA

Sergio Puglia habla de "Masterchef", "Un viaje de película" y cuenta cuándo nace su amistad con las celebridades

Entrevista al chef y conductor Sergio Puglia que en octubre estrena en Canal 10 "Un viaje de película"

Sergio Puglia. Foto: Francisco Flores
Sergio Puglia. Foto: Francisco Flores

Sergio Puglia está celebrando sus 40 años en la radio y 30 haciendo Puglia Invita. Con casi 70 años, no descansa, y sigue siendo un agradecido a los espectadores que por tantos años lo han seguido. “No soy consciente de lo que pasó conmigo y la gente que ha sido tan generosa. Y si uno puede permanecer por tantos años en los medios, tengo que ser agradecido”, asegura en su precioso apartamento. “Por momentos pienso que me quiero jubilar, y después se me ocurren otras cosas para hacer”, dice Puglia a Sábado Show.

—Siempre estás con una idea nueva en la cabeza.

—Si. Tengo 70 años, bueno los cumplo en enero, pero digo que tengo 70 porque Horacio (Correa, su marido) tiene la teoría de que cuando cumplís años, celebrás el próximo. Porque si no, lo que viviste dentro de tu madre, ¿cómo es la historia? Entonces también lo cuento.

—Cambiando de tema, ¿qué te pareció esta última temporada de MasterChef?

—Fue fantástica. Fue una temporada totalmente diferente a las anteriores. En primera medida porque eran dos grupos y 28 participantes. Eso hizo que fuera la temporada más larga de todas. Y además fue un mix de exigencias entre lo amateur y profesional. Porque esta gente tuvo que enfrentarse a realidades gastronómicas y exigencias que nadie de los anteriores amateurs se habían enfrentado. Por eso, frente a la gente parecía que no sabían cocinar, que no tenían que haber ingresado y todo lo que se dijo...

Los Jurados de MasterChef se fueron con tres premios Iris
Los Jurados de MasterChef se fueron con tres premios Iris. Foto: Archivo

—Pero MasterChef es un proceso, una escuela de cocina...

—Es una escuela donde la exigencia y la presión les iba a dar a ellos la oportunidad de pasar la barrera de la cocina empírica, el me gusta cocinar, me gusta comer, a una cocina más sofisticada con diferentes técnicas, qué combinar con qué, y qué texturas mezclar. Ese proceso, que se dio en 40 programas, fue algo fascinante. Cuando llegaron eran dos grupos, y mirá lo sabia que es la biblia del programa, que la final termina con uno del grupo azul y otro del rojo. Si lo hubieras pensado, no lo lograbas. Sin embargo se dio.

—Y con dos participantes que al principio de la competencia, no existían para muchos.

—Nadie se fijaba en ellos, y ellos desde el low profile, empezaron a caminar y cuando se forma el grupo de la mezcla, ahí empiezan a destacarse. Y Natalia fue primer plato, más en lo dulce que en lo salado, y él, entre los mejores y primer plato y hasta un Aleluya recibió. Y los dos, con dos nacimientos de la cocina distintos, uno con una aproximación autóctona y criolla, y el otro con una visión diferente y ganas de modificar los hábitos, y se mete con las especias en una cocina indostánica; a mí me parece fantástico. Yo viví una experiencia más y Masterchef sigue demostrando a la gente y como programa, que es maravilloso.

Sergio Puglia. Foto: Francisco Flores
Sergio Puglia. Foto: Francisco Flores

—Y el programa se mantuvo como líder de audiencia...

—Yo pensé, porque son muchos los agoreros y comentarios, que es la quinta temporada, y la gente sigue ahí al pie de cañón, y los niños cada vez más fascinados. Así que me parece fantástico. No tengo la menor idea qué va a pasar el año que viene, y si lo supiera, no te lo voy a decir.

—¿Así que una temporada de niños está en mente?

—No sé. No tengo la menor idea. Es muy difícil trabajar con niños en este país porque hay una reglamentación que es muy estricta, y porque es complicado. Me encantaría hacer un Masterchef de niños, me fascinaría.

—Tenés llegada con los niños.

—Sí, tengo mucha llegada y me gustaría de alma ver cómo se comportan los niños en un Masterchef kids. Sería el sueño del pibe hacer un programa con niños.

—¿Cómo surge la idea de conducir Un viaje de película?

—Mirá cómo es la cosa: me invitan a participar de una productora para ver si no me gustaba hacer, como sabía de mi afición y locura por el cine y los viajes, si no quería mezclar viajes con cine. Fue Francisco Silva de la productora Tres Reinas quien me convocó porque él también es un fanático del cine, entonces él me visita, me hace la oferta y me pregunta cómo veo el producto. Le conté lo que me parecía, había que seleccionar las películas y series, los actores y directores. También había que meterse en el mundo de las locaciones de las películas, las ciudades y películas como un gran paraguas para el programa. Jugar con todo eso para mostrar el cine de culto, el cine moderno, las series y jugar con actores y directores, los telones de fondo que serán las ciudades para mostrarlas turísticamente, y también hablar de la cocina.

Sergio Puglia. Foto: Francisco Flores
Sergio Puglia. Foto: Francisco Flores

—¿Fue complicado vender la idea al canal?

—Ese pelotero llevó varios meses. Y en el medio de esa historia había que plantearlo al canal, porque es un programa con una inversión carísima. Cuando el canal da la luz verde, fantástico, había que empezar a hacer la producción. Así que ahora estamos a contrarreloj, porque ninguno de nosotros, ni el canal ni nosotros, nos dimos cuenta que la materia prima, los actores, eran difíciles de encontrar. Que los horarios no son los comunes de cualquier ser humano, que tienen una sensibilidad particular y tenemos que venderles a ellos el producto para que participen. Tengo que decir una cosa, como soy una persona grande como dice Chiquita, y mi vida ha sido muy extensa, mis amigos dijeron que sí rápidamente al proyecto. Y ese sí rápido permitió ir una semana entera a Buenos Aires y lograr a Antonio Gasalla, Cristina Alberó, Susana Rinaldi, Graciela Borges, Soledad Silveyra, Norma Aleandro, Luis Brandoni, Nicolás Furtado, Ricardo Darín, Claudio Rizzi, Betiana Blum, las locaciones como el barrio Versalles, los estacionamientos de Nueve Reinas, la estación de Retiro, todo ese mundo de Nueve Reinas, El hijo de la novia, El secreto de sus ojos, Relatos salvajes, Esperando la carroza, todo ese mundo con los actores, la vida íntima, los vecinos opinando, y unas sorpresas más que no voy a contar, Buenos Aires de noche, Calle Corrientes, Avenida Caseros, Narda Lepes, Dolli Irigoyen, Donato De Santis, La feria Masticar…

—¿Todo eso entra en un solo programa?

—No, entra en muchos programas. Todo eso está filmado con los copetes correspondientes y todo va en un puzle en el cual se toman películas y un actor como columna vertebral. Si es Darín, son sus películas y los otros actores que son las voces que van poblando las escenas, las locaciones, el lugar gastronómico… Tomamos por asalto la ciudad. En un momento le pregunto a Ricardo Darín cómo fueron las locaciones para Nueve reinas, y me dice en la entrevista que como todo se desarrollaba en 24 horas no había cambios de vestuario, entonces tomábamos por asalto la ciudad, y nosotros hicimos lo mismo. Es tan fascinante el programa y yo estoy tan embalado…. Ahora nos vamos a Madrid y Barcelona, y con la ayuda de la representación diplomática en España, estamos construyendo el mundo del cine español. Ya tengo asegurada una entrevista con Mercedes Álvarez una directora sobre el mundo documental y que ha recibido premios en todos lados; además voy a hacerle una entrevista a Jorge Saludable, el ganador de Bake Off España, una con José Luis Garci, que es el primer ganador del Oscar del cine español y a su señora, Andrea Tenuta, y hay mucho más, pero no lo voy a contar.

—Entrevistados de lujo tiene el programa...

—Sí, y uno de los grandes secretos del programa es que tiene que ser cine, y por eso se filma como cine. Se filma a tres cámaras, no es una al hombro como mochilero, luces, se graba todo en digital, sonido e imagen. Cuando llegué a la casa de Graciela o Betiana, me reciben y me llevan a la cocina, y cuando vamos a grabar ven las tres cámaras, las luces y se preguntan: ¿qué es esto? Yo espero que el programa trascienda fronteras, porque es un programa de mucha calidad.

—¿Solo Buenos Aires y España se va a filmar?

—También vamos a ir a Brasil, a San Pablo para hacer un programa sobre el cine brasileño, y entrevisto a Leandra Leal que es la directora de Divinas divas, la película que ha ganado en todos lados. También al director Leo Tabosa de Marie que ganó en el Festival de Gramado, una entrevista a Divina Valeria que acaba de ganar en Gramado. Y no te cuento más nada, porque van a tener que verlo a partir del mes de octubre en Canal 10, los domingos a la noche.

—¿Cómo nace esta relación de amistad con las celebridades?

—Te cuento. Cuando me fui a vivir a Buenos Aires, buscaba trabajo y no encontré. Los amigos de mis padres compraron un hotel en la calle Callao y Rivadavia y me ofrecieron trabajo. Y en ese hotel, dos estrellas o tres, vivía gente. Una de las personas que vivía en el hotel era una de las más grandes actrices argentinas: Alita Román. Ella no había querido irse a vivir a la casa del teatro y tenía dos habitaciones, era pasajera permanente. Y yo, que siempre tuve locura con el cine, cuando la conozco y reconozco empiezo a tener con ella una relación como de tía a sobrino. Le hacía scons y masitas secas y a la tarde, cuando el trabajo amenguaba, me sentaba a tomar el té con ella y ella me contaba cómo se hacían las películas. ¿Y quién visitaba a Alita a la hora del té? Iris Marga y Sabina Olmos. Y a través de un amigo conocí a Pinky, a la Campoy, y a Vergara Leumann que tenía un teatro y fue un pionero del café concert. Y un día, Vergara Leumann me presenta a Susana Rinaldi, quien debutó en sus teatros como cantante. Me enamoré de Susana, y es mi hermana del alma.

—La gente ha sido descreída con que seas amigo de tantas celebridades...

—Sí, cuando digo que hablé con Graciela Borges me miran como diciendo, sí, claro, este se da unos aires, es un agrandado. O como cuando me casé, no dije que venía Susana Giménez, pero siempre dije que tenía una relación de amistad con ella. Sucede que la gente desconfía.

—Más allá de tus amistades, ¿sos feliz?

—Soy un tipo feliz, no me puedo quejar. Hago lo que me gusta y espero que la gente se enamore de este programa, como me enamoré yo cuando me lo propusieron. Y bueno, adelante con los faroles.

—¿Ya tenés planes para el año que viene?

—No tengo la menor idea qué voy a hacer. Sí voy a hacer el programa del verano, Puglia en Punta, como todos los años, y tengo otra idea en la cabeza, pero no para la televisión. Y tampoco te lo voy a revelar.

—¿Qué te falta hacer?

—Nada, seguir viajando. Tengo ganas de conocer lugares que no conozco, como ir a Australia que nunca fui. Tengo ganas de hacer un viaje a una cabaña en una playa y estar ahí sin hacer nada y alejado de la tecnología. En lo que me queda del año voy a ir a Ecuador, donde fui hace años y quedé fascinado. Voy con un grupo de viaje.

—¿Seguís con los grupos?

—Sí, se van al sudeste asiático, pero no los puedo acompañar porque tengo que estar en Madrid.

—¿Por el programa?

—Sí, y también para dar una conferencia por los festejos de la Organización de Estados Iberoamericanos, que este año está centrada en el cine y la gastronomía como hecho cultural. Voy a dar una conferencia y representar al Uruguay. La charla es sobre La influencia europea en la formación de las cocinas iberoamericanas, y la uruguaya en especial.

—Parece que lo importante en cualquier proyecto al que te sumás, es que te diviertas.

—Si no te divertís, ¿qué haces? Vivís como muchos que hacen lo que no les gusta y vive amargada porque tiene necesidades. Nunca fui en busca del dinero, siempre fui en busca de la satisfacción. Porque si hubiese ido por el dinero, hubiese ganado mucho más.

—Pero, mal no te va...

—Este es el sueño del pibe (dice mientras muestra el apartamento en el que vive). Acá está toda mi vida de trabajo, y la mano fantástica y maravillosa de Horacio. Él es capaz de acompañarme y sostenerme en las locuras. Tener hoy en Montevideo un departamento como este, es el sueño del pibe, y lo pudimos cumplir juntos. Porque esto es un proyecto de vida juntos. Y eso es fantástico.

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