ENTREVISTA

Salvador Banchero: “Me interesa explorar el ejercicio de la conversación”

El comunicador estará al frente de Otro elefante (11:00 - 14:00) en la nueva Radio El Espectador que se estrena este 1ro. de abril. 

Salvador Banchero.
Salvador Banchero.

El comunicador regresó al país luego de un año “no rentable” en Europa y alejado de la radio tras su salida a fines de 2017 de Justicia infinita. Ahora vuelve a los micrófonos al frente de Otro elefante, uno de los programas con los que Radio El Espectador estrena nueva programación. El ciclo debuta el lunes en la AM 810 e irá de 11:00 a 14:00. Banchero estará acompañado por un extenso equipo. “Mi función es que ellos estén a gusto y tengan espacio para desarrollarse, experimentar y crecer”, asegura. En El Espectador también se producirá la vuelta de Blanca Rodríguez a la radio, con su programa Más temprano que tarde, que irá de 14:00 a 16:00. “Vamos a hacer una especie de pase que me tiene muy entusiasmado. Blanca no solo es un referente, sino que está en su mejor momento”, dice Salvador Banchero.

-Volviste a Uruguay después de varios meses en Europa y de un año fuera de la radio. ¿Por qué esa pausa?

-Estuve también un tiempo en Carmelo, donde viven mis padres. Estaba un poco cansado de la ciudad. Leí un montón y pasé tiempo con mis padres. Bajé 500 revoluciones. A pesar de que yo no soy callejero, necesitaba irme un poco de Montevideo. Después me fui a Madrid, una ciudad más grande todavía, pero ahí intervenían otras cosas. Es la patria de buena parte de mi infancia y ahora está viviendo mi hermano. Fue padre y me estrené como tío. Estuve un mes en Estocolmo, además. Era un buen momento para cortar y lo disfruté mucho.

-¿Fue un año sabático?_

-Yo no lo llamaría así. Porque en realidad trabajé mucho a distancia en varios proyectos que tengo, entre ellos una plataforma de periodismo tecnológico. Yo lo llamaría un año “no rentable”. Tampoco nunca perdí contacto. De hecho escuché más radio que cuando estaba acá. Fue una pausa activa. Cada tanto necesito hacer eso porque siento que la corriente me arrastra y necesito parar para ver si seguir es una decisión. Ya lo había hecho en 2008. Ahí no paré de hacer radio pero dejé de hacer Justicia.

-Ahora comienza una nueva etapa para vos, con tu incorporación a El Espectador, con el programa Otro elefante. ¿Cómo fue la convocatoria?

-Yo no tenía claro si quería o podía volver a hacer radio. Lo hablé con algunos amigos cuyo criterio es valioso para mí y llegué a la conclusión de que era importante volver para desarrollar algunas cosas que interesa poner en práctica. Hablo sobre todo de dinámicas de comunicación que quizás puedo poner en práctica por otras vías, pero era lo mejor probarlas en una radio tradicional. Justo en ese momento me plantearon lo de El Espectador. A mí me daba un poco miedo. Me gusta muchísimo la radio. No sé si lo he hecho bien o mal, pero es un oficio que quiero mucho y para mí El Espectador es una pequeña bestia sagrada. Hay mucha historia, mucha gente. Va a cumplir 100 años en poco tiempo. Era como meterme en una camisa que no sé si me iba a quedar. Pero después empecé a cambiar la mirada y más allá del respeto hacia El Espectador que me paralizaba un poco, comencé a sentir entusiasmo. Y aquí estamos.

-¿Te habías planteado o se te ha planteado la posibilidad de volver a Justicia infinita?

-Cuando tomé la decisión de volver a hacer radio, honestamente pensé que volver a Justicia no era lo más inteligente para mí, ni para Justicia. De todos modos, lo hablé con Gonzalo (Cammarota)_porque su criterio es muy importante. Él estuvo de acuerdo conmigo. Mi salida permitió que muchos de mis compañeros encontraran lugares que antes estaban más ocupados. De algún modo, era volver a desarmar un equilibrio que ellos habían encontrado. Siento que no tenía mucho sentido. Ellos lo están haciendo bien. Ahí empecé a considerar otras opciones y a las pocas horas, literalmente, me hablaron de esta posibilidad de El Espectador. Si lo guiono, no sale tan rápido.

-¿Cuál va a ser el equipo de Otro elefante (11:00- 14:00)?

-Me va a acompañar Penólope Saray. Es una comunicadora española. Ha trabajado como locutora comercial en España para marcas muy pesadas. La conocí por amigos en común. Su esposo es uruguayo. Tienen dos hijos y decidieron radicarse en Uruguay. Cuando la conocí me dije: “Esta mujer tiene que hacer radio”. Estoy supercontento porque además de ser una buena profesional, es una gran compañera. Eso me importa mucho. Siempre he trabajado con gente con la que después me iría a tomar una. Después va a haber un montón de gente con diferentes roles, entre ellos Miguel Dobrich, Maxi Guerra, Pablo Aguirrezábal y Diego Licio. Darío Sztajnszrajber va a tener un espacio semanal. Yo tengo tendencia a la conducción pero necesito que mis compañeros y compañeras tengan cancha para desarrollarse. Mi trabajo es que ellos sientan que esto es Disneylandia. Que puedan probar cosas, desarrollarse y crecer y también para irse. Si el día de mañana, sienten que están para más y se van es algo que me pone orgulloso.

-¿Qué impronta va a tener el programa?

-La actualidad siempre nos nutre, pero no para navegar en ella desde una lógica de agenda. Me gusta que funcione como disparador hacia conversaciones más perennes. Eso me interesa mucho. Además, me interesa explorar más conscientemente el ejercicio de la conversación. Es algo que hace de por sí en la radio, pero otra cosa es hacerlo conscientemente. Me da la sensación que el espacio de la conversación se está perdiendo y esto no tiene nada malo, pero es real. La gente se comunica de otros modos pero es un lugar que interesa trabajar. No es una defensa romántica, sino porque me interesa. Yo también uso todas las herramientas tecnológicas, pero quiero hablar mucho con la gente. Bien mirado, todo el mundo es muy interesante.

-Va a ser un coro de voces, entonces...

-Sí, exactamente. Por eso me han interesado mucho más las personas que aquello que saben hacer. Saben hacer muchas cosas, pero me he fijado en sus criterios, sus formas de sentir. Parece un contrasentido ir a algo tan esencial cuando estamos ante un cambio de paradigmas tecnológicos y nuevas lógicas de comunicación. Pero en realidad no estoy tan convencido de que sea un contrasentido. Lo quiero probar. Capaz que estoy equivocado. Pero al final somos relatos. Somos lo que elegimos contarnos y contarles a los demás. En ese sentido es importante cómo contamos.

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