ENTREVISTA

Roberto Moar: "El fútbol está cada vez más frío"

El relator lleva cinco temporadas en Sport 890, donde además conduce Quiero fútbol. En TV, valora la competencia de Polideportivo, ciclo con el que se enfrenta cada domingo desde Punto penal.

Roberto Moar. Foto: Daniel Ayala
Roberto Moar. Foto: Daniel Ayala

-Llevás cinco años en los relatos de Sport 890, ¿cómo te sentís en ese rol?

-Estamos muy contentos con las transmisiones, con el programa y preparando la cobertura de lo que será la Copa América, en este esquema un poco extraño. Seguramente vamos a prescindir de los viajes. Ha cambiado mucho la posibilidad de cobertura periodística con la pandemia. Todo lo que quieras hacer referido a estar con los equipos y hacer notas diferentes o mostrar el color, todo eso se limita, como es lógico. Se trata más de coberturas cibernéticas que periodísticas.

-Hace tiempo que el acceso a los planteles estaba más protocolizado. ¿Se profundizó esa distancia?


-Se ha perdido todo. Las conferencias de prensa instalaron la imposibilidad de repreguntar. El contacto es mínimo y el ejercicio periodístico se va limitando. Una lástima, pero es la tendencia a nivel de todos los clubes y las selecciones en el mundo.

-Para los relatos, ¿cuánto ha cambiado la situación?

-A los relatores nos motiva el sonido de la gente, el grito de las hinchadas. Eso hace más emotivo el grito de un gol o de una incidencia. Ahora el ambiente que tenemos es el de un silbato, un técnico o un jugador gritando... es mucho más frío. Nos vamos adaptando a una nueva modalidad. Muchos partidos han sido cerrados incluso para los periodistas y hubo que hacerlos por televisión. Estamos en una nueva estructura mucho más fría. El otro día, en Subrayado, le hicimos una nota a Óscar Tabárez y decía que el fútbol sin público no era fútbol. Hay un condimento comercial muy fuerte pero puedo compartir que el fútbol sin público carece de pasión. Supongo que eso repercute en el rendimiento deportivo. Hay equipos que tienen en sus hinchas a un jugador más.

Roberto Moar. Foto: Daniel Ayala
Roberto Moar. Foto: Daniel Ayala

-¿Sos optimista de que quizás este año se pueda volver a los partidos con público?

-Hubo algunos partidos en Europa con público. Ellos van un poco avanzados en eso. Acá creo que no están dadas las condiciones sanitarias para discutir un regreso del público. Lo primordial es estar bien como país desde el punto de vista sanitario y después se verá qué pasa con las tribunas.

-En lo personal, ¿cuánto te impactó el fallecimiento de Alberto Sonsol, con quien eran compañeros en Subrayado y en Punto penal?


-Fue un golpe durísimo. Las cosas se dieron muy rápidamente. Los primeros días me daba la sensación, estando en maquillaje que era donde nos encontrábamos en la previa del noticiero, de escuchar sus pasos y que venía. Fue muy duro e inesperado. El día que ocurrió, que fue sobre las 19:00, yo no pude salir al aire. Me paralicé; sentí mucho el impacto y me quedé sentado, hundido en mi oficina hasta que me fui para mi casa. Si bien teníamos estilos muy distintos, habíamos conseguido una química y una relación muy cálida. Nos divertíamos mucho. Más allá de periodista deportivo, Alberto se transformó en un personaje. Hoy miro para el costado en el estudio y todavía siento el vacío.

-Una de las cosas que se dijo en su despedida era que no había otro igual. ¿Coincidís?


-Él moldeó un estilo de personalidad que estando o no de acuerdo fue único. Hizo de la salida al aire un ejercicio magnífico. Interpretaba muy bien al público. Sabía cómo encender una polémica y generar un pico de rating. Con un grito o un gesto, prendía la llama de la discusión. Va a pasar mucho tiempo, yo creo, para que desde el rol de la comunicación alguien genere lo que generaba él.

-En tu carrera como relator has generado muchas frases, como el “palo, palito” o “se va la novia”. ¿Como surgieron?

-Cuando comencé en esto con Julio Zunino y Pedro Abuchalja, ellos me estimulaban a decir frases. Estaba muy de moda Marcelo Araújo en Argentina en ese tiempo. Así fueron surgiendo; algunas de forma espontánea y otras más pensadas. Con el paso del tiempo, fui perdiendo esa faceta. Hoy hago un relato más clásico. Pero 15 o 20 años después la gente sigue recordando el “palo, palito” o “el se va la novia”. Son muy gratos esos recuerdos pero hoy estoy más enfocado en aquellas cosas que me decía Lalo Fernández sobre la precisión y el no errarle a los jugadores. Como comentarista me hacía ver eso porque él había sido relator. Sobre las frases, cada tanto surge alguna pero arrastro más los oldies o las clásicas o las de ahora. La motivación no pasa tanto por las frases si no por el disfrute de la transmisión de fútbol, que para mí es una fiesta de voces.

-Has trabajado con muchos comentaristas y hoy te toca con una dupla, como Federico Buysan y Martín Charquero.


-Sí, es parte del show de voces que debe ser una transmisión radial. Ellos son diferentes y complementarios. Para mí son los número 1 en comentario. Creo que tenemos flor de equipo en Sport. Nos conocemos de memoria los tres. Está todo muy aceitado.

-Desde Punto penal, ¿cómo se viven los domingos de mañana ahora con la competencia del Polideportivo?

-Nos motiva la competencia. Canal 10 está en una etapa en la que lidera a toda hora y eso nos obliga a redoblar esfuerzos para estar a la altura. La competencia fomenta las oportunidades laborales así que es saludable por donde se mire. Yo trabajé en el Polideportivo y a mí me gusta competir y hacer el máximo esfuerzo. En Punto penal tenemos también flor de equipo y fue difícil superar la presencia de Alberto, que también estaba con nosotros.

-Subrayado está en una etapa de cambios con la salida de Eduardo Preve y la llegada de un nuevo equipo liderado por Nelson Fernández. ¿Cómo lo vivís desde la interna?


-A Nelson (Fernández) ya lo habíamos tenido. Eduardo dejó su huella. Me parecen dos profesionales muy valiosos. Lo importante es mantener el liderazgo en el que llevamos siete años. En la vida lo único permanente son los cambios, más allá de que uno se va encariñando con las personas con las que trabaja, le duele cuando se va pero también uno entiende las decisiones empresariales o personales. En mi caso soy muy obsesivo con mi trabajo y el desafío es mantenernos y que los cambios no sacudan una estructura ganadora. Al amparo de la figura de Blanca, que es consular en cuanto a su capacidad de comunicación, tenemos que tener un equipo que esté a tono con ella. Eduardo cerró una etapa; él se encargó de saludarnos y dar su afecto y apoyo. Se abre una etapa con alguien que conocemos, que sabemos de su capacidad y de su valía.

-Ya tenías tatuada una manga y ahora completaste la otra.


-Sí, es una tarea de Nacho Debia, que además de ser mi tatuador es mi amigo. Me gustan los tatuajes; el primero me lo hizo en la adolescencia y si bien después lo tapé porque no me gustaba, seguimos con Nacho. Aunque no me gusta explicar los significados de los tatuajes, en ellos quiero simbolizar las cosas importantes que han pasado por mi vida.

-Hace un tiempo te separaste de Lucía Etchegaray; ¿seguís soltero?

-No he logrado reconstruir una relación afectiva. Estoy muy dedicado a mis hijos y mi trabajo. No son buenos tiempos para conocer personas. Hay una inmediatez y urgencia de un montón de cosas que nos impiden profundizar en las verdaderas cosas de la vida. Yo estuve mucho tiempo en pareja y ahora estoy en un ejercicio diferente para mí. Cuando se está en en pareja, uno tiene que otorgar un 50 y un 50. A veces te olvidás del otro y te dedicás a vos o al revés. El punto de equilibrio es el gran detalle del arte de amar. Creo que hay tiempo suficiente para poder algún día reconstruir un vínculo.

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