Gastón Carbajal, Agustín Gil, Verónica Piñeyrúa, Sofía Martínez y Diego Pereira llegan a Del Sol para charlar con Sábado Show. Hablan, se interrumpen, se ríen, se burlan entre ellos, se complementan. Eso que ha sido la esencia de Pueblo Fantasma está intacto en esta nueva temporada que ya está al aire, los lunes y viernes a la noche por Del Sol.
“Como es el último programa de la grilla de Del Sol, generalmente terminamos y vamos a un bar que queda cerca a tomar una”, comenta Gastón Carbajal, integrante desde la primera etapa de Pueblo fantasma. “Un día se nos ocurrió, para integrar a Verónica, iniciar una borrachera. Así quedó la anécdota que Vero se chuponeó un pelado”, agrega mientras los demás integrantes comienzan a reír.
Pïñeyrúa: Pero es mentira.
Carbajal: Yo lo que recuerdo es eso. Había un pelado y estaba Verónica de frente.
Piñeyrúa: No digas solo lo mío, porque uno casi se agarra a las piñas.
Carbajal: El programa tiene eso, es un gran tercer tiempo.
-¿Cómo empezó todo esto?
Carbajal: Iñaki y “El Piñe” nos ofrecieron a Camilo Fernández y a mí hacer el programa porque querían sumar voces nuevas al dial, y gente que ellos no conocieran, que estuvieran fuera de su entorno. Camilo y yo ya trabajábamos en La mesa de los galanes con “El Piñe”, y como teníamos la experiencia de trabajar con ellos nos prestaron este juguete que es Del Sol para hacer un programa. Sumamos a Diego (Pereira) que trabajaba en la radio, como productor, a Fernanda Kosak y ahí fuimos probando. Después, a medida que la vida de cada uno nos fue alejando, se fue formando este grupo.
-¿Y cómo se suma Agustín Gil?
Carbajal: Era compañero mío de teatro de improvisación, era muy divertido y nunca había trabajado en los medios. Le dije: vení a hacerte una columna, inventate algo.
Gil: Fue la primera oportunidad que tuve, cuando todavía no me había enfocado a la comunicación al 100 por ciento, y el programa fue la primera oportunidad de hacer radio y algo relacionado a la comunicación. Desde el arranque la columna era una mezcla de cultura pop con farándula y le metíamos algunos autores intelectualoides.
Piñeyrúa: Y hoy estás en Canal 10 haciendo la previa de Gran Hermano.
Carbajal: Agustín llegó como columnista y nos explicaba a través de pensadores por qué nos gustan los realities.
Gil: Claro, era para explicar por qué gastamos tantas horas mirando una pelea entre Moria Casán con Silvina Escuedero. No justificar por qué nos gustan esos contenidos, sino tratar de racionalizar esos sentimientos de la fascinación por la fama y lo mediático. Por ahí fueron las primeras columnas.
Carbajal: Con Vero fue distinto. Un día estaba borracha, nos encaró en el baño y nos preguntó cuándo la llevábamos al programa.
Piñeyrúa: Yo estaba en Urbana.
Carbajal: Y cuando terminó Mentaleros nos encaró de frente en un bar. Justo pasó que Camilo se iba a España, Martín Mazzella empezó a trabajar como guionista en La culpa es de Colón y tenía menos tiempo, y necesitábamos mover el cuadro. Estaba bueno sumar una chiquilina, aunque Vero es una mujer grande.
Piñeyrúa: Quiero decir que me dicen vieja, pero tengo solo 10 años más que Gastón.
Carbajal: Este programa, lo que bajaba era el nivel generacional, porque no había ninguno mayor de 33 años cuando empezamos, y los programas de Del Sol son todos conducidos por cuarentones. Uno de los chistes era que teníamos un programa sin pelados. Trajimos a Vero que nos sube un poco la edad, pero ella se comporta bien con la juventud.
Piñeyrúa: Lo que pasa es que soy como una niña.
-¿Cómo se hace para mantener la esencia del programa más allá de los cambios en el elenco?
Carbajal: En realidad, cambió. No es la misma porque los interlocutores eran otros, los pensadores eran otros y el humor de Mazzella o de Camilo no es el mismo que maneja Verónica, Agustín o Diego que es el que hace el personaje de Ricardo Fort. Cambió la esencia, fuimos de un lado más experimental con el humor absurdo, más elaborado y guionado, a buscar algo más terrenal y que empatice desde la cotidiana. El programa antes arrancaba con un manifiesto donde nos sentábamos a escribir y surgían canciones, poemas, hasta una escena, y tenía ese lado experimental, pero al cambiar el cuadro cambió esa esencia.
-¿Y qué se mantiene?
Carbajal: Se mantiene la esencia de la noche, porque es una hora donde acompañamos a la gente. En pandemia descubrimos que la compañía era de otra manera y empezamos a generar un perfil de viernes más fiestero. Eso se mantuvo en este tiempo, el formato previa. Porque la gente sabe que los viernes somos más distendidos, podemos tomar algo, hay otro tipo de música, las columnas también son más sueltas. Esa es la esencia del programa que adaptamos también, y cuando pasa algo, nosotros ventilamos todo.
-Entonces es un programa sin secretos.
Carbajal: Y sin pelados, salvo por el novio de Vero.
Piñeyrúa: No, mentira. Diego y Sofia son los productores del programa. Contá un poco vos de tu personaje, Diego.
Pereira: Arranqué como productor, me llamaron Gastón y Camilo, yo trabajaba en la parte comercial de la radio y me encantó.
Carbajal: Es gracioso pero en la cortita porque no le gusta laburar.
Piñeyrúa: A nadie le gusta laburar, por eso te pagan.
Carbajal: Vos no te quejés que sos docente y tenés tres meses de vacaciones.
Piñeyrúa: Qué atrevido, empecé la semana pasada.
Pereira: Bueno, entonces, un día estaban hablando de Ricardo Fort y se me dio por hacer su voz que, según el operador, era medio parecida. Lo tiré al aire, los gurises de rieron, gustó y después salió en el programa de la tarde y explotó. Ahora se convirtió en el personaje fijo de Pueblo fantasma.
-¿Y cómo se suma Sofía?
Martínez: Me trajo Gastón. Yo estaba en prensa de TV Ciudad, Gastón había empezado a trabajar ahí, y después me fui a la producción de Abran Cancha. Gastón quería alguien más para la producción y redes y me invitó. Cada tanto intervengo como la voz del interior, porque soy de Florida.
Gil: Una vez nos contó que hacía un tiempo abrieron un Burger King en Florida, y que se quedaron sin hamburguesas. Cuando nos contó eso pensamos, qué distinto.
Piñeyrúa: Y cada vez que habla le ponen ovejas.
Martínez: Está bueno representar al interior.
-Más allá que bromean con ella, ¿cuál sienten que es el aporte de Vero?
Carbajal: Nos trajo un nivel de exposición porque es una figura de la televisión y nos sumó en ese sentido un montón. Es conocida, la gente asocia cara y nombre y nos sigue. Más allá de las ideas nuevas, la gente sigue a los conocidos.
Piñeyrúa: ¿Solo eso?
Carbajal: También nos sirvió para generar contenido más terrenal, de la cotidiana porque ella tiene la comidilla del día a día y le gusta hablar de eso.
Gil: La esencia el programa siempre estuvo, siempre fue una previa, algo distendido de la noche, y ahora con esto de reagruparnos estábamos buscando nuestra identidad. Creo que este año estamos cerca de encontrarla, o al menos estamos más cerca.
-Y para este año, ¿qué novedades se vienen?
Carbajal: Este año tratamos de retomar aquella vieja etapa de Pueblo fantasma, con una parte de humor más guionada, y destacando las cualidades de cada personaje. A Verónica no le entra en la cabeza que a Agustín no le guste ni entienda nada de fútbol porque para ella es lógico que tenga que gustarle, así que estamos exagerando eso. Hay un segmento nuevo, donde hay humor guionado, que es una especie de informativo donde Agustín es el periodista deportivo, y Verónica, quien no está muy bien informada, da noticias viejas. Tratamos de ir por ese lado, por el humor guionado, para acompañar a la gente, porque necesitan que la acompañen con la música o la charla.
-Además de la radio, el programa se emite por Youtube.
Carbajal: Sí, y hay pila de oyentes que prenden la tele y ponen el programa en Youtube, aunque la gran mayoría prende la radio, en el auto, en su casa y son los que están siempre. Perdón Pergolini, pero la radio está lejos de morir, porque la gente sigue necesitando que le hablen, y el ida y vuelta. Tenemos un segmento que no lo podemos sacar que es la lectura de mensajes, porque la gente quiere que le leamos el mensaje.
Piñeyrúa: Creo que la audiencia se siente parte al estar hablando con los mensajes. Participan del programa y de la charla, es una retroalimentación. Y creo que eso está bueno.
Gil: La audiencia ha hecho la esencia del programa, porque le dedicamos un segmento entero a leer mensajes, porque no paran de caer.