El polémico proyecto de reforma de la Plaza Independencia despierta encontradas pasiones en los mas diversos círculos capitalinos y nacionales.
Por: Elbio Rodríguez Barilari
-La Plaza Independencia peligra de convertirse en una cruza de la Plaza Roja con los Palmares de Rocha- anuncia agitadamente el Arq. Armando Casas.
-Por eso los citamos a todos con carácter de grave y urgente- agrega la Arq. Pilar Delgado.
-¿Que se van a servir los Sres.?- interviene solícito Gustavo Ibarra, principal de El Lobizón.
-¿No ves que es grave y urgente? Como para aperitivos estamos…- interfiere el Ing. Cono Paredes.
-Dejá vivir, Cono, que con un gramajo se piensa mejor- comenta el Arq. Marcos Palacios, apodado el Varilla por sus colegas de la Facultad.
-Che, que esto es serio- acota la Arq. Piedrabuena.
La Arq. Pilar Delgado muestra a los contertulios la pantalla de su computadora:
-Miren, acá se ve, está en el boletín de la Facultad. De diciembre a marzo, va a haber que cruzar la plaza en camello… ni un arbusto, ni un pastito, ni una fuente, hasta llegar al Oasis con las palmeras-
-Y más bien, al Oasis se llega en camello…- se pitorrea el Arq. Palacios.
-Eso del Oasis no resulta nada criollo- sentencia el Arq. Urbano Puertas, siempre muy celoso de la identidad nacional.
-¡Ni que estuviéramos en Arabia!- agrega el Arq. Casas.
Los presentes contemplan con exclamaciones y morisquetas de desaprobación el proyecto ganador, tal y como figura en www.farq.edu.uy.
-Un espacio pomposo y ceremonial- dictamina la Arq. Pilar Delgado.
-Ceremonioso y solemne- abunda la Arq. Piedrabuena.
-Sí, para los atos solenes en los que se canta el hino- profiere el Varilla Palacios, que no puede con su espíritu burlón y dicharachero.
-Vos siempre el mismo graciosillo- espeta la Arq. Pilar Delgado, que nunca lo ha visto con buenos ojos.
-Los autores de este proyecto ni que fueran alumnos de Peristilo Arcada, el que hizo la Plaza de la Bandera- comenta el Arq. Puertas, una autoridad en urbanismo.
- O de Adefesio Cuadrado, el que hizo el Parque Posadas y las Viviendas del Buceo- espeta el Arq. Casas.
-Lo que estaba viendo es que acá en el área comprendida entre 18 de Julio y la estatua de Artigas, totalmente pelada, en invierno te va a llevar el viento más que ahora- medita la Arq. Piedrabuena.
-Eso se arregla cruzando unas cuerdas de lado a lado para que la gente se vaya agarrando, como los alpinistas- aporta el Varilla Palacios.
-Cortala, Varilla- dice el Arq. Puertas.
-¡Y más bien! ¡De un lado está el Oasis y del otro los Alpes Suizos!- zoncea el Varilla Palacios.
-La Antártida, más bien- dice el Arq. Casas, resignado.
-¿Y si mejor le dan patines a la gente para cruzar la plaza? No me digan que no sería buena onda- aporta el Ing. Paredes.
-Y de paso la Intendencia puede recaudar por concepto del alquiler de los patines- sugiere el Arq. Puertas.
-Bueno, la guita ya la van a hacer con el parking subterráneo. Y para mí esa es la madre del borrego- dice el Arq. Casas.
Súbitamente hacen su ingreso el Licenciado Jorge Pelonga, la socióloga Adinette Puntocom, y mi Tía Resistencia Barilari, que se anota en todas.
-Un proyecto de esta naturaleza debe tomar en cuenta la memoria histórica y colectiva, así como las demandas de la sociedad civil - proclama la Arq. Pilar Delgado, la que lleva la batuta.
-Yo que soy profana, tengo una curiosidad muy básica: que alguien me explique por qué ahora así de como de golpe les ha entrado la manía de reformar la plaza. ¿Cuál es la necesidad?- inquiere Tía Chencha, que si no existiera habría que inventarla.
El Sartre, el capacitado ovejero alemán que custodia El Lobizón, escucha de orejitas paradas.
barilarius@yahoo.com