Las vidas y las muertes de la verdad

Por Luis Ventura

Aunque el poeta haya escrito que se puede vivir y morir de amor, todos sabemos que es apenas una metáfora. Lo mismo pasa cuando hablamos de la verdad y la mentira. Y lo destaco porque una vez más, la vieja fórmula de mirar hacia otro lado vuelve a ser la explicación, o mejor dicho, la justificación de historias que no son ciertas. Una antigua manera de invertir el peso de la carga, o de la responsabilidad, en otro lado. Y en estos cuentos de víctimas, victimarios y victimizaciones, el periodismo se lleva todos los boletos y los dedos señaladores con ánimos de sentencia.

Es inevitable que cuando algo no se pueda explicar para muchos intocables, la culpa será de la prensa voraz, los periodistas inescrupulosos y los medios amarillos que suelen reflejar parte de la realidad, informar lo que se trata de deformar o reproducir lo que muchos tratan de confundir.

¡Es siempre así! Los periodistas seremos los inquebrantables verdugos cuando lo único que pretendemos es ser meros espejos. Lisa y llanamente, espejos. Un lugar donde se pueda ver con claridad la verdad, o en su defecto, la mayor cercanía a la pretendida verdad.

Por eso, después de leer los mensajes purificadores de Nacho Viale o de escuchar a la compungida Mirtha Legrand hablando de los ensañamientos de algunos periodistas y otros medios, quiero levantar mi pensamiento y mi opinión porque además de formar parte de un gremio al que todo el tiempo tratan de avasallarlo por intereses superiores, por poderes de las conveniencias y patoteros disfrazados de seguridades, estoy cansado de que se falte a la verdad tratándonos de mentirosos, sinvergüenzas y provocadores, cuando la realidad es que se trata de disfrazar la historia real.

Al señorito Nacho Viale le digo que las fotos no se disparan como él cree ni las máquinas son armas. Quizá sea por esa falta de concepto que él haya tenido alguna denuncia penal en Punta del Este por agredir a quien sólo intentaba tomar una imagen en la vía pública. Eso ocurrió y es exacto aunque lo haya minimizado y deformado. Por esto, el mismo joven que se asume como productor de una estrella como su abuela, tuvo que salir a pedir disculpas días después del atropello, en un país donde no se pudieron manipular cosas que aquí sí. Si pudieron ocurrieron en otros episodios lamentables más tarde.

Con relación a fotógrafos agredidos en guardias frente a una clínica, ellos fueron agredidos en incidentes callejeros en los que les tiraron autos o motos encima para después cambiar el peso de la responsabilidad y transformar esa simple guardia periodística en un delito. Al menos es lo que se intenta insinuar.

Y hablo de una guardia en la que lo peor que podía ocurrir fue que sacaran fotos, una, diez, cien... ¿Dónde están los disparos con armas? Sólo fotos a las que las respuestas fueron golpes y vehículos lanzados sobre personas, trabajadores. O también se podían hacer preguntas que se podían responder, o si preferían, no... ¿Eso era lo que tanto molestaba? ¿O lo que incomodaba era el pánico y el ocultamiento de las verdaderas verdades que pasaban por otros lugares?

Ellos y nosotros sabemos que todo lo que se mostró y publicó está muy lejos de lo que ellos vivieron y no precisamente por la prensa. Vamos a ser honestos y a no desviar las miradas, porque para mentir es siempre mucho más accesible el silencio, porque les saldrá más fácil y barato. Sigamos mirando para otro lado mientras el lobo no está, y que Nacho y Mirtha digan de nosotros lo que se les venga en ganas. Pero que quede claro, espejos, verdugos no. Chau, hasta el próximo Sábado... Show.

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