Julio Morère: el ingeniero y pastelero que entró a la TV sin querer y el recuerdo a su expareja Omar Varela

Tras la abrupta salida de VTV, el cocinero prueba suerte en el streaming. "Me costó reenganchar pero uno se acostumbra", evalúa.

Julio Morère.
Foto: Estefanía Leal

Ingeniero y repostero referente en los medios de comunicación, Julio Morère volvió con parte de sus excompañeros de VTV en el streaming Sin señal, donde reciben invitados y hacen una revista de actualidad a la manera del antiguo Día a día. Morère se refiere a la salida de este canal y también homenajea a Omar Varela, fallecido hace dos años y quien fuera su pareja por más de una década.

-¿Cómo surgió la iniciativa del streaming Sin señal?

-La idea empezó mientras estábamos en el canal (VTV). Con Miguel Arispe y Noelia García y otros compañeros teníamos reuniones de producción, donde se producían charlas muy divertidas, así que alguien dijo, medio en broma: “Tendríamos que hacer un programa con esto”. No lo tomamos muy en serio en ese momento pero luego la productora Noelia García empezó a darle forma. Me acuerdo que yo me iba de viaje y les dije: “Arreglen todo y a la vuelta, estoy para hacerlo”. Así surgió: es como una charla de amigos, con invitados, anécdotas. Estuvieron Petru Valensky, la vicepresidenta Beatriz Argimón, entre otros. La pasamos muy bien.

-Tu puerta de entrada en los medios fue la repostería. ¿En qué momento se produjo?

-Por casualidad. Un día me llamó una muy buena clienta para decirme que había un programa de televisión que estaba buscando un espacio de pastelería. Ella me había recomendado y como le tengo mucho cariño a esa persona, le dije que sí, que encantado. Pero no estaba muy seguro. Es más, como era fin de año y ella me había hablado de un proyecto para al año siguiente, pensé que la convocatoria formal sería en marzo y tenía tiempo para pensar en alguna excusa. Sin embargo, a la semana, en pleno enero, me estaban llamando. Sin excusa preparada, tuve que ir. El primer día estaba un poquito nervioso pero fui tan bien recibido. Era Día a día, cuando los conductores eran Fito Galli con Rosario Rodríguez.

Julio Morère.
Julio Morère.
Foto: Estefanía Leal

-Sos ingeniero, ¿la pastelería cómo apareció en tu vida?

-Mi madre cocinó siempre. Yo estaba acostumbrado a desayunar medialunas de almendras o tortas muy sofisticadas. De niño estaba mucho en casa y empecé a ayudarla. Ese fue el comienzo. Después me independicé y como me gustan mucho los alfajores de maicena y la pasta frola, le pedí la receta a mi madre porque no me gustaba ninguna de las versiones que compraba. Los empecé a hacer y a partir de ahí, creo que un poco por mi formación como ingeniero, me obsesioné y perfeccioné las recetas para que me quedara cada vez mejor el resultado. Además, me puse a estudiar pastelería.

-Para el año 2023, VTV los convocó a la conducción de Día a día tras la salida de Fito Galli. ¿Te sorprendió esa iniciativa?

-Sí. Yo hacía poco que estaba con el segmento de pastelería. Me di cuenta de que el bloque era cada vez más largo y que nos divertíamos mucho. Un día me llamó el gerente del canal para una reunión. Pensé que me iba a dar las gracias y hasta luego. Pero para mi sorpresa, me preguntó si yo estaba dispuesto a hacer otras cosas en el programa. Y ahí empezó el ciclo con Rosario Rodríguez y Miguel Arispe. El match fue inmediato entre nosotros, nos hicimos amigos y compartimos mucho tiempo juntos.

-Este ciclo duró un año y medio hasta que hubo renovación de autoridades en VTV…

-Sí, así fue. Para nosotros fue inesperado porque al programa le iba bien. Teníamos mucho ida y vuelta con la audiencia, con los anunciantes y con los invitados. Así que pensamos que seguíamos. Pero bueno, la dirección tomó en su derecho la decisión de sacarnos. Fue un día triste, por el clima que se había generado entre todos: conductores, productores, técnicos. Pero bueno, ya está. Salí de ahí y seguí con mi vida, con más tiempo libre, cosa que también me costó porque al principio no sabía mucho que hacer. Mi rutina estaba clara: de mañana trabajaba como ingeniero, después me cambiaba para el programa y venía corriendo para en la noche hacer las tortas. Me costó reenganchar pero uno se acostumbra. La nostalgia se aplaca un poco porque seguimos en contacto con el equipo por el streaming Sin señal.

-En lo personal compartiste gran parte de tu vida con Omar Varela. Se cumple el mes próximo dos años de su partida. ¿Cómo lo definirías?

-Un ser absolutamente extraordinario. Extraordinario en el sentido estricto de la palabra: un tipo totalmente, diferente, cautivante, Nos conocimos en un boliche. Cada uno iba con su grupo de amigos y habia uno de cada grupo que se conocían entre sí. Así que nos saludamos todos. Al día siguiente, salì de estudiar y fui a una estación de servicio. Él estaba ahí. “¿Te acordás que nos cruzamos anoche?”, me dijo. Después de ahí nos separamos nunca más. Estuvimos 15 años juntos y si bien la separación fue triste, quedamos siempre en contacto, hasta el final, como grandes amigos.

-Él había enfermado de Parkinson, ¿cómo fue el proceso de acompañarlo?

-Muy difícil. A Omar se le desarrolló la enfermedad estando en pareja conmigo en el año 2004. Tenía 47 años y el Parkinson, cuando se manifiesta en una persona joven, evoluciona muy rápido. Y así fue: el proceso de deterioro fue muy triste. A veces se quiere romantizar estas cosas y la verdad es que no. Todo es un espanto y cada día más espantoso. La enfermedad no tuvo nada que ver con nuestra separación y de hecho seguimos siempre en contacto. Últimamente él ya no se podía desplazar porque tenía el Parkinson de inmovilidad y hablábamos a diario prácticamente. Le consultaba todo a Omar porque era una persona muy perceptiva y siempre se daba cuenta de todo. Muy pocas veces se equivoca cuando hacía algún pronóstico sobre una persona o una situación. Estaba plenamente informado de todo y era conciente de su enfermedad y de su final. En una de las últimas conversaciones, me dijo que estaba muy satisfecho con su carrera, que había hecho todo lo que se había propuesto. Estaba en paz con eso. Por más que parezca un consuelo siemple, es bien importante que haya llegado a su etapa final con esa sensación. Hizo los musicales más importantes, las comedias que rompieron todos los récords, hizo televisión… Estaba feliz con todo eso.

-¿Llegó a ver tus comienzos en la televisión?

-Sí. Después de cada una de los segmentos, me llamaba por teléfono y me decía en qué podía mejorar. Era permanente: yo sabía que todos los martes, después de mi espacio en Día a día con la pastelería, recibía la llamada de él con sus indicaciones, que eran todas apropiadas. Porque era un director genial. Hasta hoy extraño eso. Muchas veces por día pienso, ante diferentes situaciones, ¿qué pensaría Omar de esto?

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