Juanita pide ser una mujer ¿normal?

Por Luis Ventura

En los últimos días, y a caballo de tener que promocionar estrenos de película, obra de teatro y la comunión de su hermanastro Rocco Gastaldi, la escurridiza Juanita Viale del Carril volvió a quedarse con muchas de las miradas de los acontecimientos sociales rioplatenses.

Porque sin evaluar contenidos ni calidades de sus trabajos, lo cierto es que cada vez que convoca a la prensa u ofrece alguna nota, esta mujer de 29 años, bonita nieta de Mirtha Legrand, no deja de sacudir al medio con lo inesperado como lo impactante.

Demás está decir la falta de consideración a cronistas, fotógrafos y camarógrafos que responden ansiosamente a sus eventos, donde suelen ser amontonados, empujados, humillados y muchas veces hasta golpeados por las situaciones, en las que la seguridad termina convertida en inseguridad, los custodios en verdugos y los que deberían controlar terminan agrediendo a quienes fueron invitados para finalmente quedarse lejos de las notas que fueron a buscar, o con material que dista de lo que ellos realmente pretenden.

Pero más allá de la anécdota, y como es su derecho, Juanita elige con quién o a quiénes hablar. Los lugares a los que les da las mejores producciones fotográficas, las respuestas que muchos esperan pero a unos pocos destina. Porque a preguntas que la movilicen, Juana prefiere la huida. La corrida hacia la puerta o hacia la ventana para preservar esa frase, ese dato o aquella lectura de las cosas para los que menos riesgos le ofrezcan a la hora de publicar.

¡Y no está mal! Es como elegir a quien te acompañe en una salida, o en un plato de fideos o un café compartido. Lo que sí cuesta digerir es escuchar a Juanita decir que la prensa no la deja vivir una vida normal... Como si la prensa sola la hubiese puesto en ese lugar por el que cobra, y muy bien, miles y miles de dólares.

¿Habrá querido decir normal o común? Porque para Juanita es bien posible que una vida normal sea desaparecer por el mundo sola, sin que su familia supiera dónde estaba, generando angustias y ansiedades que se hubieran resuelto con sólo un llamado que tardó varios días en llegar. Para Juanita debe ser normal andar en los autos besándose con un embarazo avanzado con alguien que no es su pareja. Para Juanita debe ser normal ser sorprendida manejando un auto en el que su interior había un prófugo de la justicia argentina como en un momento fue Marcos Gastaldi para pelearse con todas las cámaras...

Está todo bien, si para ella eso es pretender ser normal, cómo sería una persona anormal, fuera de lo común... Ella no es la primera ni la última nieta de una celebridad, tampoco la hija de una figura popular y sin embargo hay tantos de esos nietos y tantos de esos hijos que no tienen la exposición que tiene ella ni que sufren su lugar o que ni siquiera son famosos. A Juanita algo le ha salido mal o en algo falla. ¿Por qué será? ¿No ocurrirá que más allá del desprecio que ella experimenta por los medios de prensa no puede dejar de provocarlos e incentivarlos para que estén detrás de ella? Da para pensar y responderlo sin salir corriendo como es su costumbre. Chau, hasta el próximo Sábado... ¡Show!

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