Por: Bernadette Laitano
Hay obras que se imponen y trascienden. Es un fenómeno en el que premios, asistencia de público y reconocimiento de la crítica ocupan un segundo lugar. Se trata de una verdadera creación artística y con eso, alcaza. Gatomaquia, de Lope de Vega, es uno de esos casos. Ganó tres premios Florencio en 2007 (Mejor Espectáculo, Director y Elenco) y un Iris. Recorrió el país. Se presentó en Argentina, Brasil, Ecuador, y ahora, esta misma noche, realiza la última función en el escenario del Patio de Fúcares, en el marco del Festival de Teatro Clásico de Almagro, en España. Pero ese estreno del Teatro Victoria, a mediados de 2007, tiene un peso que no lo sostienen ni los premios ni la masividad de público. Se sostiene solo.
La posibilidad de asistir al Festival de Almagro surgió en 2008, cuando nos visitó la Compañía Nacional de Teatro Clásico de España para presentar Don Gil de las Calzas Verdes, bajo la dirección de Eduardo Vasco. Fue éste último quien sugirió que Gatomaquia participara del Festival de Almagro, pero en 2009, cuando se celebran los 400 años de la edición de El Arte Nuevo de Hacer Comedia, escrito por Lope de Vega y que explican porqué este año el festival se centra en su persona -y porqué la Gatomaquia de Vidal era presencia obligada: "Ya llamarle `el arte nuevo` en aquel momento era una transgresión porque la palabra `arte` era usada solamente para la estructura clásica, entonces `arte nuevo` ya era contradictorio", explica Vidal.
Héctor Manuel Vidal es el creador de esta puesta en escena que demostró que un clásico de 1634 y escrito en verso todavía puede sorprender. Una semana exacta antes del estreno en Almagro, llega tranquilo a la entrevista y responde qué es para él, su Gatomaquia: "Ahora es una tortura (se ríe). No. Lo raro fue hacer las sustituciones (...) Después de lo de Buenos Aires se generaron una cantidad de cosas, me llamaron de Francia, del festival de Almagro, la posibilidad de Cadiz (N.R. se presentarán allí también) Fue empezar de nuevo a trabajar, a moverse. Empecé a trabajar y fue divino, bárbaro, y terminó siendo como la frase de Silvio Rodríguez: `No es lo mismo pero es igual`. Ahí hay algo que no es lo mismo, pero es lo mismo. Revisité la obra".
Vidal se refiere al cambio de elenco. Del primero, solamente queda Cecilia Sánchez porque Leandro Núñez, Diego Arbelo y Jimena Pérez ahora forman parte del elenco de la Comedia Nacional. Los nuevos integrantes son Santiago Sanguinetti (como Marramaquiz, que interpretaba Núñez), Fernando Dianesi (como Micifuz, que hacía Arbelo) y Natalia Bolani (como Zapaquilda, que interpretaba Pérez): "El otro día fue precioso porque fueron Leandro y Diego a ver un ensayo y terminaron emocionados, se reían de las cosas que ellos habían hecho, pero que nunca las vieron hechas por otros. Yo no los pude ver porque los tenía atrás, pero se reían mucho y me decían que ahora entendían el fenómeno, al verse de abajo por primera vez", dice.
El tiempo de trabajo con el primer elenco exigió seis meses y medio, que implicó ensayos seis días de la semana, cuatro horas diarias porque había que descifrar ese texto y encontrar de qué manera querían contar cada una de las siete silvas que dan cuerpo a la obra. "No hay que olvidarse de que es una novela, hay un cambio que tiene que sufrir que es a la novela contarla en el teatro. Se puede decir que ese es el gran cambio. Después, lo otro es que la fui trayendo hacia acá pero también partí de Lope. Él lo que hace es reírse de todos sus contemporáneos, de todos los creadores contemporáneos, y de los antecedentes también, empieza jorobando a Homero", señala Vidal. "La novela iba ayudando a encontrar qué género precisábamos para contar cada una de las silvas".
Una representación clásica para la declaración de amor y el duelo, ópera para el rapto, hip hop para la pelea de gatos. Los actores son la mitad genial de la obra: "Otro de los líos era ir transitando todos los géneros pero que el centro siempre sea el actor (...) Fue por lo que hicimos el doblaje, para que el actor esté presente y haciendo porque si no la imagen del cine se come al teatro y chau, después no podés volver a la condición humana porque la otra te distorsiona mucho".
Modernizar es la palabra que más se ha usado para describir lo que Héctor Manuel Vidal ha hecho con Gatomaquia. Y aunque hay mucho de cierto en eso, `lúdico` podría sentarle mejor: "Gocé leyéndola, dirigiéndola, gozo ahora reponiéndola, corrigiendo, sacando cosas de acá, cambiando algo, que en realidad no le cambié nada, detalles, por ejemplo en el final, el último parlamento, que en realidad antes fue escrito como el prólogo que hace Lope a la novela, ese prólogo yo lo pongo como parlamento final de Marramaquiz".
"El texto tiene que sonar, tiene que entenderse y además tiene que ser un placer para los actores decirlo. Es un verso bastante llano, juguetón, no es el verso de Calderón, Tirso… Para que lo puedan jugar los muchachos, actores jóvenes, y gozarlo. Trabajamos mucho sobre eso, entender qué quiere decir porque el verbo está colocado en otro lado, el artículo no viene de la mejor manera, entonces primero tenés que entender mucho y después trasmitir entendiendo y que suene y que me guste cómo suena", afirma Vidal.
Los tres nuevos integrantes del elenco han sabido ganarse su espacio y seguramente mantendrán el peso de la obra. Para verlos, los montevideanos tienen una nueva oportunidad para volver a disfrutar de Gatomaquia, solamente por seis funciones en el teatro El Galpón, cuando vuelvan de Almagro y antes de partir hacia Cadiz. A partir del viernes 17 de julio y hasta el domingo 26, viernes y sábados a las 21:00 y los domingos a las 19:00