El periodista que solo dejó de ejercer

Néber Araújo se retiró en 2003 de los medios, pero no de su pasión. Todos los días sigue la agenda

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Periodista sin ejercer. Así define su presente Néber Araújo. En las paredes de su memoria -y la de generaciones de uruguayos que lo siguieron- quedan 43 años de dedicación a la radio y a la televisión con diferentes propuestas periodísticas. En 2003 se retiró para siempre y hoy disfruta de su vida sin cámaras ni micrófonos. Eso ha pasado, pero el periodista queda: "No puedo comenzar la jornada, en mi país o fuera de él, sin una buena dosis de radio, diarios, revistas, Internet o llamadas para comentar temas del día con amigos o alguno de mis hijos. Cuando viajo no tomo hotel si no tiene sala de Internet. Todos cargamos con alguna locura en la vida. Algunas más sanas que otras", relata desde este 2011 del otro lado de la vida pública.

La "locura" empezó casi de casualidad. Melense de nacimiento, Araújo salió por primera vez al aire en la radio La Voz de Melo, donde hacía locución comercial y presentaba temas musicales: allí perdió el miedo al micrófono. Pero quería estudiar abogacía. Llegó a Montevideo a mediados de los `60 y debido a los apremios económicos de su vida de estudiantes, salió a conseguir trabajo. Entró a prueba en Radio Carve, en la sala informativa. Al mes, su desempeño era malo y las autoridades estaban decididos a despedirlo, pero le concedieron un mes más para que el muchacho pudiera conseguir otro trabajo. "En ese lapso di vuelta las calificaciones negativas y logré un acuerdo que me retuvo 12 años en Carve, donde fui informativista, editorialista y conductor de los noticieros y de programas periodísticos. Apremios económicos y una gran voluntad de no capitular en el vamos despertaron en mí una pasión que hasta hoy me acompaña", recuerda Araújo.

Luego pasó a Radio Sarandí y a Canal 12, donde debutó en 1972 con En vivo y en directo, junto a Silvia Cuadrado. La segunda tapa de Sábado Show, de diciembre del 72, refleja ese momento y las impresiones de ambos periodistas acerca de aquel magazine periodístico vespertino, en el que debutara, por ejemplo, Jorge Traverso. La dictadura sacó del aire el programa y cerró una etapa. Néber siguió solo en la radio. En 1985 vuelve a Canal 12 hasta 2003 con su doble actividad: Telemundo y Agenda confidencial.

Aunque en general reacio a la exposición, Néber aceptó la invitación a la memoria formulada por Sábado Show en ocasión de este número aniversario. Una charla con el periodista de sangre, que colgó los títulos.

-¿Cómo surgió En vivo y en directo?

-Cuando me retiré de Radio Carve en 1972, Jorge Nelson Mullins me llamó para Radio Sarandí y al mismo tiempo, me presentó al Ing. Horacio Scheck. Canal 12 procuraba en ese momento un conductor para poner en pantalla ese programa. Allí, con la Sra. Silvia Cuadrado y un muy magro equipo de producción pusimos a andar ese programa entre las 15 y las 19 hs. Un magazine vespertino con exteriores y entrevistas de piso que duró hasta que la dictadura nos dejó sin temas.

-Participó y lideró diversos espacios periodísticos en radio y televisión. ¿Cuál de ellos o qué etapa de su carrera le dio mayores satisfacciones?

-Todos y todas. Unas fueron de meritorio y aprendiz, otras de posibilidades para desplegar conocimientos y exigir investigación y formación permanente, con grandes compañeros y con líderes empresariales que supieron valorar y premiar el esfuerzo y la capacidad que entregábamos. En la piel de mi aprecio y de mis sentimientos y memorias están tatuados los rostros y los momentos vividos en cada uno de esos espacios periodísticos. Los veo siempre con alegría.

-Por el contrario, ¿cuáles cree que fueron los momentos más difíciles en el ejercicio de su profesión?

-El tiempo duro fue el de la dictadura. Estuve 11 años sin poder hacer televisión. Fue doloroso , pero no altero mis objetivos. Siempre tuve mucha paciencia para conseguir lo que quiero. Esa etapa nos probó en la capacidad de sobrevivir sin claudicar ante el miedo y las presiones y gambeteando para crear espacios donde decir lo que se prohibía o sugerir la esperanza de la salida. El deseo de la libertad latía en cada momento de nuestro programa. Era entonces En Vivo y en directo en Radio Sarandí. Allí estuvimos por 22 años.

-¿Cómo era un día suyo pongamos en la década del 80 o 90, que es la que suponemos de mayor actividad?

-Sí, cuando volví al trabajo simultáneo radio-TV, del 1985 al 2003, mi jornada empezaba con una afeitada y un desayuno a las 5 y media de la mañana, un retorno a casa entorno de las 14 hs, una siesta de una hora y retorno a las tareas hasta las 21 o 22 hs. Pero fue tan estimulante todo que nunca sentí el peso o el cansancio de la larga tirada. El día se pobló siempre de hechos o exigencias creativas que, por una razón u otra, nos transportaron a zonas de disfrute personal o colectivo. Y digo esto ultimo porque el equipo fue siempre pieza fundamental para nuestra realización.

-En 2003 decidió abandonar los medios de comunicación, ¿ha experimentado o experimenta aún algún gesto de arrepentimiento?

-A veces una cierta nostalgia. Unos deseos de tallar en el acontecer de algunos días. Pero he descubierto otras alternativas vitales que tampoco sospechaba que, en medio de la vorágine anterior, estaban siendo postergadas por la fiebre periodística. Estar vivo y sano es un privilegio que muchas veces no nos detenemos a apreciar cuántas oportunidades se nos ofrecen para hacer otras cosas. Cosas bien distintas de las que nos obsesionaban como si fueran insustituibles.

-Si tuviera un espacio periodístico en la actualidad, ¿a qué temas le daría usted mayor atención?

-Es tan rica la agenda, sobre todo ahora que el mundo se nos ha metido en casa con tanta gravitación y tantos conflictos, que no es fácil elegir los temas. Ellos nos marcan el tiempo y el espacio. Pero pienso que lo que más procuraría es ayudar a iluminar a las gentes en la mejor comprensión posible del asunto que nos convoque cada día. Hay demasiada información sin contexto ni critica que nos cae encima como una masa que aplasta y confunde.

-¿Le quedó algo pendiente en su actividad periodística? ¿Algún proyecto en el tintero?

-No. Cuando me detuve necesitaba en realidad parar la máquina. Disfrutar o vivenciar otras dimensiones propias o de mi entorno. Sacar la cabeza de esa vida de la conquista del instante a que nos condicionan la radio y la TV. Leer , ver mucho cine, viajar, cultivar los amigos, mirar con mas atención a los que quiero y me quieren.

-¿Conserva vínculos de amistad con antiguos colaboradores o colegas de actividad periodística?

-Sí, claro. He sido un fuerte competidor en mi actividad periodística, pero nunca sobre la base de la destrucción del otro. Creo además que he ayudado a muchos y muchas en esta hermosa tarea. Pero eso deben decirlo con más propiedad los que estuvieron a mi lado o yo del lado de ellos.

-Cuando hoy sale a la calle, ¿de qué le habla la gente?

-Algunos me preguntan si volveré, cuándo, dónde y por qué no estoy en la línea de fuego. Son preguntas gratificantes. Me hacen pensar que los 43 años de radio y más de 20 de TV valieron la pena, como acto de servicio, sin saber muchas veces que lo estábamos realizando.

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