ENTREVISTA

Claudia García: "No estoy de acuerdo con el diagnóstico, pero respeto la decisión de mi desvinculación"

A los 51 años, la periodista se quedó sin trabajo. Sintió el cimbronazo, pero también una ola de mensajes de afecto y reconocimiento que la llenó de satisfacción. Instalada en su chacra de Maldonado, García planea regresar a los medios aunque sin apuro. "Estoy tranquila y abierta a ver qué pasa".  

Claudia García
Claudia García. Foto: Ricardo Figueredo. 

—Luego de la desvinculación de Telemundo, ¿cómo evalúa las repercusiones?

—Han sido días intensos, de muchas emociones. El impacto que tuvo la noticia en redes me sorprendió mucho. Si bien, debido a la labor que tenía en el noticiero, uno espera cierta repercusión, nunca imaginé el volumen de mensajes que recibí. Fueron muchísimas las manifestaciones de afecto, cariño y reconocimiento al trabajo que provino del público en general y también de los colegas. Dentro de la desazón que implica perder un trabajo y más con la noticia de un despido, puedo decir que viví momentos de satisfacción.

—¿Le sorprendió la medida?

—Absolutamente.

—¿No hubo instancias intermedias?

—Sí, pero a favor de sumar y de darle a la conducción una faceta más descontracturada, como el formato lo está pidiendo. Hay una tendencia mundial. Los noticieros en el mundo, en especial los centrales, ya no son aquellos programas quietos y acartonados. En Uruguay se está acompasando lo que ocurre en otros países, donde los periodistas se paran, se trasladan, conversan entre sí. Y en Telemundo estábamos trabajando en ese sentido en los últimos dos años desde que asumió la nueva gerencia. Incluso, hubo varias transformaciones escenográficas acompañando esos cambios. Veníamos trabajando en ese sentido y ya estábamos mirando el año electoral, con la intensidad que eso implica, así que francamente no esperaba una noticia así de desvinculación. Es cierto que estamos todos en el bolillero, pero para este año no imaginaba que iba a suceder lo que sucedió.  

—¿Qué argumento recibió?

—Que el noticiero quiere seguir cambiando y renovando. De hecho, se anuncia una renovación de staff. Entiendo que se van a sumar más periodistas al set. Y al parecer, todos esos cambios no tienen que ver con lo que se esperaba de mí. O dicho de otro modo: el formato al que ahora aspira Telemundo no me tuvo en cuenta. No quiere decir que soy vieja ni nada de eso, pero el formato pide otra cosa. Al parecer no voy con el molde de lo que Telemundo va a hacer en los próximos meses. Esa fue la explicación. No se me cuestiona profesionalmente, ni mi labor. La palabra que más escuché fue la de "renovación", que implica cambio de caras y de formato. No hay otros motivos, no hubo problemas internos ni de tipo político ni de relacionamiento. Tengo muy buena relación con todos mis compañeros y con las autoridades.

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—¿Qué sensación le dio esa explicación?

—Bueno, yo no estoy de acuerdo en cuanto a lo que proyectaron sobre mí, pero respeto mucho las decisiones. Son criterios empresariales y tengo matices en cuanto al diagnóstico. Yo pienso que el producto noticiero requiere de una solidez y de tener ahí en frente a periodistas con cierta permanencia porque eso hace a la credibilidad. En los informativos se construye un valor a lo largo del tiempo. Para mí la permanencia y la seriedad son los capitales de un informativo. Desde ese punto de vista no lo entiendo, pero también hay que respetar los proyectos que emprenden los canales. Están probando otras cosas y si en esas pruebas, yo no tengo lugar, está perfecto. Los noticieros en el mundo tienen, en muchos casos, periodistas más añosos que yo y con más años dando noticias. No los cambian porque en ellos se refleja una audiencia sostenida, más allá de los vaivenes del rating.  

—Más allá del caso puntual, ¿cree que en la TV hay una especie de obsesión con el rating?

—Puede ser. A veces nos obsesiona el rating y la ansiedad hace que uno saque conclusiones quizás apresuradas. Con Telemundo en este tiempo hemos estado en todas las posiciones en la carrera del rating porque depende muchos factores. Al rating hay que saber leerlo. Requiere de un análisis que yo tampoco sé hacer. Pero no se debe tomar como un número frío ni que conduzca a una sola conclusión.

—¿Cómo analiza la repercusión de su salida a nivel de los colegas?

—Me llamaron muchos para darme su aliento y su consejo. Y entre ellos, quiero mencionar a mi amigo Orlando Petinatti. Además de ser un gran profesional, es un gran amigo. Trabajamos juntos en Océano FM y él luego me llevó a Futura y a otros emprendimientos. Formamos una muy buena amistad y de la gran cantidad de colegas que me llamaron estos días, quiero destacar especialmente al Peti. Es un gran consejero y se lo quiero agradecer públicamente.

—¿Cuáles son sus proyectos hacia el futuro?

—Después de esa intensidad de mensajes y de cariño, ahora estoy un poco más tranquila en cuanto a pensar en descansar y abierta a ver qué pasa. No me quiero obsesionar con volver rápidamente al trabajo. Tomo este momento como una oportunidad. Estoy afuera del medio y aprovecho para ser una observadora más de lo que me está pasando y me pregunto: “¿Y ahora qué?” Tengo ganas de seguir en la comunicación porque ha sido mi vida, pero veré cómo, cuándo y en qué forma volver.

Claudia García
Claudia García. Foto: Ricardo Figueredo. 

—Por mucho tiempo hizo radio, ¿ha pensado en regresar?

—Quizás. Lo pensé y sería lindo volver a la radio a hacer un programa de interés general, con entrevistas e informes. Hacer periodismo en radio es una posibilidad que siempre he tenido en mente. Ahora que tengo tiempo, podría darse. Como también podría ser posible un programa de TV que no sea un noticiero. Veremos. En este momento el mercado está muy deprimido y eso es algo que hay que analizar. El año electoral tampoco ayuda porque no veo grandes apuestas. Todos están a la espera de lo que suceda.  

—¿Descarta el noticiero como formato?

—No, no descarto nada. Lo que ocurre es que los noticieros son limitados y ya tienen a sus figuras. No veo mucho margen en este momento de volver a un noticiero. Además, considero a esta pausa como una oportunidad para hacer otras cosas. Depende de lo que se me presente y de lo que yo pueda generar. No estoy cerrada a nada. Como tampoco estoy cerrada a hacer otras cosas que no tengan que ver con la comunicación. Si no se me presenta una oportunidad que me entusiasme o no tenga la suerte de generarla, no descarto dedicarme a otra cosa. La vida tiene sus ciclos y quizás el de los medios sea un capítulo cerrado. Por algo suceden las cosas. Aprendí en la vida que uno tiene que capitalizar lo que le pasa y aprender de ello. Desdramaticemos, aceptemos y sigamos adelante. Hay muchas personas que pierden el trabajo como yo y seguramente la pasan peor que yo. Desde ese punto de vista me siento privilegiada por la vida que tengo, por mi familia y por otras actividades que tengo fuera del periodismo. Así que se cierra un ciclo, se abren otros. Tengo 51 años y puedo hacer un montón de cosas. Hay muchos proyectos familiares también.  

"Desdramaticemos, aceptemos y sigamos adelante Hay muchas personas que pierden el trabajo y seguramente la pasan peor que yo"

—¿Extraña la pantalla?

—Por ahora no. Es reciente mi salida. Capaz que dentro de un mes cambia la percepción. Tampoco he tenido mucho tiempo porque ha sido muy demandante por lo que lo pasó con el público y con los colegas. Supongo que voy a extrañar mi trabajo pero lo voy a saber suplir con otras actividades.  

—¿Ha vuelvo a ver Telemundo?

—No, no quiero por ahora. Siento que ya no pertenezco. Sé que en las próximas semanas harán cambios y le deseo lo mejor a mis compañeros.

—Está viviendo en un chacra en Maldonado desde hace un tiempo, ¿cómo es su día a día?

—Me levanto muy temprano. Con mi marido tenemos una huerta orgánica, de la que consumimos y eventualmente comercializamos. Por ahora es un emprendimiento familiar, más bien de él, que se dedica a todo lo verde. Pero yo lo ayudo en las tareas con la tierra y aprovecho este tiempo para meter mano en esas cosas que me encantan y que son bien terapéuticas. Siempre recomiendo el contacto con la naturaleza. La ciudad está muy acostumbrada al barullo del shopping, del evento, pero cuando salís un poco de eso y entrás en tus silencios, aparecen buenas conclusiones. En este momento, además, me ha venido muy bien vivir aquí. Me ayudó a estar tranquila, disfrutando de la huerta y de los animales.  

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—¿Hace cuánto que optaron por dejar Montevideo?

—Hace dos años. Queríamos tener un lugar así, con tierra donde anclar. Estamos acá por elección. Yo iba a venía todos los días a Telemundo y a pesar de que mucha gente se sorprendía de que viajaba todos los días, era una buena combinación la del noticiero con vivir en la chacra, porque el contacto con la naturaleza suma mucho a la salud.

—Desde 2003 estaba en Telemundo y antes estuvo en Canal 10, además de medios radiales. ¿Cómo evalúa estos tiempos para la comunicación y el periodismo?

—Los medios han tenido que adaptarse a la realidad de las redes sociales. Son todas fuentes, aunque a veces hay que contrastarlas un poco más. Pueden surgir las fake news. Yo no era muy activa en redes. El Twitter lo tenía desde el silencio para chequear qué estaba pasando. Pero a partir de mi despido, me he vuelto mucho más dinámica. He contestado los mensajes y tuve un crecimiento de seguidores muy importante. Es una herramienta muy interesante.

—¿Cómo quedó la relación con canal?

—Muy bien. Porque no hubo peleas ni conflicto de ningún tipo.

—¿Por qué no fue el día en que se suponía iba a ser la despedida al aire?

—Me despidieron un viernes. Cuando me lo comunicaron, lo primero que me surgió fue el deseo de despedirme del público. Mi idea inicial era salir ese mismo viernes y despedirme. Pero se valoró que no, que lo mejor era irme a mi casa para volver el lunes y ahí sí hacer la despedida formal al aire. En ese momento, me pareció bien. Sin embargo, del viernes al lunes pasaron un montón de cosas en las redes, hice un video en Twitter que tuvo muchísimas reproducciones. Y me parecía que ya estaba. Perdió el sentido la despedida. De repente iba y me emocionaba y no decía todo lo que quería decir. Y en ese video en redes estaba todo resumido. No tenía sentido hacer otra cosa.  

—¿Pudo hacer ahorros a lo largo de la carrera?

—Si. Por suerte puedo tomarme una pausa. Y es lo que pretendo hacer. Vamos a ver si alguna oportunidad me saca de la pausa. Si no, me voy a quedar en esta pausa muy activa, por cierto. Porque en cuanto al trabajo con la huerta y la tierra, hay mucho qué hacer aquí. Después de los 50 años, tenés otra mirada de la vida. Sopesan otras cuestiones y por suerte no tengo la necesidad de buscar trabajo de inmediato. Algunos colegas que me quieren mucho me han aconsejado que aproveche este momento y el afecto recibido por el público para volver rápidamente. Pero pienso que ese es un capital que me llevo y que no tiene un vencimiento para mañana o pasado. Que me tome una pausa, no creo que cambie la relación con el público. He recibido tantas cartas, mensajes y llamados maravillosos. Qué bueno que uno despierte esa empatía en la gente. Eso me hace sentir muy bien y muy segura de todo lo hecho.  

—¿Como se encuentra de salud? En 2011 superó un cáncer de endometrio...

—Estoy bárbara. Cuando a uno le pasan potentes en la vida, que van más allá de la pérdida de un trabajo, pienso que es más importante estar bien de salud, tener una familia que te acompañe y buenos amigos. Yo tuve cáncer y cuando uno se da frente con la muerte, te cambia todo a nivel de perspectiva. Uno aprende de la experiencia y se fortalece. El cáncer te puede matar pero también se puede aprender de él. Soy de las que tuvo suerte y pudo sanar. Y ahora tengo una gran inteligencia emocional gracias al cáncer, que me permite detectar donde están las cosas importantes. No me ahogo en un vaso de agua. Perder el trabajo es horrible, pero al haber vivido otras situaciones duras, agradezco todo lo que me sucedió. Y todo lo bueno que, estoy segura, me va a suceder.

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