LA SIESTA DE LA FÁBRICA DEL MUNDO

La vida made in China: cómo nos afectará la falta de mercadería que no está llegando

La paralización de la cadena productiva amenaza la buena salud de cientos de empresas uruguayas que llevan años afianzando una relación cada vez más dependiente con un proveedor esencial y cumplidor.

coronavirus
Importadores no tienen casi margen para esperar la reactivación de las fábricas tras la explosión del coronavirus.

Desde su casa en Shanghái, la uruguaya experta en negocios internacionales Mary Acosta envía un mensaje de audio en el que dispara: “El pánico viene de afuera. Acá la sensación que tenemos es que está todo bajo control. La verdad es que en China estamos mucho más informados de cómo evoluciona el coronavirus de lo que se enteran ustedes”.

A 2.000 kilómetros de distancia, en la ciudad de Changchún, Maia Escobar —estudiante de un doctorado en biotecnología de cultivos— coincide. “Sentimos más aburrimiento que temor. Que estén tranquilos en Uruguay porque esto pronto va a pasar y no nos falta nada. De a poco vamos volviendo a la normalidad”.

Para probarlo graba un video recorriendo las góndolas bien abastecidas de un supermercado. Y cuenta que ayer viajó en tren y en subte; recién antes de usar el segundo transporte los funcionarios sanitarios les controlaron la temperatura a los pasajeros, igual que hacen en las entradas de todos los complejos de viviendas.

En el subte le pidieron a Escobar que escaneara un código desde su teléfono, porque en el caso de superar los 37.3° sería conducida a un hospital y sus datos se ingresarían en las tres aplicaciones creadas específicamente para cercar al virus. La tecnología 5G está permitiendo un monitoreo inédito de una epidemia.

Una de las aplicaciones informa minuto a minuto la cantidad de afectados (75.685, unos 55.000 en la ciudad de Wuhan), de fallecidos (2.238), de curados (más de 18.000); la expansión del virus (en más de 30 países) y los casos nuevos (que disminuyen desde hace cuatro días).

Otra revela qué medio de transporte usó la población enferma: día, hora y compañía. Un invento extremadamente útil puesto que el virus tomó estado público durante los festejos por el Año Nuevo chino. La tradición indica que en esa semana de licencia que semiparaliza al país millones se desplazan a sus provincias de origen.

china
Los controles sanitarios en el metro y en los complejos de viviendas les toman la temperatura a todos los ciudadanos. Si supera los 37.3° son hospitalizados. 

Acosta, la especialista en negocios internacionales, respiró tranquila al comprobar que no había ningún infectado en el vuelo que la trajo de regreso desde sus vacaciones en Japón.

Para estar aún más calmada puede consultar una tercera aplicación que le avisa a qué distancia se encuentran los afectados. Si alguno vive en el edificio de esta uruguaya o está en el mismo café que ella, este software le alerta.

Para Leonardo Olivera, cónsul uruguayo en Shanghái, el factor tecnológico sumado a la confianza del pueblo chino hacia el gobierno y su carácter obediente para cumplir las medidas de protección impuestas en cada una de las provincias explican el veloz control de la epidemia.

Con este escenario, de acuerdo al grado de afectación, varias ciudades han reiniciado sus actividades. En donde está Olivera —el epicentro financiero de China— ya regresaron casi todos los habitantes que estaban fuera. Funcionan los metros, los trenes, abrieron shoppings, restaurantes y bancos, pero únicamente dos días a la semana. Es que todavía son pocos los valientes que circulan por las calles.

La mayoría prefiere trabajar desde casa, evitar salir y hacer todas sus compras online. Las mercaderías son entregadas por deliveries que están obligados a tomarse la temperatura cada vez que ingresan a un comercio o residencia.

agencias de viajes

Trago amargo para quienes venden turismo exótico

Leonardo Olivera, cónsul de Uruguay en Shanghái, identifica al turismo como una de las principales industrias golpeadas por los efectos de coronavirus. Es que son unos 140 millones los chinos que cada año se desplazan por el mundo con este fin. Las consecuencias son múltiples: China se pierde sus propios ingresos al no recibir visitantes; los países vecinos se quedan sin sus turistas habituales; y en tercer lugar están las pérdidas económicas de las agencias de viajes que reciben cancelaciones de clientes corporativos que tenían pensado ir a ferias que fueron suspendidas, y de los que se arrepintieron para evitar aviones y aeropuertos. En nuestro país las agencias de viajes también sintieron el impacto. Sergio Bañales, expresidente de la Asociación Uruguaya de Agencias de Viaje y director de Mac Travel, estima que cada año se venden unos 2.000 pasajes a China. En las últimas semanas 20% de los clientes sustituyó sus destinos y más del 40% canceló el viaje tras la suspensión de la Feria de Cantón. El empresario considera que el mensaje del subsecretario de Salud, Jorge Quian, quien quiso alertar a los uruguayos sobre las posibilidades de propagación del virus, terminó “asustándolos”.

Se avanza, pero lento. Por estos días circulan informes privados que predicen que en las próximas dos semanas la actividad comenzaría a normalizarse. Según información a la que accedió El País, la consultora Cornerstone International Group realizó una encuesta entre 126 firmas ubicadas en Shanghái, Beijing, Hong Kong, Jiangsu, Zhejang y Guangdong cuyo resultado arrojó que la próxima semana el 73,6% de las fábricas retomarán su actividad; 19.2% completamente y el 54.4% lo harán a medias. La misma consultora pronostica que para el 2 de marzo la mayoría de las compañías retomarán sus funciones, al menos parcialmente.

Sin embargo, como el objetivo del gobierno es evitar la acumulación de población, no comunica una fecha estimada para reactivar las clases —varios centros de estudios desarrollaron sus propias aplicaciones para dictar cursos online— ni la actividad manufacturera.

Únicamente se permitió la reapertura de fábricas en casos puntuales —como la producción de insumos médicos— exigiéndoles a las empresas un plan de contención de la enfermedad.

Mientras que unas 13 provincias continúan cerradas, en buena parte del resto se sigue imponiendo un período de cuarentena de 14 días — tiempo que demora el virus en expresarse—, lo que impide el regreso de los trabajadores desde sus lugares de origen —donde habían ido a celebrar el Año Nuevo en familia— a sus puestos laborales.

Otros ciudadanos se mantienen fuera del país tras la cancelación de los vuelos de más de 40 aerolíneas. Varias de ellas aplazaron su reactivación hasta fines de abril.

Sin mano de obra, la fábrica del mundo duerme.

Día a día las delegaciones chinas cancelan su participación en encuentros comerciales en el exterior y se suspenden las principales ferias —como la de Cantón—, donde representantes del mundo entero asisten para planificar su año de importaciones y exportaciones.

Tal como lo ve Olivera, el cónsul uruguayo, “es demasiado pronto para calcular el impacto de esta parálisis”. Sin embargo, algunas proyecciones indican que las pérdidas podrían costarle a China un punto del Producto Bruto Interno. En Uruguay este mal trago tiene consecuencias, pero varios expertos coinciden en que todavía no tomamos conciencia.

Comercio al límite

“Tu vida es china”, lanza Álvaro Machado, especialista en comercio exterior, y agrega: “Mires a donde mires vas a ver algo fabricado allá”. Desde hace 15 años la segunda potencia mundial es el principal socio comercial de Uruguay. No solo es el destino del 80% de nuestras exportaciones, sino que se disputa con Brasil el podio en el origen de los bienes e insumos que importamos.

Alvaro Machado
“Hay empresas que están haciendo un quiebre de stock”, dice Álvaro Machado.

Para dimensionar la magnitud de la dependencia hacia la China proveedora, Ana Laura Fernández, asesora de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS), indica que la canasta está compuesta por unos 1.000 ítems arancelarios. Es decir que además de productos terminados nos vende materia prima esencial para la cadena productiva nacional.

La inesperada siesta del gigante afecta a los exportadores, pero también ahoga los importadores.

Los contenedores que no salen de los puertos y los encargos que no se están produciendo ya están impactando en el funcionamiento y las metas de los comercios que abastecen al mercado local; a los que crean productos a partir de insumos chinos; a las empresas que gestionan la logística de los fletes de estas mercaderías, y a las que ofrecen servicios de trading (producen en China y le venden a determinados clientes).

Pero, ¿qué tan graves serán las consecuencias? Fernández, la asesora de la CNCS, es cautelosa. “Todavía es muy pronto para saberlo”, asegura. En la acera de enfrente está Machado, el especialista en comercio exterior. Preocupado, advierte: “Todavía no hemos dimensionado lo que será el impacto de esta parálisis productiva. Y ya está pasando”.

Según un relevamiento realizado para este informe, el golpe varía de acuerdo al rubro. Gabriel Rozman, presidente de la Cámara de Comercio Uruguay–China, señala que los importadores de materiales para la construcción son de los más preocupados porque temen no poder cumplir con su organigrama.

Tampoco están llegando los agroquímicos para elaborar herbicidas. Antonio Bazzino, gerente comercial de Proquimur, dice que “hay una preocupación en la región” —esta empresa exporta el 60% de su producción a los países cercanos— ya que por un lado los encargos que ya están embarcados no han podido salir del puerto y por el otro las fábricas no retomaron el trabajo. “Lo único que podemos ir adelantando con los representantes que están trabajando desde sus casas son las cotizaciones y nos avisaron que los precios tendrán un incremento entre 5% y 10%. Lo mismo anuncian las navieras, ya que tendrán una demanda descomunal”, comenta.

Lucía Fajardo china
Lucía Fajardo cursa un doctorado en Xiamen. Desde Montevideo asiste a los cursos online, luego de la medianoche.

En este rubro no es fácil pensar en la sustitución de productos o de proveedor debido a las estrictas regulaciones, sin embargo se está estudiando qué puede ofrecer India. En conclusión: se prevé que durante un período ventana falte producto y un incremento en los costos, pero Bazzino tranquiliza y dice que este desajuste no afectará el precio de venta de frutas y verduras.

Por otro lado, empresas enfocadas en logística de fletes afirman que llevan más de un mes sin cargar un contenedor hacia su principal cliente (60% del mercado). De extenderse las medidas de protección en China, algunas temen desbalances financieros.

Hay comercios que hacen sus encargos de mercadería previendo un almacenamiento de uno o dos meses que están sufriendo un quiebre del stock. Por ejemplo, se presume que faltarán motos.

clases en espera

Otra forma de estudiar: la experiencia de dos uruguayas

Lucía Fajardo está realizando un doctorado en Xiamen. Volvió a visitar a su familia en Uruguay y debido a la suspensión de los vuelos aún no pudo regresar. Las clases debían comenzar apenas finalizara el Año Nuevo chino, pero se suspendieron hasta nuevo aviso. Las autoridades de la universidad y la Embajada de Uruguay en China mantienen informados a los estudiantes. Ante esta situación, los centros de estudio adoptaron distintas dinámicas. Algunos desarrollaron software específicos para impartir clases de forma online. Fajardo debió descargar seis aplicaciones distintas y tiene que loguearse puntualmente a cada clase para no quedar afuera. Algunas materias las cursa a la medianoche uruguaya y otras a eso de las 5:00 AM. Por otro lado, la uruguaya Mary Acosta se prepara para retomar su trabajo de docente de comercio internacional en la Escuela de Negocios de Shanghái. El próximo 2 de marzo empezará a dictar clases online. Ya le adelantaron que hasta mayo no se darán cursos presenciales.

Y está el universo de los que comercializan productos textiles, que tienen fechas de entrega cada vez más reducidas. Entre los consultados para este informe la sensación que prevalece coincide con una reflexión que hace Rozman: “Hay optimismo. Poco a poco las cosas se van arreglando en China, pero poco a poco para muchos uruguayos no alcanza porque estamos acostumbrados a que cumplan”.

Pocos regalos para mamá

“Un retraso de una semana o 10 días es habitual que suceda, pero ahora tenemos clientes esperando mercadería de invierno desde hace un mes, lo cual podría complicar el abastecimiento para esta temporada que está próxima a comenzar. Al mismo tiempo no se está produciendo para el verano. Se van a juntar ambas producciones”, plantea Emilio Kaplan, director de Rotimar, empresa líder de comercialización textil que ofrece servicio de trading.

China es el principal proveedor de telas del mundo. Quienes fabrican sus diseños allí saben que para que la colección otoño-invierno llegue a tiempo a las vidrieras deben asegurarse de que los encargos estén en el agua antes de que empiece el festejo del Año Nuevo, época en la que el trabajo merma.

Muchos lo consiguieron, pero el efecto coronavirus los perjudicó igual. ¿Por qué? Los agentes que emiten la documentación de la mercadería que será descargada en los puertos de destino no están trabajando. Tras viajes de 45 y 60 días los contenedores llegan y quedan en depósitos, ampliando la demora y generando un nuevo gasto.

Mary Acosta
Mary Acosta vive en Shanghái. Es experta en negocios internacionales y docente. Estima que recién en mayo se retomarán los cursos presenciales.

Los más pesimistas advierten que no habrá tanta variedad de regalos como es habitual para el Día de la Madre. “Se va a facturar menos porque habrá menos para vender. Y habrá pedidos que llegarán fuera de estación. En el futuro también tendremos el problema de que tampoco están cotizando para colecciones futuras, lo que generaría un nuevo desfasaje”, anticipa una fuente.

Imaginando el peor escenario y que la inactividad de las fábricas se extienda a todo marzo, ¿qué planes de contingencia están planteando los comerciantes? En la última semana varios clientes que tienen la mercadería encerrada en los puertos bloqueados se comunicaron con la trading en la que trabaja María Fernández para pedirle que les cotice el traslado de una parte de la mercadería vía aérea. Las cifras son desorbitantes. “De por sí el flete aéreo es mucho más caro que el marítimo, pero ahora la demanda es tanta y son tan pocas las compañías que viajan a China que triplicaron sus tarifas”, dice.

Los clientes también le están solicitando que envíe mapas para ubicar qué tan lejos están sus fábricas de las zonas afectadas, el estado de situación de las ciudades y un documento dirigido a los distintos bancos con los que sus clientes mantienen créditos, donde describe el panorama de estancamiento que golpea a China.

Con los mercados de venta de telas cerrados y casi todas las fábricas inactivas — pocas trabajan con el 30% del personal en horarios rotativos, para evitar la acumulación— son varios los que se preguntan qué lugar tendrán las órdenes de compra emitidas desde Uruguay en la larguísima lista de espera de clientes ansiosos.

A esta incertidumbre hay que sumarle otra: “Empezará el problema de conseguir espacio en las navieras, las que debido al incremento de la demanda subirán sus precios”, opina Machado, el experto en comercio exterior.

El diálogo entre empresarios y representantes de las fábricas es diario, pero en algunos casos la frecuencia no compensa la vacilación que persiste. “Nos faltan certezas. Algunos nos aseguran que las fábricas que manejan reabrieron, pero no creemos que sea así”, plantea Eduardo Laurino, director de la trading especializada en materiales para promociones Promo en América. “Lo que pasa es que ellos tienen que pagar sus costos fijos y necesitan volver a facturar. Nos piden que les giremos el saldo así nos mandan la mercadería, pero no sabemos qué puertos están abiertos y no tenemos claro si tienen la producción pronta. Se está dando una especie de picardía para quitar un poco el palo de la rueda financiera”, opina este ejecutivo.

¿Cambiar de proveedor? Fernández, la asesora de la Cámara de Comercio, advierte que si bien algunos rubros están investigando al respecto “no es fácil de concretar para un mercado pequeño como el nuestro, primero por un tema de precios y segundo por un tema de volúmenes”.

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Faltan cobrar US$ 200 millones de las carnes que ya fueron exportadas.

El asunto es qué tan rehenes del efecto coronavirus son estos importadores. Entre la variedad de casos, el de los tapabocas es por lo menos paradigmático.

Mi reino por un tapabocas

Desde Shanghái, la experta en comercio internacional Mary Acosta cuenta que el gobierno reguló la compra de las mascarillas debido a la altísima demanda. En las calles de esta ciudad hasta las mascotas usan la protección sanitaria. “Se consiguen, pero a precios elevados”, dice.

Según supo El País, una de las empresas líderes en importación de insumos médicos —desde China, claro— vendió 1.500.000 en apenas 20 días. Tapabocas, guantes, túnicas descartables, gorros y zapatones de los que se usan para entrar a un quirófano son los materiales más solicitados. “Me consultan para comparar partidas de 300.000, 500.000 y 1.000.000, pero ya no tengo stock”, contó una fuente.

Es curiosa la paradoja: mientras que esta mercadería se importó por pocos centavos de dólar, su valor trepó a varios dólares por unidad ahora que es deseada para exportar a China.

Según información de Uruguay XXI a la que accedió El País, si se agrupa la diversidad de insumos médicos, del 1° al 20 de febrero pasado su exportación ascendió a US$ 827.826. Un año antes la suma arrojó apenas US$ 27.

¿Quién los compra? Están los oportunistas locales y vecinos que piensan en hacer dinero exportándolos. Y están los que quieren hacer donaciones.

Entre los segundos hay firmas chinas radicadas en nuestro país —una de ellas hizo una compra de US$ 30.000—, la propia Embajada de China, empresas como Conaprole, Sanfer y Urufor, y las intendencias de Paysandú, San José y Lavalleja, tres de los 16 gobiernos departamentales hermanados con provincias chinas entre las que hay un intenso ida y vuelto colaborativo.

Adriana Peña, intendenta de Lavalleja, confirma que esta comuna hizo una compra por US$ 1.000. “Fue un gesto simbólico comparado a lo que ellos hicieron por nosotros. Solamente para reconstruir el teatro nos aportaron US$ 300.000”.

Olivera, el cónsul de Uruguay en Shanghái, está de acuerdo: no importa el monto, sino la actitud y fue “muy bien recibida” por el embajador Wang Gang.

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En Shanghái, camiones cisternas limpian las calles con desinfectante varias veces al día. También desinfectan las basuras. Foto: M.Acosta.

La contracara de esta situación es el eventual desabastecimiento que el mercado local podría sufrir. La fuente citada anteriormente asegura que apenas hay stock para satisfacer la demanda de cuatro meses, y que muchos de estos insumos ya fueron reservados por algunas mutualistas y clínicas que se anticiparon a este panorama.

¿Alcanza lo que queda para abastecer la demanda habitual del total de centros médicos?

—No —responde este informante.

Si el gigante sigue dormido, ¿qué pasará el resto del año en este rubro? Los fabricantes chinos ya le adelantaron a este cliente que la normalización de la cadena productiva tardará unos ocho meses.

Lo que sucedió es que priorizaron los pedidos más grandes.

“Podrás pensar que de todas formas vendimos mucho y a buen precio, que hicimos dinero, pero la ecuación no cierra porque no hay nada que vender y se necesita pagar 22 sueldos y los costos fijos”, plantea la misma fuente.

¿Habría entonces que pedir el reintegro del depósito, cancelar la orden de compra y buscar a un nuevo proveedor? Todavía no se decide. Es que, se sabe: contra China no hay quien compita.

exportaciones

"El desafío es producir volúmenes mayores"

El 80% de las exportaciones se destinan a China. Los principales productos adquiridos son la carne, la soja y la pulpa de celulosa; luego los lácteos, artículos de cuero, lana y madera. Federico Stanham, presidente del Instituto Nacional de Carnes, informó que el coronavirus generó una paralización de la demanda de carnes y enlenteció la absorción de los stocks que aún están en poder de los importadores. A su vez, el cierre de los bancos provocó una demora de los pagos de las mercaderías ya importadas. Como resultado hay 41.000 toneladas de carne bovina en vías de cobrarse, lo cual representa US$ 200 millones. A comienzos de 2019 China incrementó 60.000 toneladas su compra de carne bovina, pero hacia el final del año la renegociación de contratos bajó los precios, lo cual generó un impacto en la industria frigorífica. Según explica Leonardo Olivera, cónsul uruguayo en Shanghái, los frigoríficos también están sufriendo la falta de materias primas importadas de este país. Ana Laura Fernández, asesora de la Cámara de Comercio y Servicios, explica que la disminución del precio de compra que impuso China repercutió en los valores que pagan otros clientes. En tanto, Gabriel Rozman, presidente de la Cámara de Comercio Uruguay-China, es optimista: “Necesita nuestros productos para alimentar a su gente, eso no va a cambiar”. Sin embargo, cree que los precios volverán a ser los de inicios de 2019 y no los “inflados por especuladores”. ¿Se puede prever un incremento de las exportaciones una vez superado el coronavirus? Rozman dice que sí. “No han tenido tiempo de producir ellos mismos y eso nos va a beneficiar”. Plantea que el desafío que se viene es cómo haremos para producir más: “Llegó la hora de arriesgarse a producir volúmenes más grandes para conquistar nuevos clientes en China”.

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