"No hay nada prescindible ni nada sencillo en Lost"

La cuestión. ¿Qué significó que varios personajes de la serie televisiva tuvieran nombres de filósofos?

La respuesta / lost, la filosofía

No es la primera vez que Simone Regazzoni, profesor en la Universidad Católica de Milán, hace filosofía a partir de series de televisión. Ya lo había hecho con Dr. House e incluso con Harry Potter. En Lost, la filosofía (290 pesos, Grijalbo) dedica varias páginas a explicar por qué la filosofía debería concentrarse en la televisión, así como lo hace en las últimas creaciones artísticas. Y luego, en un lenguaje que es casi de oratoria, conecta algunas de las principales preguntas de la filosofía universal con lo que los fanáticos vieron durante los seis años que duró Lost.

"Locke, su nombre es Locke" (Temporada I, capítulo 3). Con estas palabras Michael presenta al grupo de los supervivientes a uno de los personajes centrales de la serie. El líder espiritual. El hombre símbolo del "sentimiento oceánico", para usar la fórmula que Rolland utiliza en una carta a Freud.

Ya lo habías visto: sentado en la playa, con las piernas cruzadas, recibiendo la lluvia como una bendición, mientras los demás buscan refugio. Y también: dedicado a tallar un silbato para llamar perros, o mientras le explica a Walt qué es el backgammon.

Pero sólo ahora asistes a su verdadera puesta en escena.

Habilísimo en el manejo de cuchillos de caza, capaz de matar a sangre fría y con una fe inquebrantable en la Isla, el hombre a quien el desastre aéreo del vuelo 815, como por milagro, ha devuelto el uso de las piernas, lleva el nombre del filósofo inglés John Locke, que vivió en el siglo XVII y está considerado el padre del empirismo moderno. Algo que no es ni casual ni insignificante, precisamente como todo lo que sucede o se encuentra en la Isla. Y mucho más si se piensa que, junto a Locke, en el transcurso de la serie nos encontramos con una mujer llamada "Rousseau", y con un hombre cuyo nombre es "Hume", mientras que el propio Locke, una vez abandonada la Isla, usará el alias de "Jeremy Bentham", todos ellos nombres de filósofos.

(...) ¿Qué dicen pues estos nombres?

(...) Nada. Tal vez tendrías que intentar no hacer nada especial con todos estos nombres, resistiéndote a la tentación pedante de buscar nexos y conexiones con los protagonistas de la historia de la filosofía.

Porque no hay nada tan sencillo y prescindible en Lost.

Por otro lado, en la Isla nadie advierte que los nombres de Hume, Locke y Rousseau son nombres de filósofos (aunque al mismo tiempo se evoca, es el caso de Boone, el nombre de Nietzsche como referencia concreta al filósofo alemán). Como si todo fuera completamente normal. Y es precisamente esta singular normalidad que envuelve a los personajes con nombres de filósofo en el centro de la cuestión.

(...) El nombre "John Locke", atribuido a un supervisor regional de una empresa que produce cajas, no señala más que el hecho de que cualquiera puede llevar el nombre de un filósofo. Porque cada mujer y cada hombre -aunque sin pertenecer a la categoría de los filósofos profesionales- es portador de una filosofía.

En otras palabras: porque cada ser humano es, a su manera, filósofo.

(...) Éstos nombres diseminados por la Isla, no señalan simplemente que cualquiera puede ser filósofo; sino que cualquiera, cada mujer y cada hombre, puede llevar el nombre de un filósofo -precisamente como Hume, Locke y Rousseau- porque todas las mujeres y todos los hombres son portadores de una filosofía y, en consecuencia, son filósofos.

(...) En los Cuadernos de la cárcel, Antonio Gramsci escribe: "Hay que destruir el muy difundido prejuicio de que la filosofía es algo muy difícil por el hecho de ser la actividad intelectual propia de una determinada categoría de científicos especializados o de filósofos profesionales y sistemáticos. Hace falta por tanto demostrar en primer lugar que todos los hombres son `filósofos`, definiendo los límites y los caracteres de esta `filosofía espontánea`".

En la Isla de Lost no hay filósofos en el sentido técnico y académico del término. Y sin embargo, sí hay filósofos en sentido lato porque hay sujetos portadores de la que Gramsci llama una "filosofía espontánea".

Filosofía pop

"Lost es una obra de arte televisiva que posee la fuerza de ir al corazón de la realidad", dice Regazzoni de un producto que llegó a congregar 13,5 millones de televidentes en su gran final.

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