EL INVENTO DEL SIGLO

La gran revolución: Mucho más que bitcoins

Para algunos, más que las criptomonedas, lo que constituye la invención más importante desde la creación de internet es la tecnología detrás de ellas: blockchain. El Estado uruguayo planea incorporarla en los próximos 2 años para abaratar costos, ganar eficiencia y brindar transparencia.

El gobierno considera que algunos usos de las criptomonedas no están autorizadas. Foto: AFP
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No es una nueva religión, aunque si se escucha a los entusiastas del bitcoin hablando de la criptomoneda, uno podría creer que pertenecen a una secta. La aparición de la divisa digital, que no valía nada en 2009 y llegó a valer US$ 19.290 en diciembre del año pasado, ha revolucionado al sector financiero. ¿Cuál es el límite? ¿Seguirá subiendo? ¿Cuánto dinero puede hacerse especulando con bitcoins? Todavía estamos lejos de dimensionar su alcance.

Pero los que se sienten más atraídos por la informática que por las finanzas saben bien que el fenómeno no empieza ni termina con las criptomonedas. Lo verdaderamente disruptivo es la tecnología detrás de ellas: la blockchain, o cadena de bloques en español. Los usos son incalculables para empresas y Estados. Y el uruguayo es uno de los que está "a la vanguardia" en ese sentido, dice el secretario de la ONG Bitcoin Argentina, Javier Cerra.

Es que de aquí a 2020 está en los planes del gobierno incorporar esta tecnología en diferentes ámbitos, asegura Carlos Alba, asesor de la Agencia para el Desarrollo del Gobierno de Gestión Electrónica y la Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic). ¿Pero qué es?

Blockchain es un registro permanente, seguro e inmutable de transacciones, eventos o datos. Esta información se agrupa en cadenas: las hay públicas (como la cadena de bitcoin) o privadas (que pueden crearse con cualquier propósito). En un mundo de información tan modificable o alterable como internet, esto tiene muchísimo valor. La fórmula novedosa que asegura la confianza es justamente la no necesidad de confiar en el otro, ya que el registro es compartido por todos, pero cada uno tiene una copia diferente. "Somos todos, pero a la vez no es nadie", explica Dan Mitelman, uruguayo radicado en Israel y CEO de Punta Capital, empresa de inversiones en bitcoins.

Esta especie de "libro contable" compartido puede ser modificado a nivel individual, en la copia que cada uno tiene, pero requiere de un consenso y no basta con una sola voluntad para validar que un determinado evento que se quiere registrar ocurrió. Si alguien quiere hacerlo por cuenta propia, queda evidenciado el "fraude", porque todas las otras copias tienen el registro real. Esta es la base de la tecnología cuya virtud esencial es la confiabilidad y cuyos usos son incalculables.

Golpe a la burocracia.

OSE, UTE y Antel ya están en conversaciones con Agesic para empezar a utilizar esta forma de registrar sus bases de datos de modo que permanezcan inalterables y fácilmente compartibles. Esto, además de abaratar costos en burocracia en cualquier organismo estatal, "puede significar que en vez de ir a tres ventanillas con 10 papeles, solo haya que ir a una con dos", explica Cerra.

Es que, a pesar de ser una tecnología "compleja" de entender, es a nivel de la ingeniería de sistemas que se notaría dicha complejidad. "El usuario solo recibiría los beneficios. De hecho, realizar trámites o acceder a sus datos sería menos engorroso que antes", señala.

El sector de la salud es uno de los que Agesic está analizando para la implementación de blockchain. "Las historias clínicas, por ejemplo, podrían ser almacenadas en una blockchain en vez de en cada hospital", dice Gonzalo Varalla, quien fue director de Sistemas del Banco de Seguros del Estado (BSE) hasta esta semana y fue consultor de Agesic en estos temas. Esta idea levantó algunas cejas, ya que implica colgar en una red compartida e imborrable información tan personal como la historia clínica. Mauro Ríos, representante de la ONG Internet Society en Uruguay, explica que esto no debería ser problema ya que todos los registros de las cadenas están encriptados (en códigos) y hay que tener la autorización (lo que llaman llave privada) para ver el contenido. "En Agesic estamos viendo qué riesgos puede conllevar todo, ya que la tecnología es muy nueva", sopesa Alba.

"En salud también analizamos el tema de recetas electrónicas", prosigue Varalla. "Para que los médicos expidan recetas y ya en la farmacia las tengan". Podría prevenirse, con este sistema, la emisión de recetas falsas. "Incluso los laboratorios podrían participar para evitar cosas como que no se retiren medicamentos vencidos del mercado a tiempo".

Otra área que tiene todas las chances de ser la siguiente en incorporar blockchain, dicen desde Agesic, es la Dirección General de Registros.

"Desde que nacés hasta que fallecés estás generando actos registrales", explica Alba. "En todos los casos lo que te permite blockchain es poder dejar registrado con un nivel de confianza, de certeza, de transparencia, todos esos registros de forma tal que los actores que necesitan esa información accedan con la confianza de que son datos certeros e inmutables".

"Acá hay un cambio de paradigma porque el ciudadano tiene muy poco control sobre la información que genera cuando interactúa con instituciones financieras, privadas o estatales, y uno desconoce dónde está esa información, o si está, qué contiene", dice Cerra. "Con esto el ciudadano puede empezar a formar una identidad digital portable".

Varalla, recién salido del BSE, dice que este también podría incorporar blockchain. "Un registro compartido con las otras aseguradoras nos prevendría, por ejemplo, del fraude al seguro, porque podríamos saber en tiempo real si una persona quiere cobrar dos veces por un mismo siniestro", dice.

Gonzalo Boix, de IBM, dice que "varias empresas del sector privado están tratando de ver qué beneficios pueden obtener de blockchain porque "es una tecnología que disrumpe los modelos de negocios".

Blindaje transparente.

Pero, tal vez lo más importante de blockchain es su posible uso contra la corrupción y la opacidad estatal.

El 7 de marzo Sierra Leona se convirtió en el primer país del mundo en utilizar blockchain para el conteo de votos en sus elecciones. El argumento utilizado para elegir esto fue la transparencia que otorga (puede controlarse la emisión de votos en tiempo real) y la reducción de costos.

También podría aplicarse en licitaciones. Si son registradas a través de una blockchain pública podrían ser auditadas en tiempo real, no podrían ser modificadas, ni tampoco los proyectos oferentes. El gasto público también quedaría registrado de forma permanente y accesible.

Podría también, en teoría, solucionar la cuestión de las tarjetas corporativas. "Se puede darles a los políticos cierta cantidad de viáticos e indicarles que solo pueden usarlos en ciertos puntos, y que quede registrado", aventura Cerra.

Mitelman, por otra parte, advierte que "hecha la ley, hecha la trampa", y que eso podría ser eludido, aunque sí supondría una traba más para el gasto desmedido.

¿Las transacciones a través de blockchain son el futuro? ¿Sustituirán a las transferencias bancarias tal como las conocemos ahora? ¿Serán la inclusión financiera obligatoria que se viene?

"Yo creo que sí, que el mundo va hacia eso", dice Mitelman. "Pero en el caso de blockchain, hay que tener en cuenta que no hay un banco o una entidad que centralice. Nadie se beneficia por estas transacciones".

Pero sí hay más transparencia, y eso no es visto con buenos ojos por todos. Muchos de los opositores a la "bancarización" arguyen que es una violación a la privacidad que todos los movimientos queden registrados. Eso también es cierto: la tecnología de blockchain registra y no olvida.

Aunque dicen ser seguras, hackers están al acecho

La carrera contra los piratas de la tecnología es una que se corre paso a paso: algo nuevo se inventa, los hackers buscan cómo violarlo, entonces otra cosa nueva se inventa para prevenir eso y así. Blockchain no es la excepción, y aunque es lo más cerca que se ha sentido el mundo de la informática de lograrlo, un hacker identificado como "Jonathan" dijo a El País que "blockchain promete máxima seguridad en vano". "Te puedo garantizar que si se llega a aplicar en cualquier rama pública o privada aquí en Uruguay será puesto a prueba y atacado", dispara. "Tengo amigos que estudian el tema en profundidad y desean demostrar lo frágil e inseguro que puede ser", agrega. Tanto cadenas privadas como públicas pueden ser vulneradas, dice, pero las privadas son un "objetivo". "Están aguardando, como quien dice, la implementación futura para poner a prueba la supuesta seguridad".

Blockchain al servicio del medio ambiente y la huella de carbono

A fines del año pasado desembarcó en Uruguay Greeneum, una empresa internacional que se dedica, por medio de la tecnología de cadenas de bloques, a dar una solución más sencilla para que empresas contaminantes puedan encontrarse con empresas que producen energías renovables.

Por un lado, tenemos a empresas que contaminan más de lo permitido por las normas internacionales. "Para remediar eso pueden mejorar sus producciones o comprar los créditos verdes, que son la energía validada que producen los productores de energías renovables", explica el representante de Greeneum en Uruguay, Guillermo Wajner. "De alguna manera lavan un poco esa consciencia con los créditos verdes, buscan su contraparte para hacer un mundo más equilibrado", explica.

Esto no es una novedad, lo disruptivo es la forma en la que estas empresas se pueden encontrar usando la tecnología block-chain. Tanto oferentes como demandantes de créditos verdes pueden ingresar a la red blockchain de Greeneum para encontrarse y, gracias a la confianza e inmutabilidad de las cadenas en bloques, saber con certeza que la energía renovable está validada.

"Las empresas que validan la energía renovable cobran unos US$ 35.000, y eso es para empezar, sin meterse en el mercado", señala Wajner. "Nosotros lo que hacemos es dar la posibilidad de conectarse a nuestra network gratis, y ahí entra en funcionamiento el algoritmo que detecta la energía. Esto permite identificar qué tipo de energía es y quién la produjo", lo cual luego habilita la validación.

Este es, justamente, uno de los grandes problemas que soluciona blockchain: la validación y certificación de algo. Entonces, al registrar en la cadena que algo está validado y es consensuado por todos los integrantes, se vuelve una información en la que se puede confiar.

"Lo importante es que gracias a esto se pueden romper ciertas barreras que impedían a ciertos actores entrar en el mercado de carbono", dice Wajner. "Por la fuerza que estamos teniendo en el mundo, estamos pudiendo crear un mercado voluntario", agrega.

Greeneum se jacta de ir en contra de lo que más se le critica a bitcoin: el gasto excesivo de energía que consume al ser minado (porque requiere de miles de computadoras a máxima potencia). "Nosotros minamos produciendo energía".

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