TURISMO EN CAÍDA LIBRE

¿Por qué falló la temporada y qué medidas se discuten para salir adelante?

Operadores turísticos proponen medidas para mitigar la mala temporada, pero advierten que su rentabilidad está cayendo en picada. Según ellos, los impuestos y tarifas diferenciales que pagan están ahogando un negocio que no es competitivo desde hace años.

Avenida Gorlero está de oferta desde mediados de enero. Varias tiendas venden al costo para perder menos dinero. Foto: Ricardo Figueredo
Avenida Gorlero está de oferta desde mediados de enero. Varias tiendas venden al costo para perder menos dinero. Foto: Ricardo Figueredo

La frase del verano en Punta del Este es que la realidad entra por los ojos. Nicolás, encargado de una tienda de ropa, resume la temporada diciendo que fue "un buen fin de semana de invierno". Por eso el lujo se convirtió en ganga. En las vidrieras de la Avenida Gorlero una sola palabra no alcanza para tocarles el bolsillo a los pocos turistas que hay: se lee "súper sale final promo 3 x 2". En McDonalds, son tan pocos los clientes que los empleados limpian con esmero los servilleteros. El único joven que conservó su trabajo en una rentadora de autos se apronta para cerrar temprano, su actividad se redujo en un 30% y no tiene otra opción que bajar los precios ante la insistencia de turistas chilenos que, sabiendo que faltaron los argentinos, usan esa información para regatear. La misma táctica aplican los brasileños en los hoteles.

En los restaurantes hay menos manos para atender las mesas. Viviana cuenta que sus amigos se fueron el 15 de enero en busca de otros horizontes porque acá —la meca del trabajo zafral charrúa— "no queda ninguna salida". Alejandra, la dueña de New York, un comercio que lleva cuatro décadas vendiendo pelucas y moños de pelo falso, decidió cerrar.

No hay marcha atrás.

—Llevo dos años de pérdidas. Esta temporada no fue una excepción. La realidad es que el turismo le deja cada vez menos plata al comercio, y si no me creés preguntale al resto —desafía.

Y el resto coincide.

La devaluación del peso argentino, la incertidumbre política y económica en Brasil, demasiados días de lluvias, y por último —el colmo— las cianobacterias, arrasaron con la ilusión de repetir una temporada récord como las de los últimos años. Los operadores turísticos de Montevideo, Maldonado, Rocha y Colonia sospechaban el impacto de tanta mala noticia, pero no previeron la magnitud que tuvo. Sin embargo, aseguran que solo una parte de su aprieto financiero es producto de la caída del 29% en el ingreso de turistas extranjeros con respecto a enero de 2018. Esta no es la única causa. La pérdida de competitividad se arrastra desde hace por lo menos cinco años. "Sabemos que todo esto pasa porque somos un destino caro y poco competitivo. En turismo, estamos quedando fuera del mercado", dice Martín De Freitas, presidente de la Cámara Hotelera de Colonia.

Estos son días para planificar la revancha. De decidir cómo encarar la Semana de Turismo y el invierno tras una ola de despidos, personal enviado al seguro de paro, comercios endeudados y varios cerrados. En el sector turístico dicen que una mala temporada insume dos más para recuperar las pérdidas. Martín Rodríguez, presidente del Centro Comercial e Industrial de Rocha, pasó la semana reunido con otras cámaras y asociaciones turísticas discutiendo cuál es la situación real de este negocio. La describe así: "Viene más gente, pero el Estado nos exprime y se lleva toda la ganancia. Todos coincidimos en que no importan los números oficiales porque los van a dibujar, porque es mentira que los turistas que vinieron gastaron más como dijo la ministra. Lo que importa es que la rentabilidad viene en caída libre año tras año. No es un tema de esta temporada puntual. No estamos fantástico, como dicen, estamos agobiados por los impuestos y esto así ya no funciona".

Paraíso exprés.

Las vacaciones ya no son las que eran. "Las temporadas se han adelantado y acortado. ¿Por qué? Porque el turismo es multifactorial y se ve afectado por muchas variables", define Juan Martínez, presidente de la Cámara Uruguaya de Turismo (Camtur). Las reservas se hacen sin anticipación —lo que repercute en la planificación de las empresas—, las estadías rondan los cuatro o cinco días y los turistas rotan de lugar. Está desapareciendo la fidelidad a un balneario. Y si llueve, huyen. Este verano, algunas familias se marcharon desperdiciando dos, tres días pagos porque no tenían cómo entretener a los hijos debido a la falta de actividades alternativas, cuenta Ignacio Escayola, de la Liga de Fomento y Turismo de La Paloma.

La imagen es de Punta del Este, pero hay promociones gastronómicas y paquetes de alojamiento vigentes en todo el país. Foto: Ricardo Figueredo
La imagen es de Punta del Este, pero hay promociones gastronómicas y paquetes de alojamiento vigentes en todo el país. Foto: Ricardo Figueredo

Los nuevos hábitos obligan a ampliar la carta de oferta: a invertir. Y para eso se necesita estabilidad. Y nuestra estabilidad depende de los argentinos.

Esta dependencia tambaleó cuando el gobierno de ese país anunció una devaluación del 100% de su moneda. En mayo pasado, ya se sabía que el 65% de nuestros principales clientes estaban en la cuerda floja. Benjamín Liberoff, subsecretario de Turismo, dice que en ese momento el gobierno realizó la primera acción: analizó el ánimo de nuestros vecinos para tomarse vacaciones. Esta información se compartió con los empresarios, y juntos decidieron comprimir los precios. Los principales balnearios hicieron promociones y el gobierno rehabilitó la exoneración de IVA para turistas. También hizo una campaña multimedios que se apoyó en inteligencia artificial para llegar a audiencias de 65 localidades de la región, para cuyos públicos se crearon 287.000 mensajes distintos.

A pesar de estas medidas, en enero vinieron 432.000 turistas: 182.766 menos que un año atrás. La caída de ingresos argentinos fue de 41,7% con respecto a 2018, según informó la Dirección Nacional de Migración. Se mantuvo la cantidad de brasileños y creció la llegada de paraguayos, chilenos, norteamericanos, europeos y uruguayos residentes en el exterior. Por eso la ministra Liliam Kechichian calificó la temporada de "buena". Argumentó también que la apuesta había sido convocar a 250.000 argentinos y llegaron 300.000, y que los turistas que llegaron gastaron 15% más que los de 2018, dejando en el país US$ 354.000.000, con un promedio de gasto de US$ 820 por día.

Del otro lado de estas declaraciones están los operadores turísticos, que sostienen que sin la clase media argentina el turismo se hundió.

Según un estudio que la consultora PricewaterhouseCoopers realizó para la Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay, en enero pasado la ocupación y las tarifas tuvieron una caída de hasta el 25% en varias regiones del país. En tanto, Advice informó que en este rubro, las oportunidades laborales disminuyeron 43,8%.

En Colonia se lanzó un menú turístico y se ofrecieron cuatro noches de hotel al precio de tres, y tres al precio de dos. El arma del comerciante es lograr mayor competitividad y para lograrlo la única opción era absorber el incremento de los costos. Se hizo, pero no alcanzó. Los 48.180 argentinos menos que llegaron a Colonia se tradujeron en una disminución de la ocupación hotelera del 40% y en una reducción de precios del 30%.

"Los extranjeros que llegan no tienen dinero y los vemos comiendo en el carro de chorizos y tomando refrescos de litro y medio por la calle", ilustra Carlos Pérez, presidente de la Asociación Comercial e Industrial. Además, como el promedio de estadía en Colonia es de 1,7 días, las promociones no funcionaron. Cerraron comercios y hubo decenas de empleados enviados al seguro de paro. "Tenemos los costos por arriba de los precios que se pueden llegar a ofertar. No hablamos ya ni de ganancia ni de empatar, sino de ver la forma en que la pérdida sea menor, de que cierren menos hoteles y restaurantes, de que no quede tanta gente en la calle", dice De Freitas.

Según operadores turísticos, en Rocha la actividad se había retraído un 10% ya en 2018, incluso en La Pedrera. Foto: Fernando Ponzetto
Según operadores turísticos, en Rocha la actividad se había retraído un 10% ya en 2018, incluso en La Pedrera. Foto: Fernando Ponzetto

En Maldonado, las inmobiliarias redujeron 25% su comisión. El esfuerzo no fue alentador: se alquiló la mitad que un año atrás y a un 30% más barato. "Se cayeron varias inversiones porque existía la duda de si la recuperación sería lenta. Y hay varios propietarios que no pueden pagar la contribución inmobiliaria ni los gastos comunes, porque los cubren con los ingresos de la temporada", dice Javier Sena, vicepresidente de esta cámara.

En Rocha, la poca ocupación, la reducción de las ventas en un 40%, sumada al compromiso de rebajar 20% los precios, generó una caída del ingreso bruto de entre el 50 y 70%. "Evidentemente hubo un fracaso en las medidas que tomó el gobierno", dice Rodríguez, del Centro Comercial e Industrial. Su colectivo imaginó una campaña de incentivo de la clase media local a través de descuentos con convenios con tarjetas y bancos. Pero no ocurrió.

Mar de reproches.

En exoneraciones del IVA, la inversión del gobierno ronda los US$ 30.000.000. Para Liberoff se trata de un sacrificio importante en un momento en que se debe achicar el déficit fiscal. En cambio, para las autoridades de Camtur, es insuficiente, considerando que el turismo es la segunda fuente de ingresos más importante del país.

Si se toma en cuenta que "el turismo es una causa nacional", tal como describió la ministra recientemente; que aportó al país unos US$ 2.154 millones en 2018, lo que representa el 7,7% del Producto Interno Bruto, y que genera más de 100.000 puestos de trabajo, "esta inversión de apenas 2% no se ajustó a lo que requería la actividad para no caer", opina su presidente, Juan Martínez. "Acá faltaron medidas puntuales. Se aplicó un beneficio que ya existía y no alcanzó. No se motivó el turismo interno. Que el empresario baje los precios tampoco es una solución, porque es achicar la rentabilidad mientras que los costos internos siguen subiendo. De esta manera, el empresario no invierte y afecta a la contratación de mano de obra directa e indirecta del turismo", agrega.

En Rocha le recriminan al ministerio el lanzamiento de la canasta turística que rebajó en un 10% los precios de 192 productos en cinco cadenas de supermercados. Creen que esta decisión desconoce la situación real de los comercios.

Para empezar, los empresarios explican que los balnearios del este pagan tarifas diferenciales. En las zonas turísticas de Rocha y en Maldonado es más cara el agua. También cobra distinto la Asociación General de Autores del Uruguay. En Punta del Este, un boliche llega a pagar $ 50.000 por noche solo por concepto de música. "En Rocha son más caros los impuestos municipales como la contribución, se cobra el impuesto de fomento al turismo y la tasa bromatológica encarece entre 1.5% y 3% el costo del producto. Por cada camión de mercadería que ingresa, aunque tenga el sello del LATU, la Intendencia de Rocha retiene un producto para volver a analizarlo y nos cobra aproximadamente $ 9.000", dice Rodríguez, del Centro Comercial e Industrial.

Según los dirigentes de las cámaras empresariales, esto está detrás del remarque de precios en temporada. En 2015 este plus fue del 20%, bajó a 12% el año pasado y a 10% este verano. "El ministerio no se reunió con los pequeños y medianos comerciantes aunque se lo solicitamos. Únicamente citó a las grandes cadenas, que contaron con el Estado para promocionar sus productos, porque el turista entendió que solo ellos tenían precios más económicos cuando no era así", dice Rodríguez. Tal como él lo ve, esta fue una medida apresurada y mal ejecutada. "Evidencia que el ministerio no tiene una estrategia ni un plan de acción aun cuando tuvo seis meses para organizarlo".

También le reclaman que falló la aplicación de la promoción de la ley de empleo, que a través de un fondo de US$ 6.000.000 subsidia hasta un tercio del sueldo de empleados juveniles o mayores de 45 años. Mientras que en 2018 hubo 300 empresas rochenses que se plegaron a esta oferta, este verano ocurrió que por un lado se subió el mínimo del período de contratación de 75 días a 90 —lo que no se ajustaba con la predicción que se hacía de la temporada— y además el plan se habilitó el 1° de enero, cuando la Intendencia de Rocha cierra el 10 de diciembre los permisos de habilitación de los comercios.

Liberoff anuncia ahora que el ministerio está realizando una recorrida para difundir esta herramienta entre distintos operadores que lo desconocen.

Cambios de raíz.

Liberoff y sus asistentes son todo oídos. Como estos son días de revancha, estuvo escuchando las distintas propuestas de los operadores para lidiar con el coletazo de una temporada maldita. "El ministerio podrá articular y trasladar iniciativas", advierte: no decidir. Los operadores lo saben, y por eso se dividen entre los que son optimistas y los que no creen que las medidas paliativas alcancen.

Entre los primeros está Martínez, de Camtur. Tras un encuentro con esta cartera anuncia que la cámara que preside tendrá un rol más activo en la generación de promociones. Martínez se juega las fichas a desarrollar la conquista de la clase media uruguaya, "que hemos dejado bastante olvidada", a través de una línea de créditos para ocio y recreación que, confía, lanzará el Banco República (BROU) a la brevedad. También propone generar un tipo de cambio regional para intentar inmunizar a este negocio de los traspiés económicos imprevistos entre vecinos.

En el sector turístico dicen que una mala temporada insume dos más para recuperar las pérdidas. Foto: Fernando Ponzetto
En el sector turístico dicen que una mala temporada insume dos más para recuperar las pérdidas. Foto: Fernando Ponzetto

Y, si se pone ambicioso, sugiere abrir los cielos. Una mayor conectividad permitiría buscar otros mercados por fuera del argentino. Pero abrir los cielos conlleva achicar los costos operativos del aeropuerto, las tasas altas y el precio del combustible. Allí tampoco somos competitivos. En los últimos 14 años, las tasas que se cobran a los pasajeros y a las aerolíneas se duplicaron y el Aeropuerto de Carrasco pasó de ser uno de los más baratos en la región a convertirse en 2017 en el tercero más caro, según informó ayer El País. Esta situación genera que cada vez más aerolíneas amenacen con cancelar sus vuelos a Montevideo.

Francisco Rodríguez, presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay, propondrá a los ministerios de Economía y de Trabajo ampliar el seguro de desempleo, para evitar así que los empleados especializados —que vieron sus contratos cambiar de zafrales a eventuales, e incluso se constató un incremento de la informalidad— emigren a otros rubros. Además, intentará que el BROU vuelva a habilitar una línea de créditos blandos para los empresarios afectados esta temporada, con un plan de pagos flexible que contemple su situación.

El director de Turismo de Colonia, Andrés Sobrero, se plegó a estos reclamos y plantea un convenio con el Banco de Previsión Social que les permita reconocer la deuda actual pero pagarla más adelante sin generar mora. Además, pide que las tarifas de UTE y OSE de los comercios se tomen con la tarifa residencial, que es más económica. También solicita que se revise la propuesta enviada a Hidrografía, de reducir 50% el costo de las amarras en el puerto de Carmelo para favorecer el turismo náutico fluvial.

Desde Maldonado, la cámara inmobiliaria exige la regulación de los negocios informales, especialmente de las plataformas de alquileres. Cita como un camino posible la solución que se encontró para Gramado (Brasil), que cobra una tasa turística al propietario y al portal. También quieren dejar de ser agentes de retención de IRPF. Francisco Alonsopérez, de la Cámara Empresarial de Maldonado y funcionario de la dirección de Turismo, plantea que el objetivo, más que llegar a una cantidad de turistas, debe ser cómo llegar a una mejor calidad. Para ello propone utilizar inteligencia artificial y así anticiparse a cómo será una temporada, y que el sector privado recabe datos que le permitan conocer a fondo cuándo y cómo gasta el turista.

Una mano para las empresas más chicas que quieren crecer

En 2008, por primera vez, Uruguay aprobó un plan estratégico de turismo. Para lograr desestacionalizarlo y territorializar la oferta, identificó cinco lineamientos para trabajar. Entre ellos, se apuntó al turismo náutico fluvial, creando el corredor del Río Negro "Pájaros Pintados". Allí destinó más de 110 operadores, creó paseos y bases náuticas. El ideal de estos proyectos es que funcionen como un city tour, con paradas cada pocos kilómetros. Para ello, dice Benjamín Liberoff, subsecretario de Turismo, hay que crear servicios. Pensando en este tipo de escenarios, pocos días atrás el gobierno firmó un convenio con República Microfinanzas. Su gerenta comercial, Rosana Fernández, cuenta que este acuerdo facilita el acceso a financiamiento de todo tipo de ofertas turísticas, otorgando créditos de hasta $ 250.000 que se pagan en 36 cuotas. La financiera detectó tres niveles de destinatarios. El primero es para aquellos emprendimientos que no suelen ser sujetos de crédito. En esos casos, el préstamo será de hasta $150.000 y lo subsidiará el gobierno. Le siguen los comercios establecidos en zonas que se quieren impulsar. En ese caso el gobierno subsidiará la tasa de interés, que es 10% más barata que el resto. Para las empresas del tercer nivel la tasa se redujo al 30%.

El otro futuro.

El vértigo de una mala temporada también es la oportunidad para la autocrítica. En Colonia los operadores se preguntan si no será posible reabrir su aeropuerto internacional. Y comenzaron a escuchar los intereses del turista, descubrieron así que más que el centro histórico, llegan buscando un destino slow, que ofrezca paseos, recorridos por viñedos y descanso. A esto apuntarán.

El turista de reuniones, el que no viene ni por el sol ni por la playa, es el que más gasta en su estadía. Tras la inauguración del Centro de Convenciones de Punta del Este, Sobrero, de Colonia, tiene la ilusión de convertir una antigua usina de UTE que ahora es un depósito en una sala de ferias y congresos. En Montevideo —donde el sector se retrajo 10% en enero— la Asociación de Hoteles y Restaurantes apuesta a que este invierno nazca el bureau de convenciones, congresos y visitantes que a través de una tasa turística —US$ 1 para los huéspedes de hoteles cuatro y cinco estrellas, y US$ 0,5 para los de tres— ayude a gestionar, promocionar y comercializar a Montevideo como un destino ideal.

Habrá que esperar qué revancha da el invierno. El ministerio lanzó en febrero un convenio de capacitación para empresarios con el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional, y un paquete de créditos para microempresas, y se comprometió a articular los reclamos del sector. Algunos confían en su buena voluntad y otros sugieren repetir este informe en tres meses para comprobar que estas medidas seguirán durmiendo en un cajón. Liberoff tiene la esperanza puesta en que el frío será más cálido de la mano de una exposición que traerá más de 40 obras de Pablo Picasso. Uruguay fue elegido el primer destino de esta recorrida.

Veremos si el arte nos da una mano.

A la caza del turista de reuniones: ese que más gasta
Los aparatos que permiten pagar con tarjeta no están presentes en muchas oficinas públicas. Foto: Darwin Borrelli

"Hay varios niños detrás de ese trombo", dice Juan Martínez, de la Cámara Uruguaya de Turismo (Camtur), para explicar que para consolidarse como un destino favorito en el turismo de reuniones, eventos y congresos, hay que viajar, recorrer ferias, visitar instituciones y competir con otras ciudades que desean lo mismo. "Acá también tiene que colaborar el gobierno, porque necesitás ser competitivo en tus precios", dice. La Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay está apostando a que este año se forme en Montevideo el bureau de convenciones, congresos y visitantes, que se financiará a través de una tasa turística (US$ 1 para los huéspedes de hoteles cuatro y cinco estrellas, US$ 0,5 para los de tres). En septiembre pasado, en declaraciones a Desayunos informales, la ministra Liliam Kechichian dijo que esta tasa era "inadecuada", pero que la intendencia tiene autonomía para incorporarla. Benjamín Liberoff, subsecretario de Turismo, destaca el interés del gobierno en el desarrollo de este sector por su potencial de contraestación. La medida más potente de incentivo fue la creación del Centro de Convenciones de Punta del Este. También lanzó el programa SOS Eventos, que otorga apoyos de hasta US$ 50.000 —con una devolución del 25%— para aquellas organizaciones que consigan realizar aquí un evento internacional. Y se exonera de IVA a los servicios asociados al evento. Según información de esta cartera, Uruguay está entre los 50 países del mundo que tienen más eventos internacionales al año (unos 60), y entre los 10 de América Latina. Con el fin de mejorar la gestión de esta línea turística, el ministerio firmó un convenio con Inefop para profesionalizar la capacitación de empresarios socios de Camtur. Esta inversión es de US$ 270.000.

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