El estilo comunista

EFE

Los cuatro relojes detrás de la recepción del nuevo hotel berlinés Ostel muestran la hora en Moscú, Berlín, La Habana y Beijing. Con todo, el tiempo parece detenido en una época anterior a 1989, cuando el comunismo reinaba en las cuatro capitales.

El Ostel intenta recrear el ambiente de la vida en la República Democrática Alemana, con sus paredes adornadas por retratos de viejos jerarcas comunistas. El mobiliario -salvo los colchones, la ropa de cama y los baños- son auténticos, recogidos por los fundadores Daniel Helbig y Guido Sand en mercados de pulgas, casas de amigos y familiares y a través de la internet.

"Tuvimos la idea de conservar un poco de cultura de la RDA. Pero no sentimos nostalgia por el régimen alemán oriental``, dijo Helbig, que creció en Berlín Oriental y así conoció los límites a la libertad de expresión y movimiento.

El Ostel es parte de un fenómeno más amplio llamado Ostalgie, el interés por la vida en la ex República Democrática. Ostalgie, como Ostel, es un juego de palabras con Ost, que significa Este en alemán.

La Ostalgie se refiere ante todo a la cultura popular de la era comunista, con programas de televisión como "Sandman``, visto por generaciones de niños, y el auto Trabant, un vehículo de mala calidad y que requería años de ahorro para poder comprarlo.

Hay habitaciones que imitan los típicos apartamentos alemanes orientales por 50 dólares, y dormitorios Campamento Pionero que evocan las austeras condiciones de vida de los campamentos de verano de la Juventud Libre Alemana, a 12 dólares.

Ese buscado espíritu nostálgico conquistó la simpatía de un viajero, quien escribió en el libro de visitas: "Hermoso lugar y muchos recuerdos de ese entonces``.

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