GraÇa Magalhaes-Ruether, O Globo, Grupo de Diarios América
Debido a la polémica generada por el libro del filósofo e historiador Víctor Farías, profesor del Instituto de América Latina de la Universidad Libre de Berlín, la prefectura de esa ciudad ya estudia rebautizar calles y predios que llevan el nombre de Salvador Allende. En esta entrevista, Farías, de 65 años, dice que espera haber ayudado a "terminar con el mito".
—¿Cómo concluyó que Salvador Allende era un antisemita y racista?
—Hay varias pruebas de que pensaba así. La primera es su disertación de doctorado, en 1933. El texto aún está en el archivo de la Universidad de Santiago. Habla sobre las tendencias negativas de árabes, indios, gitanos y judíos. Dice abiertamente, por ejemplo, que hay cierta vinculación entre ciertos pueblos y la vagancia y que hay una programación genética para el crimen. Afirma que los judíos se caracterizan por determinados tipos de delito, como el fraude, calumnias y sobre todo usura. Relaciona razas y crímenes y habla sobre la superioridad de la raza blanca.
—¿Usted cree que Allende fue influenciado por los nazis?
—Él simpatizaba con algunas ideas nazis. En 1939, cuando fue ministro de Salud del gobierno de Pedro Aguirre Cerda (1939-41), creó un proyecto para la esterilización de los enfermos mentales y los alcohólicos del país, que por suerte no fue aprobado por el Parlamento. Una medida similar había sido tomada en Alemania por el gobierno de Hitler. Pero mientras éste mandó esterilizar los enfermos mentales, Allende quería incluir en la lista a los alcohólicos, a quienes también juzgaba como enfermos y personas negativas para la sociedad. Él defendía también la eutanasia en enfermos mentales.
—La Fundación Allende lanzará un libro intentando derribar su tesis. ¿Cómo reacciona usted?
—La Fundación Allende de Madrid es más que nada un negocio de Joan Garces, que no realiza trabajo científico. Garces dice que interpreté erradamente el texto de Allende. Las frases antisemitas serían en verdad una cita del científico italiano Cesare Lombroso. Garces dice que el antisemita es Lombroso, no Allende. Pero Lombroso era judío, hijo y nieto de rabinos. En segundo lugar, Lombroso escribió uno de los libros más importantes contra el antisemitismo. Lombroso era un racista que decía que los judíos, y no los arios, eran la raza superior. Las clasificaciones sobre los judíos fueron de autoría del propio Allende y la prueba es su disertación. María Carla Bondio, especialista en Lombroso de la universidad de Greifswald, en Alemania, reaccionó indignada ante la tentativa de la Fundación de clasificar a Lombroso como antisemita, aunque él (Lombroso) creyera, como tantos científicos europeos de la época, que las razas blancas eran superiores a las otras.
—La acusación de que Allende se rehusó a entregar al nazi Walter Rauff es también rebatida por sus defensores.
—Conozco el argumento. En una carta respondiendo al pedido de Simon Wiesentahl, Allende alega que Rauff no podía ser extraditado porque la justicia de Chile había decidido que el crimen había caducado. Esa carta es para mí una disculpa. Que un presidente que había ignorado la Constitución para las estatizaciones no haya estado en condiciones de conseguir la extradición de un criminal nazi, un asesino en masa, no es comprensible.
—¿Usted cree que luego de su libro quedará espacio para la imagen de Allende como héroe?
—La imagen de héroe de Allende es un mito. Fue un pésimo político, tuvo un gobierno que no tenía la fuerza para cambiar la sociedad chilena. Tenía entre el 36 y el 40% de la población a su favor, pero no tenía condiciones para asumir un liderazgo político. Fue un comunista, un social demócrata, un amigo del Che Guevara. En el fondo era un caótico. Decía que la Unión Soviética era la gran hermana de la revolución de Chile. Al otro día estaba a favor de la social democracia. Otro día era populista, otro protegía guerrilleros de Brasil, Uruguay y Argentina. Eso llevó al país al caos. Y contribuyó también para que ningún chileno haya salido a las calles a defenderlo. Fue Allende quien abrió el camino para la dictadura de Pinochet al crear el clima de caos que posibilitó el golpe. Él no tenía sustancia ideológica.
—¿Hubo alguna reacción negativa en la universidad de Berlín, un centro de izquierda, a la tesis?
—Percibo cierta agresividad. Un diario comunista exigió mi expulsión. El jefe de la Fundación Salvador Allende también, alegando que soy una vergüenza para el renombre científico de la universidad.