JORGE SAVIA
Los datos "filiatorios" encajan, tiene todo para ser un boxeador nato, de Borges, de Cortázar.
Es que, según cuenta Sebastián Amaya, su manager, "el `Cuchillo` Rótulo, canchero del Palacio Peñarol, me dijo un día en una velada: "Tengo un pibe que anda bien, quisiera que lo llevaran ustedes para que lo `vicharan`. Precisábamos un muchacho para cuidar la puerta del vestuario, porque los días de peleas era una locura, se metía todo el mundo para adentro, y así empezó con nosotros: de portero en el vestuario".
Después, el propio Pablo Olivera cierra el círculo, diciendo que "trabajo en la estación de servicio de Ejido y la Rambla, vivo en la Unión, y voy todos los días en bicicleta, porque entro 5 y media de la mañana y me levanto a la cuatro".
Sin embargo, el "Bambino" parece tener algo más, que Amaya describe en forma muy gráfica: "Es un flor de pillo, tiene un carisma bárbaro, es igual a `La Hiena` Barrios".
Se le nota, tanto al revelar que "el que me puso `Bambino` fue Rafael García (anunciador del ring) la noche que vino `Mano de Piedra` Durán, y para darle un poco de glamour, me dijo `vamos a llamarte Bambino`, ¡porque tengo cara de viejo, pero sólo 21 años!", como cuando la misma voz que 20` antes atendió la llamada con un fresco pero formal "¡aaahhh!, ¿cómo le va?", se despide con un "¡chau, Jorgito, un abrazo!"
El tema es que hoy el "Bambino" vuelve a pelear -esta vez en Las Piedras- después de un debut profesional acorde al perfil del personaje, pues llevó una nutrida y ruidosa hinchada, no pudo ganar, empató, y el papá -tan nervioso como el hijo arriba del ring- se la agarró con el adversario: "Yo no sentía nervios, pero voy a un intercambio de manos, ¡pim! ¡pum! ¡pam!, el argentino me tira un cabezazo, el juez Martín Carnevale me dice que había sido una mano y me hace cuenta de protección. Le dije `¿Qué me estás cobrando? ¡No me caí, me resbalé porque me pegó un cabezazo, muchacho! Con los nervios del debut, se me hizo cuesta arriba; igual, gané, pero no sé por qué dieron empate".