COLONIA | JOSE MARIA BELLO
La sexta etapa Vuelta Ciclista ha pasado sin pena ni gloria y, seguramente, no entrará en la historia de la competencia como algo para destacar.
Solamente quedará para el anecdotario de la 60a. edición de la competencia que por primera vez en la misma un corredor extranjero, el italiano Alfonso Falzarano, conquistó una etapa, pero lo fundamental es que no varió en nada la clasificación general.
En esta carrera, como en muchas otras anteriores, hay que tener en claro cuales son los objetivos de cada uno de los equipos, aunque generalmente sucede que los que tienen ciclistas calificados, con antecedentes y en un buen momento para ganar, saben que el día para jugarse es el que se disputa la contrarreloj y a él se vuelcan y hacen toda la carrera previa pensando exclusivamente en ello, en llegar en las primeras posiciones para luego, en esos 40 kilómetros de pelea contra el cronómetro, lograr los segundos o minutos necesarios para imponerse en la competencia.
No es criticable, pero no se entiende, en cambio, lo que hacen los demás equipos, porque hay que ser sinceros y expresar que en este pelotón existen tres o cuatro ciclistas aptos, con posibilidades ciertas para ganar la crono. ¿Y los demás? ¿Qué hacen? ¿Qué esperan para jugársela? O saben que no les da las fuerzas para intentarlo. Es de suponer que algo de eso debe pasar sino no se entiende cómo han dejado pasar grandes momentos sin atacar, sin buscar los segundos imprescindibles para ganar la competencia.
Ayer fue un día típico de esa filosofía, supuestamente equivocada, que utiliza la mayoría de los corredores. Casi en la largada hubo seis ciclistas, que no tienen ni la más mínima posibilidad de ganar la prueba, que se fueron del pelotón y como la escapada no inquietó a nadie, los dejaron sacar ventajas que en determinado momento llegaron a ser de casi cuatro minutos, diferencia ínfima comparada con los más de 24 minutos que los primeros de la general le llevaban al mejor clasificado.
El pelotón, o mejor dicho los que lo controlan, estaban felices, ya que ese grupo llegó en solitario a disputar todos los embalajes, incluso los bonificados, y cuando faltaba muy poco para llegar a Colonia le dieron caza y todos juntos llegaron a definir la competencia.
El italiano Alfonso Falzarano del equipo Penelli Cinghiale ganó la etapa, pero no puso nervioso a nadie, ya que se encuentra a más de 35 minutos del líder. Por lo tanto el festejo no fue sólo de los "tanos", sino que lo compartieron muchos equipos uruguayos porque falta un día menos y están en carrera para ganar. En cambio hay otros, que saben que no tienen la más mínima posibilidad en la crono, que se dedican a mirar la carrera en una triste posición, ya que cuando tuvieron posibilidades de atacar, no lo hicieron.
Allá ellos.
En el pelotón
ESPERANZA - El técnico de Figueredo, Hugo Scricky, sabe muy bien cómo se encuentra su pupilo: "ustedes lo ven, todas las mañanas está en la punta y esperemos que se nos dé; pese a ser un equipo chico, el nuestro está preparado para todo y nos jugaremos todo lo que tenemos".
ENTRENAMIENTO - "Gustavo es una de esas personas que nació para ciclista; tiene un motor adentro, pero debemos reconocer que este año estuvo tres meses parado y eso, a la larga, cualquier ciclista lo siente, pero él es diferente. Tiene ángel y pese a estar recién en un 80% de su rendimiento aseguro que está para ganar", agregó Scricky.
EXPERIENCIA - José Asconeguy, el corredor más veterano que sigue en carrera, dio su opinión sobre lo que será el tramo a tiempo: "la carrera está linda y pese a que hay sólo tres o cuatro ciclistas con posibilidades de ganar, habrá que ver qué pasa hasta el Velódromo".
CANDIDATOS - "Figueredo ha mejorado mucho y correrá en su "barrio", se puede decir, Gómez ya sabemos lo que rinde, Direna y Fuentes andan fuerte, pero cuidado con el "Gorra" (Wynants) que pese a todos los problemas que tuvo este año anda volando, agregó el "Pepe".