Querían sacarlo, lloró desconsolado, siguió y tuvo un final inesperado: el partido de Cambeses en Banfield

El arquero del Taladro sufrió un duro golpe en el encuentro ante Instituto por la Copa de la Liga del fútbol argentino pero, pese al pedido del árbitro, continuó en cancha y fue figura.

Querían sacarlo, lloró desconsolado, siguió y tuvo un final inesperado: el partido de Cambeses en Banfield. Fotos: TNT y Banfield
Querían sacarlo, lloró desconsolado, siguió y tuvo un final inesperado: el partido de Cambeses en Banfield. Fotos: TNT y Banfield

Banfield es uno de los equipos que está peleando por la permanencia en el fútbol de Argentina donde la lucha por el descenso está más atrapante que la carrera por el título de la Copa de la Liga. Solo seis puntos separan a 11 equipos que pueden descender y entre ellos están Independiente, Vélez Sarsfield, Colón de Santa Fe, Huracán, Gimnasia de La Plata y el Taladro que sumó de a tres gracias a un acto heroico de su arquero Facundo Cambeses.

En un partido clave, en el que fue titular el uruguayo Brahian Alemán, los dirigidos por Julio César Falcioni visitaron a Instituto de Córdoba, que también está dentro de esos 11 equipos, y se llevaron una victoria inolvidable.

Cambeses venía siendo una de las figuras del partido y en complemento tuvo un duro golpe cuando fue a buscar la pelota en un centro. Su cabeza golpeó contra el suelo y el árbitro Andrés Merlos, ante la poco convincente respuesta del arquero, recomendó que lo sustituyeran.

El ex Huracán pero surgido de Banfield se recuperó y, cuando se enteró de que tenía que dejar la cancha, lloró desconsoladamente como un niño. Sus compañeros y el cuerpo médico intentaron explicarle que su salida era por precaución pero Cambeses insistió, el médico avaló la decisión y el partido continuó con el número 21 en el arco.

Como una obra del destino, el encuentro tenía guardado un momento épico para el arquero con pasado en las selecciones juveniles de Argentina. En minutos de descuento, salió a cortar un centro y habilitó a Gerónimo Rivera con un saque de manos que cruzó la mitad de la cancha.

Después de semejante asistencia el juvenil llegó al área y, con una definición maradoneana, dejó al arquero y a dos rivales en el suelo para anotar su primer gol en primera división y hacer delirar a los hinchas de Banfield que siguieron el partido por televisión.

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