JORGE SAVIA
Darío Silva, que empezó a meter goles en el Portmouth justo antes de los partidos del Repechaje contra Australia, en vez de volver derecho de Sydney para Inglaterra, se vino para Treinta y Tres y "se escondió" a cazar y pescar en la soledad de La Charqueada.
Paolo Montero, que tenía una cuenta pendiente con San Lorenzo porque las lesiones le habían permitido jugar menos que con la selección por las Eliminatorias del Mundial de Alemania, se confinó en un retiro espiritual que lo transformó en inubicable, poniendo en riesgo un contrato de 45.000 dólares mensuales, en lugar de atender la más elemental conveniencia personal de aparecer cuanto antes por Buenos Aires.
Sin embargo, el "Canario" Pablo García, que desde hace muchos años es el verdadero símbolo celeste, tanto con Uruguay adentro como afuera de los mundiales, llevó la peor parte, porque 3 días después de la pesadilla de Sydney, perdió con el Real Madrid ante el Barcelona por 3-0 de locatario, lo que lo llevó a admitir públicamente que era uno de los culpables de la goleada, ya que esa tarde había hablado poco para ordenar el mediocampo: "Siempre les digo algo a los compañeros, y ese día no dije nada, no estuve en nada... para mí, puede ser todo de lo mismo. Porque todas las noches te acostás y te acordás de ese último partido en Australia, te quedan las imágenes y no lo podés creer. No podés sacarte la amargura con nada..."
Al fondo de la voz triste de Pablo García, en el piso de Majadahonda —zona residencial de Madrid— que le alquila a Gonzalo De los Santos, se escuchan los ladridos de "Tony", que "es un perrito chico, un cascarrabias"; pero la bronca del "Canario" termina dominando la charla: "Tengo una amargura bárbara y no se me pasa, porque tanto remar en la segunda vuelta para después quedar afuera por penales... es muy jodido, y hasta no ir de vuelta a la selección y poder ir otra vez a un Mundial con Uruguay, no se me va a pasar. Yo quiero ir y estar en la selección hasta que me den las piernas. Siempre voy a estar allí. De alma".
Pese al paso de las horas, al "Canario" le sigue quemando la cabeza que Uruguay no vaya a Alemania, porque "se había hecho un buen grupo, estábamos unidos al 100%, no sólo entre los jugadores, también con Fossati, con el "Profe"... fue injusto"; pero también por otras causas: "Nunca esperás que pase esto de que metan a Casal en el medio. ¿Qué tienen que meter a Casal? ¿Casal va a entrar a meter centros y cabecear? ¡Los que jugamos somos los jugadores! Lo que están haciendo con este hombre no tiene nombre. La engañan a la gente, porque Casal lo único que ha hecho es sacar de pobres a muchos, ha dado trabajo. Es el único que ha ayudado al fútbol uruguayo. Y ahora, cuando están mal las cosas, es cuando salen las ratas y los cobardes, y aprovechan que Uruguay quedó afuera de un Mundial para hablar".