L. C.
- ¿Cuál es el ambiente en Nacional? ¿Preocupa el mal momento?
- Preocupa lo normal. Esto recién empieza. Si se hubiera concretado a nivel local nadie estaría hablando del partido con el América porque fue en la altura, contra un equipo grande y en el que se hicieron bien las cosas, pero como estás en Nacional todo el mundo habla.
- Se ha hecho hincapié en los problemas de definición, en la precisión de los pases.
- La clave es ésa (la precisión) porque estamos jugando un poquito apurados, sobre todo en la definición, en el último toquecito, necesitados de meter ya ese pase de gol. De repente tenemos que tener la pelota un poco más, pero lo importante es que estamos buscando con las armas que nos brinda el entrenador.
- ¿El problema es el apuro?
- Hay que mejorar eso y la ansiedad. Saber cuándo atacar y cuándo hacer la jugada que se entrena. Creo que donde nos ordenemos un poquito las cosas van a salir bien.
- El próximo rival será Fluminense en Río. ¿Cómo anticipa que será ese partido?
- Va a ser un partido más difícil que el del América porque es contra el campeón de Brasil que, como todo equipo brasileño, te va a abrir bien la cancha y te va a llegar por todos lados. Tenemos que estar bien parados.
- En el plano individual, usted ha comenzado el año con la pólvora seca.
- La verdad estoy muy contento por ese aspecto, es lo que siempre quise hacer, pero se daban circunstancias en las que pateaba y la pelota se iba afuera. Ahora está entrando.
- Los goles han llegado con usted jugando volcado sobre una banda.
- Juan varía el tema de los puntas, busca el funcionamiento así que donde te ponga está bien. Yo me trato de brindar por el equipo y hacer lo mejor posible.