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Fútbol y letras: el camino de tres futbolistas que encontraron en la escritura su otra pasión

La escritura es un camino que algunos jugadores toman como una forma de expresión alternativa al "correr detrás de una pelota" y hay varios libros publicados.

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Deportivo Maldonado vs Sud America
Martín Monroy (izquierda) celebra el campeonato de Segunda División de Sud América en 2013
Archivo El Pais/EL PAIS FOTOS

"Los jugadores de fútbol somos personas jugando a la pelota y que la vida nos fue llevando atrás de ella, pero que siempre somos personas, aunque a veces la gente se olvida”, dice Martín Monroy (35), hoy exfutbolista, director deportivo y entrenador de un club de Madrid. En otra faceta de su personalidad, el ex Defensor Sporting, Sud América y Albion está a punto de convertirse en escritor publicado gracias a su primer libro Trampantojo, notas de un futbolista (Editorial Vecina). El exdelantero, que supo deslumbrar en las juveniles y ser capitán del Pionero, encontró en el lápiz y el papel la manera de sentirse algo más que un mero futbolista.

“Desde chico, las letras me generaban algo. En mi infancia, capaz, escribía alguna cosa y me la guardaba. Cuando llegué a la adolescencia, empecé a subir en las divisiones inferiores y llegué a Primera en el año 2012. Fue entonces cuando compartí plantel con Agustín Lucas, futbolista y poeta. Empecé a acompañarlo a todas las presentaciones o a lugares donde hacían poesía y me picó algo diferente”, cuenta desde España a Ovación.

Había una voz que le hablaba desde el fondo de su mente, pero el momento clave fue cuando Sud América salió campeón de la Segunda División en 2013 y consiguió el ascenso a Primera. “Hicimos una caravana desde Palermo hasta la sede para festejar. Agustín recitó una poesía llamada La Pasionaria, que habla de los jugadores de fútbol, del plantel, pero es un poema precioso que nos tilda a los jugadores como ‘pobres y poderosos’. En ese momento no me di cuenta porque me quedé embelesado, pero algo hizo clic”, confiesa.

Primero se animó a abrir su propio espacio cultural junto a su cuñado Marcos. Fue ahí donde encontró que las actividades culturales y artísticas le “llenaban el alma”. Aunque estaba bien en Albion, había sido el capitán que llevaba al equipo al profesionalismo con el ascenso a Segunda División, había algo que no le terminaba de cerrar y eso lo motivó a emigrar a España en busca de nuevas cosmovisiones. Fue allí dónde se encontró escribiendo sin parar. Primero lo hizo en un diario, luego en sus redes sociales, donde cada posteo sirvió para plasmar sus emociones, y finalmente eso se convirtió en un libro.

“Empezamos a trabajar en un libro que era con dos argentinos, además de Maxi Castilla y Agustín Lucas, a distancia. Al final eso no salió, pero cuando quisimos acordar, estaba el material para el libro”, relata.

Así, esos dos elementos tan importantes en la vida de Martín se unieron. El fútbol, entonces, se convierte en una excusa para hablar de temas humanos, en los que Trampantojo usa al deporte para transmitir sensaciones y reflexionar sobre la vida.

“Si bien en algunos textos hay situaciones específicas, por ejemplo, hay uno que habla de un entrenamiento, pero realmente habla de la vida. Hay otro texto que habla desde la perspectiva de un árbitro, mostrando cosas que no se escriben tanto; todos los relatos son así”, señala sobre el texto que presentará el próximo 16 de julio en el Bar El Hormiguero (San Salvador 1644).

En el proceso lo acompañó quien lo inspiró a tomar el camino de las letras y que, además, es su amigo: Agustín Lucas.

Sobre el proceso de la escritura junto a Martín, Agustín comenta: “Lo que hice es mi trabajo, que es trabajar en clínica o en taller con una persona que tenga esa inquietud. En este caso, lo que me pasa con Martín es que, además, es un amigo”, subrayó.

Sobre el texto que escribió el exatacante, Agustín señala: “Es muy interesante porque no tiene un género definido: no es un libro de cuentos, no es un libro de relatos, no es una novela, sino que es una narrativa, por momentos poética, por otros crónica, pero que en general a mí me resulta que son notas, como periodísticas”.

Agustín empezó a publicar a los 18 años y muchas veces se encontró con el prejuicio por su sensibilidad. Sin embargo, considera que esa percepción se aleja de lo que es la práctica deportiva. “Si el futbolista no es una persona sensible no puede jugar al fútbol. Es imposible, es muy difícil, porque no es una cosa académica que la aprendés y la ejecutás. Algo de sensibilidad por el juego tenés que tener, porque es lo que te impulsa a moverte, a buscar una pelota o a ir en procura de un gol. Sin esa pasión no sucede y la pasión tampoco sucede sin sensibilidad. Y el jugador, además, es una persona muy inteligente”, remarca.

“De repente, aplicar un escape como es el arte, como puede ser el fútbol, como puede ser la letra, como puede ser la acústica, yo confío en eso como una válvula también”, subraya.

Escribir sin parar.

A Daniel Baldi las letras lo encontraron en la adolescencia y su primera novela tomó forma cuando aún era liceal. Hoy, con 42 años, lleva publicados más de 30 libros y recientemente presentó El Alcanzapelotas (Editorial Planeta), un texto que homenajea a un equipo que guarda un lugar especial en el corazón de Baldi, Plaza Colonia de 2002.

“Me transformé en futbolista profesional un poco por accidente, pero ya llevaba años escribiendo. Estaba planificando mi vida para estudiar bibliotecología en Montevideo, pero el fútbol se interpuso”, recuerda Baldi.

El autor aprovecha al deporte para conectar con un público juvenil e infantil. “El fútbol es un mundo muy rico para explorar y ofrece una cantidad infinita de temáticas. Puede ser una excusa porque está lleno de sacrificio, pobreza, riqueza, estudios, mafia, ilusiones, sueños, amor. Es muy rico para contar historias”, valora.

Daniel Baldi. Foto: Leonardo Mainé.

La escritura es más que una profesión para el exfutbolista, es una “necesidad”. “No puedo estar un día sin escribir o leer. Es parte de mi rutina diaria, igual que el fútbol. Sea lo que sea que quiera contar, puedo relacionarlo con el fútbol de alguna manera. Soy conocido como un escritor de fútbol, pero reniego de esa etiqueta”, confiesa.

Para él, usar esta práctica popular ha sido natural y favoreció la conexión con su público: “Es una herramienta que capta la atención, sin duda. Pero al mismo tiempo, si la historia que contás no es buena, la desechan inmediatamente. Tengo un montón de lectores a quienes no les gusta el fútbol: varones, niñas, gente adulta. No les interesa el fútbol, sin embargo, se enganchan con mis historias. Sin duda, a veces puede estar bastante relacionado con mi vida”, reflexiona.

Su último libro, El Alcanzapelotas (Editorial Planeta) llegó a librerías en el mes de mayo y cuenta una divertida historia protagonizada por el hijo del utilero del equipo y Mauricio Vigo, arquero de Plaza Colonia en la campaña de 2002, quien además estuvo presente en la presentación del texto.

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