CESAR BIANCHI
El técnico Jorge Fossati y el activista gay Fernando Frontán se fueron a tomar el té al hotel cinco estrellas Belmont House.
El que propuso el encuentro fue el propio Fossati. Fue para lograr "puntos de encuentro" y en alguna forma hacer las paces tras las declaraciones presuntamente discriminatorias de Fossati y la dura réplica lanzada por Frontán.
Fue el final de un día agitado para el DT de Uruguay, quien tuvo que dejar sus vacaciones en un hotel cinco estrellas de Carmelo para aterrizar por la mañana en el despacho del juez Julio Olivera Negrín por presuntos dichos homofóbicos en entrevista con El País publicada el martes 14.
Según fuentes judiciales el caso, que ayer pasó a vista fiscal, podría archivarse hoy mismo en el seno de la Justicia.
Fossati y Frontán ingresaron a las 16.20 al hotel de Carrasco y salieron dos horas después. Para el técnico la reunión fue "enriquecedora". "Enriquecedora como toda reunión entre dos personas bien intencionadas que quieren llegar a un punto de encuentro", dijo. El entrenador afirmó que la reunión con Frontán le hizo "repensar" la decisión de no sumar jugadores "gays" a un plantel.
"Respondí a una pregunta rápida en tres renglones. Me referí basándome en un estereotipo del homosexual, creyendo que no encajaba en el fútbol. Pero hoy escuché otro punto de vista que me hizo pensar", dijo Fossati.
"Me encantó conocerlo a Fernando. Es una persona muy rica espiritualmente y aprendí mucho", sostuvo, y admitió ser un "ignorante" en el tema de la homosexualidad. "No acepto que se piense que tengo fobia contra ningún grupo humano".
Frontán, escritor y ex participante del programa televisivo "Debate Abierto", destacó la actitud "altruista" de Fossati al pedir la reunión con él.
La reunión le permitió al técnico imaginarse qué pasaría si tuviera un jugador gay en su plantel. "Trataría de actuar como un padre. Le diría que conmigo el que no transgreda las normas del grupo, no será excluido". También dijo llevarse "reflexiones" para su casa.
Antes de partir ambos se dieron un apretón de manos y se fueron en direcciones contrarias.
EN LA JUSTICIA. Este final feliz fue el resultado de un raid mediático que tuvo como protagonista al técnico de la selección. Por la mañana, Fossati llegó a las 11.10 horas en un BMW negro a la sede judicial de Bartolomé Mitre y Buenos Aires.
Llegó con su abogado, el penalista Carlos Curbelo Tammaro. Bajó y se dirigió al recinto sin hacer declaraciones a la prensa apostada en el lugar.
En la entrevista publicada el martes pasado y titulada "No convocaría a un jugador ‘gay’", Fossati sostuvo: "Pueden acusarme de clasista, pero sinceramente creo que un jugador homosexual no debe estar en un plantel profesional. Existen determinadas normas que deben ser resguardadas. Seguramente encontraré que hay ubicados y desubicados también dentro de los homosexuales. Pero, para mí, un jugador ‘gay’ sería un transgresor entre hombres. Tiene costumbres muy diferentes a los 25 restantes" jugadores del plantel.
Osvaldo Giménez, gerente deportivo de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), lo estaba esperando desde las 10 horas. "Lo que dijo pudo ser malinterpretado, sabemos que no quiso ofender ni rozar a nadie", dijo.
Giménez afirmó que la AUF no tiene una posición tomada a propósito de los dichos del entrenador porque sus declaraciones fueron como técnico de fútbol. "Es un ámbito deportivo porque él habló del manejo de un grupo de deportistas", dijo, y deseó que la estadía de Fossati en la sede judicial fuera "sólo un trámite".
"El es muy respetuoso de la diversidad. La pregunta de la periodista de El País fue inteligentemente formulada y él contestó como entrenador dentro de un vestuario. Sí creo que los ‘gays’ en el fútbol es un tema tabú", agregó Giménez.
A falta de cinco minutos para las 13 horas salió Fossati. "Le expliqué al juez que en mí no estuvo nunca la intención de ofender a nadie. Ni pensé ni pienso haber ofendido a alguien, y si lo hice, ya he pedido las disculpas del caso. Simplemente me hicieron una pregunta y yo dije lo que pensaba", dijo el DT.
Al final del día y con la convicción de que el caso estaba cerrado, Fossati dijo que era su primera vez ante un juez.
Contó que se sintió "sorprendido" por la citación judicial y que le llegó cuando "estaba descansando un par de días en un ho- tel en Carmelo, recargando las pilas para el futuro de la se- lección".
El final de la tarde lo encontró en otro hotel, esta vez en Carrasco. Estaba ante un absoluto desconocido, a quien conoció por una polémica mediática que llegó a su vida casi de casualidad.
El técnico comentó que su nuevo amigo le había confesado que era gran hincha de la selección. "Y prometió acompañarnos", agregó.
Por su parte, Frontán dijo que le pidió a Fossati vestir la celeste simbólicamente como un "jugador honorario" de la selección. "No soy muy buen jugador", precisó, aunque a esa altura no hacía falta decir que todo había sido una broma.
Los armarios
"Hay homosexuales en todas las actividades y en el fútbol seguramente también, lo que pasa es que están escondidos en los armarios", dijo Fernando Frontán, a la salida de su reunión con Jorge Fossati.
"Me comprometí con Fernando a que ni bien llegue a la concentración voy a abrir todos los armarios", contestó el director técnico.
ABREU NO ES GAY
Un hincha que esperaba al técnico en la sede judicial le gritó:
"¡Mirá que Abreu no es maricón, lo podés citar, manya podrido!"